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LABORALES
Quimeras de estado
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) - El
gobierno arreglará todo lo relacionado
con la disciplina laboral. Se terminó el
relajo. De ahora en adelante, más firmes,
disciplinados y productivos. En el mejor estilo
castrista, quiere decir: presión verbal
y escrita. Con esto, todo tendrá que quedar
resuelto.
Las medidas de gobierno no tienen necesariamente
que ser racionales. Tendrán en cuenta sólo
la inmediatez, el carácter mediático
y una inocultable condición cosmética.
El plan no habla del transporte público
y del escaso poder adquisitivo del pueblo cubano.
No entra a considerar aspectos vinculados a la
alimentación del trabajador.
Se trata de otra quimera sustentada por todo
un cuerpo de elementos inexistentes, de carácter
político en su totalidad. En fin, el nuevo
reglamento de trabajo no pasará de ser
otro papel mojado que no se aplicará. Al
menos, no en las actuales circunstancias.
Como ya no gana uno para sustos, lo más
reciente ha sido un artículo publicado
en Granma y reproducido en Juventud Rebelde y
otros medios. Fue escrito, dicen, por el propio
Fidel Castro. Estilísticamente no está
del todo mal, aunque parece hecho por otra persona.
A pesar de la senilidad y los achaques, Castro
ganó agilidad y perdió retórica.
Al menos en el papel rejuveneció el Comandante.
Ahora anda preocupado por el hambre futura de
3 mil millones de personas. Le preocupa el uso
eventual del etanol como combustible alternativo.
No dice una palabra sobre el hambre del pueblo
cubano, sometido a un feroz racionamiento. Ni
una palabra sobre su responsabilidad en la instauración
de esa hambre, que llegó para quedarse
afirmada por sus planes faraónicos y regularmente
errados.
Ahora se quiere ocupar del hambre extranjera
futura, y olvidó la que impone y mantiene
en casa. Le preocupa más el etanol y le
tiene sin cuidado el alivio que esto representará
para la atenuación del cambio climático.
El descenso presumible en el consumo y en el precio
del combustible fósil, no parece alegrar
ni un poquito al Comandante.
La Mesa Redonda dice que el cambio climático
afectará a Marte. Aunque el Comandante
no se refirió a esto, sus avispados comentaristas
lo hicieron por él. Se comentó que
la Tierra contempla a Marte como un futuro destino
migratorio, dentro de aproximadamente 10 000 años.
Los bromistas dicen que el Ministerio del Interior
prepara los permisos de salida necesarios, en
que no cabrán disidentes ni opositores.
También que el Minrex negocia un lugar
en Marte, bien lejos del Imperio, muy cerca de
Corea del Norte.
Más cerca en el tiempo, el Comandante
parece estar en proceso de restablecimiento. Mientras,
el mundo se preocupa por su salud y se distrae
de otros asuntos menores. Estos podrían
ser el destino de los presos políticos
y la represión que desaforadamente lleva
a cabo la policía política.
El Comandante, al destruir la industria azucarera,
sacó a Cuba del negocio del etanol. Si
ese es efectivamente el combustible del futuro,
Cuba no obtendrá beneficios de ello. El
Comandante inhabilitó al país para
eso y para lo demás.
Hoy Cuba es como una reina ahogada por zánganos,
que se debate entre secretos y quimeras de estado.
La condición de hembra la hace irresponsable
y depositaria de pensiones y donaciones. El secretismo
de los zánganos les concede supervivencia
y una capacidad de maniobra nunca desaprovechada.
Mientras el Comandante "convalece",
el canciller español Moratinos, visitó
Cuba y ofendió por omisión a la
oposición interna y también al pueblo
cubano.
Moratinos rehusó reunirse con los opositores
pacíficos. El funcionario que designó
para tener un encuentro con las figuras opositoras,
fracasó. Sólo pudo sostener su reunión
con los señores Manuel Cuesta Morúa
y Eloy Gutiérrez Menoyo. Nadie sabe quién
los cría; ahora, se investiga si es el
diablo quien verdaderamente los junta.
jgonzafeb@yahoo.com
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