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DISIDENCIA
Pisando firme
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) - El
documento Unidad
Por la Libertad, oportuno y contundente,
llega en el momento adecuado. El manifiesto deja
sentados los elementos que condicionan espacios
para la unidad del movimiento opositor cubano.
Marca el clímax de una maduración
política y da un paso que afirma a la oposición
interna como ente articulado e inteligente.
Sus primeros cuatro puntos afirman opciones compartidas
de unidad y dan paso a cuatro premisas que delimitan
los espacios y las exigencias sobre las que el
movimiento opositor cubano afirma su política
de principios.
El documento es resultado de un proceso evolutivo
que encontró su cauce a partir del más
reciente desencuentro con la diplomacia española.
Este se produjo a raíz de la visita del
canciller Miguel Ángel Moratinos. Pero
en un enfoque más abarcador, ha sido la
afirmación necesaria de que Cuba dispone
de un grupo de políticos responsables dedicados
a servirla.
El documento pone de manifiesto una verdad de
Perogrullo: En Cuba existe y trabaja una alternativa
seria de poder político. El liderato opositor
tomó la sartén por el mango y se
afirmó como líder indiscutido de
las fuerzas cívicas que optan por la democracia.
El rasgo más sobresaliente ha sido, sin
lugar a dudas, la visión de este grupo
de hombres y mujeres que han dejado a un lado
sus intereses políticos y aprensiones personales,
en función del bien mayor. Esto ya era
más que necesario.
Sintomáticamente, en la nota inicial,
Unidad
por la Libertad remite a los teléfonos
en La Habana de Oswaldo Payá Sardiñas
y Vladimiro Roca Antúnez para aclaraciones
e informaciones adicionales. Todo parece indicar
que estos políticos asumieron la inmensa
tarea de armonizar y unificar voluntades, aparentemente
irreconciliables, en aras del bien mayor: la libertad.
Junto a la firma y el aliento de estos políticos,
figuran en perfecto concierto, Marta Beatriz Roque
Cabello, Elizardo Sánchez-Santacruz, Héctor
Palacios Ruiz, René Gómez Manzano,
Julia Cecilia Delgado González y el ingeniero
Bonne Carcassés, entre otros.
Pero Unidad
por la Libertad, en su carácter
abarcador, convocó también a una
muestra variopinta de personalidades distinguidas
del espacio civil. Damas de Blanco como Laura
Pollán, Berta Soler, Julia Núñez,
periodistas como Guillermo Fariñas, Oscar
Espinosa Chepe, José Antonio Fornaris,
Miriam Leiva y Luis Cino, firmaron el documento.
El documento se constituye en prueba irrefutable
de la madurez alcanzada por el liderato opositor
interno que lo promovió. Afirma cuánto
se avanzó y cómo este liderato es
en la actualidad una alternativa seria y representativa
de poder político. Pero aun falta la prueba
definitiva.
La expectativa futura será ver hasta que
punto es fuerte el compromiso contraído.
Hasta donde serán capaces de mantener la
unidad por la que aboga el documento. Entre las
buenas nuevas, tenemos que Oswaldo Payá
sorprendió otra vez. Tomó un segundo
aire y reasume el espíritu unificador que
promovió y alentó su Proyecto Varela.
Vladimiro Roca sigue siendo el mismo negociador
hábil. Pero hoy, el compromiso de todos
es mayor.
La Asamblea Para Promover la Sociedad Civil se
afirma en la racionalidad política que
aporta René Gómez Manzano, y todo
parece indicar que se encamina a la apertura de
nuevos espacios, cívicos y políticos.
Una nueva etapa de trabajo se abre en el momento
en que se hizo imperativo crecer, para que sobreviva
el movimiento liberador cubano. El compromiso
renovado se resume en pisar en firme y mirar adelante.
Unidos por la libertad, pero no revueltos. Enhorabuena.
Al cierre de este trabajo, continúa
la incorporación de firmas y las adhesiones
nacionales e internacionales al manifiesto.
jgonzafeb@yahoo.com
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