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RELIGION
Rastafaris
Yosvani Anzardo Hernández, Jóvenes
sin Censura
HOLGUÍN, Cuba - Abril (www.cubanet.org)
- Según el doctor Fernando Ortiz, "la
nacionalidad cubana es un ajiaco". La definición
siempre me ha gustado, aunque desde hace varios
años el ajiaco, como opción culinaria,
ha desaparecido de las mesas cubanas. En su lugar
apareció la caldosa, o sea mucha agua y
pocas cosas.
No es que se esté diluyendo. Por ser los
isleños tan nacionalistas, esa posibilidad
no existe, sino que es cada vez menos espesa.
En el ajiaco, todo tipo de viandas y carnes se
cocinan juntas, y al servirlas, el plátano
se identifica como tal y el boniato no se puede
confundir con la papa. En cambio, en la caldosa
todo sabe igual y tiene la misma textura, por
lo que la identidad de los ingredientes no la
podría definir ni Gil Grissom con su equipo
de CSI en Las Vegas.
Después de este aperitivo, pasemos al
plato fuerte. Aunque debemos dejar de hablar de
comida, que es el tema de conversación
por excelencia de los cubanos, y el lector sabe
por qué.
Mí pueblo, San Germán, es una especie
de base para la desventura, y por tanto de Meca
para los desventurados. Lo digo porque aquí
vienen a dar todos los salaos que andan por la
nación buscando una vitrina donde enseñar
sus rarezas. Rarezas que en ocasiones no son malas.
Por ejemplo, ha aparecido un grupo de jóvenes,
seguidores de Ras Tafari Makonen, cuyo nombre
era Haile Selassie, último emperador de
Etiopia y descendiente de la princesa Sahle Selassie.
Comprendí que el creciente amor por los
dreadlocks, lo que me recuerda las tripas
de cerdo trenzadas y fritas que hacía mi
abuela; los coloridos tams, que son gorros tocados
por el arco iris y hasta su Jah, Dios que debe
ser mejor que el nuestro, o por lo menos más
liberal y alegre, porque les exige no ser tan
llorones como somos muchos de los cristianos de
por acá, les falta para estar completos
un poco de conocimientos de su propia historia.
A estos y otros rasta de piel blanca que conozco
les digo que está bien, pero para que su
afición sea genuina no basta con disfrutar
la música de Bob Marley y que Jamaica sea
un punto de referencia. Han de saber, además,
que son representantes de un movimiento político-religioso
en pro de la negritud. Y yo digo que determinado
por la cultura, y no por el nivel de concentración
de melanina en piel, que es un hecho fortuito.
Y que si el intelectual Marcus Garvey fue quien
encabezó el pasado siglo la campaña
de regreso a África, y para ello creó
la empresa naviera Black Star Line, en la actualidad,
para ser menos literales, deben buscar su África
aquí. Su compañía naviera
debe ser el fortalecimiento y defensa de su doctrina.
Y la babilonia que representa al mundo opresor
blanco, no lo duden, también aquí
hay que derribarlo.
Créanlo, ustedes son la reencarnación
de las tribus perdidas de Israel. Y sobre todo,
tengan en cuenta que a Ras Tafari, último
emperador de Etiopia, lo derrocó un grupo
de orientación marxista.
Sólo espero que no aparezcan por acá
neo-nazis negros, pues sería el colmo,
aunque no imposible. Pues conozco diripiojos
(porque no pueden dirigir personas) que actúan
como tal aunque no se identifiquen así.
El movimiento Rasta en Cuba es espontáneo
y no tiene líderes ni organización.
Ha nacido como las flores silvestres. Y si para
que tenga su propia estructura, y hasta su iglesia,
necesita la ayuda de modestos cristianos, cuenten
con el apoyo de un rasta de corazón blanco,
y no por falta de matices, sino por la nobleza
de mis intenciones.
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