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SOCIEDAD
Industriales vs Posada
Luis Cino
LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) - La
noche del 19 de abril, inusualmente fresca porque
estamos en primavera, los cubanos bramaron frente
a los televisores, no porque Luis Posada Carriles
salió de una cárcel norteamericana
con libertad condicional, sino porque Industriales
perdió frente a Santiago por KO.
Al gobierno cubano lo abandonó la suerte
en un momento álgido de su nueva telenovela:
la de Posada Carriles. La Serie Nacional de Béisbol
le robó la audiencia.
Industriales, el equipo capitaneado por Rey Anglada
y favorito de las multitudes en Cuba, parece estar
en apuros con la suerte en los últimos
tiempos y eso mantiene en vilo a la fanaticada
del occidente del país.
Por estos días, lo que apasiona a los
cubanos, olvidados de momento de los avatares
de la subsistencia cotidiana, son las peripecias
del equipo Industriales y su retador, Santiago.
La pasión por el deporte nacional es una
verdadera fiebre en estos días. En la calle
o los hogares no se habla de otra cosa que de
pelota. Las quejas al periódico Juventud
Rebelde han sido sustituidas por la petición
de que se vendan pegatinas, gorras y camisetas
que promocionen a los equipos en pugna por el
campeonato.
Las tribunas abiertas, multitudinarias, con banderas
de papel, pancartas y registros de asistencia,
regresaron para demandar castigo para Posada Carriles.
En todas, se repiten con disciplina los mismos
lemas. Todos están tomados del discurso
oficial. Pero la verdadera y más abierta
de las tribunas está en el Parque Central.
En la más caliente de las esquinas habaneras,
sin que nadie convoque, se habla a toda voz de
pelota y nunca coinciden las opiniones.
La propaganda oficial ha tenido que buscar un
remedio urgente para insertar su campaña
en la fiebre beisbolera. Durante la transmisión
televisiva de los juegos por Tele Rebelde, con
intervalos de diez o quince minutos, entre innings,
pasan breves spots publicitarios donde demandan
castigo para Posada Carriles y convocan al primero
de mayo para una mega marcha "en demanda
de justicia y en apoyo a Fidel y Raúl".
Por si no fuera suficiente, el comentarista deportivo
Héctor Rodríguez, antes de volver
a las incidencias de los juegos, recuerda a las
víctimas del atentado terrorista de Barbados
y se suma con voz engolada y en off al reclamo
de castigo contra Posada Carriles.
La machacante propaganda tiene un efecto contraproducente
entre los cubanos. No logra movilizar ni sacar
del marasmo. La saturación produce hastío
y rechazo. O indiferencia, que es peor aún.
Los culebrones, simultáneos y paralelos,
de Posadas Carriles y los cinco agentes cubanos
prisioneros en cárceles norteamericanas
no tuvieron el impacto emocional de la telenovela
de Elián. Han durado demasiado tiempo y
sus capítulos, a toda hora y en todas partes,
ya aburren.
Espías y terroristas no son asuntos que
preocupen demasiado ni sirvan para devolver las
esperanzas a un pueblo angustiado y lleno de carencias.
Los cubanos necesitan algo que los distraiga y
los salve del teque discursivo y las tragedias
ideológicas. Algo que les permita discutir,
a viva voz y sin peligro, para paliar el hambre
o amenizar la espera de las guaguas.
A falta de algo mejor, como la libertad, el
béisbol, aún con teque entre innings,
es un buen antídoto. No hay más
nada, decimos por acá.
luicino2004@yahoo.com
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