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CULTURA
El rey del llanto
Lucas Garve, Fundación por la Libertad
de Expresión
LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) -
En 1976 falleció en su casa de Guanabo
el Rey del llanto, también calificado por
algunos como el Midas de la lágrima. Pero
Félix B. Caignet fue mucho más que
eso. Representó una época en que
la radio alcanzó en Cuba un desarrollo
increíble como medio de comunicación.
Y como servicio principal de este medio, brindó
el entretenimiento en bandeja de plata a una radio
audiencia que se entregó en cuerpo y alma
a disfrutar de la novela radial. Un fenómeno
que comenzó y sentó bases duraderas
en la isla antes que en ninguna otra parte.
El padre del folletín radial es sin dudas
Félix B. Caignet. Un mérito poco
recordado en Cuba socialista, donde los estragos
de los políticos han borrado buena parte
de la memoria histórica cultural del país.
Caignet fue autodidacto; compositor musical,
escritor radial, productor de películas
por cuenta propia.
A Félix B. Caignet la historia cultural
cubana le debe canciones como Te odio, y la inmortal
Frutas del Caney. Además, produjo el primer
largometraje cubano sonoro de ficción en
1937, titulado La serpiente roja (aventura fílmica
del personaje Chan Li Po, el detective chino),
y una otros argumentos cinematográficos
que lo llevaron a convertirse en el cubano que
más guiones llevó a la pantalla
grande.
Pero la fama se la dio la novela radial, sobre
todo El Derecho de nacer, próxima a cumplir
60 años de en 2008, traducida al inglés,
francés, portugués y hasta el chino.
También gozaron de popularidad sus novelas
Ángeles de la Calle, Los que no deben nacer,
La mujer que se vendió, Morir para vivir,
El monstruo en la sombra, La Fuerza de los humildes,
entre otras producciones. Con ellas, el escritor
cubano impuso una nueva dramaturgia.
Habrá quien diga que sus obras eran ramplonas,
pero sus trabajos hay que analizarlos dentro del
contexto en que los produjo. No obstante, todas
gozaron de una formidable comunicación
con el público. En este sentido, las obras
de Caignet se adelantaron a lo que hoy se produce.
De hecho, Félix B. Caignet fue un verdadero
experto en la comunicación de masas, teoría
estructurada muchos años después
de su retiro artístico.
Evidentemente, Félix B. Caignet no cabía
en un país donde el arte tuvo, por obligación,
que servir a la política, y padeció
por eso el más vergonzoso ostracismo.
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