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HUMOR
Carta de Nefasto a Olga "La tamalera"
Víctor Manuel Domínguez, Sindical
Press
LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) -
Mi siempre harinosa y mazorquera Olga: Se acabó
el salpullido. Quedó muerta la sabrosura
del son aquel que decía así: "pican,
no pican, los tamalitos que vende Olga".
Nos "desfrituraremos" todos y se "desbollarán"
las multitudes hambrientas de la fritura y el
bollo de maíz, respectivamente.
El contagioso estribillo que cantaba el Trio Matamoros:
"el que siembra su maíz que recoja
su pinol", sonará como malas palabras
entre los vendedores de rositas nacidas de tan
solicitada gramínea, los comedores de atol
y los aficionados a la harina con boniato.
La tortilla se pondrá muy fea si, como
espero, el precio de una sola de ellas se equiparará
al de un kilogramo de caviar. ¿Se imagina
usted qué será de las tortilleras
mexicanas si las mazorcas de maíz se ponen
a cinco dólares el grano? ¿Ha interiorizado
la rutina que traería a los cubanos productores
de talco contra el salpullido la conversión
en etanol de todos los campos de maíz del
universo? ¿Y los cosechadores, los hombres
de maíz guatemaltecos, al decir de Miguel
Ángel Asturias, mutarán en individuos
del mamón, la berenjena o la guayaba?
Hay que ver por dónde anda el mundo y hacia
dónde quieren llevarlo los norteamericanos
y brasileños en ese antifritural y embollado
acuerdo de destamalizar la tierra con tal de que
anden los automóviles sin necesidad de
acudir al oro negro.
Resulta increíble que prefieran dejar de
degustar una tradicional tortilla, un equilibrado
tamal, una salvadora fritura o un suculento plato
de harina con boniato, por el impuro placer de
hacer andar esos artefactos ruidosos que ensordecen
el mundo.
¿Se ha puesto a pensar usted lo que pasaría
si mañana descubren que los frijoles contienen
más carga explosiva que la pólvora,
el arroz surte mayor efecto como munición
que los perdigones para la caza de la codorniz
o la yaguasa, y la papilla de plátano es
generadora de la ingravidez necesaria para ir
de paseo en una nave espacial al cosmos por el
módico precio de veinte millones de dólares
por excursionista? ¡Se armaría la
comedera de uñas y de cuanta caña
santa o pecadora se nos ponga al alcance de la
boca!
¡Hasta las tiñosas tendrían
que volar alto y siempre acompañadas de
un equipo de seguridad personal!
Pero no se preocupe, entusiasta y "atolondrada"
Olga, pues estoy tomando algunas providencias
al respecto que, de seguro, preservarán
el disfrute del bollo, las frituras, los tamales
y el atol a las nuevas generaciones de cubanos.
Aquí no se desmaizará la tierra,
y mucho menos dejará de ser un manjar de
los dioses la harina con boniato, ¡y hasta
con leche! para los menores de siete años.
Le aseguro que el enemigo no pasará como
una plaga sobre nuestros campos de maíz
si, como pienso, investigo y estoy casi seguro,
el pru oriental puede sustituir con múltiples
ventajas al etanol.
¿Cuántas veces un miembro caído
de la comunidad al segundo buche de pru levanta
la cabeza y sale dando brincos de satisfacción?
Además, resultan innumerables las ocasiones
en que los conductores de un tractor, una carreta
tirada por caballos, una canoa y otros medios
de transporte para trabajadores en el interior
del país han empleado como combustible
alternativo el multifacético pru, hecho
a base de bejuco indio, hojas de pimienta dulce
y abundante agua.
Toda esta producción tendría un
bajo costo, y hasta las estatuas de los parques,
sus bancos y jardines podrían abandonar
el sitio sin la ayuda de nadie, sólo con
el aditamento de un motor que haga combustión
con pru.
Y algo de suma relevancia es que en vez de humo
se llenará la atmósfera de miel,
lo que si bien nos obligará a pensar en
un producto para matar abejas, hormigas, cucarachas
y otros elementos depredadores del futuro combustible
nacional, salvará nuestros campos de maíz
de morir convertidos en etanol.
Así que no se preocupe y atine su pregón,
pues con pica o sin pica, los tamalitos que vende
Olga aún darán mucho de qué
hablar.
Eso se lo aseguro yo, Nefasto "El tamalero".
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