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CULTURA
Con el mismo compás
Lucas Garve, Fundación por la Libertad
de Expresión
LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) - La
música cubana producida por populares orquestas
y consumida por el público cubano padece
de ciertas fórmulas que la hacen repetitiva
en la mayoría de los casos.
Es posible que la primera de las causas sea la
comercialización de patrones musicales
apreciados por productores más preocupados
por vender que por trascender.
Hoy escuchamos arreglos repetitivos, letras de
canciones con los mismos tópicos, orquestaciones
que no "sorprenden", cantantes que parecen,
más que individualidades, coros griegos,
porque todos cantan igual.
Al parecer, hay un solo arreglista musical, pues
se perdió un tanto la frescura que la diferencia
aporta. Este es el resultado de las orquestas
bajo "efecto probeta", todas hacen la
misma música.
Lo mismo sucede con los vocalistas, entre los
que, sin duda, los bemoles andan por las nubes,
mientras desdeñan la modulación
de la voz que una vez caracterizó a nuestros
cantantes. Aterra pensar que un país donde
nacieron Olga Guillot, Rita Montaner, Celia Cruz
y Elena Burke, hoy no cuente con figuras que las
sustituyan.
No quiero decir que se hace mala música
popular en Cuba. Por lo contrario, hay excelentes
instrumentistas, cantantes capaces de alcanzar
varios registros pero, lamentablemente, les falta
lo auténtico del concepto, y sin concepto
no hay arte.
El problema de las letras de las canciones apunta
hacia la pobreza de la expresión fatigada
por exceso de consignas. No se habla de otra cosa
que no sea lo mismo: política, sexo, pelota
y comida. Los cuatro tópicos que agrupan
las variables temáticas mayoritarias de
las conversaciones de los cubanos hoy en día.
Si desea ir conmigo más allá en
el pasado inmediato, constatará que buena
culpa del asunto, por una parte, queda en la uniformidad
excesiva de la enseñanza que conspira contra
la relación fecunda del auto didactismo,
y por otro lado, la selección de vías
musicales para hacer dinero, la inutilidad de
un Instituto de la Música para administrar
y corregir lo que el gusto del público
y la trascendencia del producto musical en el
mercado pueden conseguir.
Por suerte, hay algunos grupos y artistas musicales
que no siguen el camino errado del facilismo comercial
y, sin dejar de tener en cuenta el mercado, ofrecen
un producto de calidad y trascendencia. Marcan
el camino el grupo Orishas, premiado con un Grammy,
y artistas del calibre del dúo de Gema
y Pavel.
Dejar de lado la música de ocasión
y poner a trabajar el talento gracias a los conocimientos
adquiridos es la solución. En caso de continuar
por el mismo camino, solamente se logrará
empobrecer un valioso producto cultural cubano
y perder el favor del mercado.
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