|
El
futuro de las inversiones externas en Cubaa
Jorge Salazar-Carrillo, El
Nuevo Herald, 29 de agosto de 2007.
El gobierno de España, uno de los países
con mayor deuda per cápita del mundo, acaba
de confesar que a su vez hay naciones que no pagan
lo que le deben, siendo Cuba la mayor culpable
($835 millones). Uno de los problemas fundamentales
en el período de transición será
el determinar el verdadero monto de las deudas
y las inversiones externas en Cuba, ya que ambas
están estrechamente ligadas. Las inversiones
publicadas por el régimen castrista están
claramente exageradas. Además, están
entremezcladas con intereses de los principales
líderes de la dictadura comunista, habiéndose
ya implementado la versión cubana de la
repartición de bienes que generalmente
ha tenido lugar cuando estos pierden el poder.
Aunque sólo representan el pico del témpano
de hielo de la ''piñata cubana'', los bienes
de los jerarcas de esta nomenklatura han sido
estimados por la revista Forbes en $1,300 millones
para Fidel (publicado) y alrededor de $300 millones
cada uno para Raúl y Ramiro Valdés
(no publicados).
Lo que resulta evidente es que las empresas y
particulares extranjeros han sido muy cuidadosos
al aplicar su capital en la isla, especialmente
después de la Ley Helms-Burton de 1996.
Ha habido una preferencia por los contratos para
compartir la producción y los servicios,
como se estableció desde temprano en el
sector hotelero, en contraste con la adquisición
de activos. Ello no es de extrañar ya que
el usufructo es lo más cercano a la figura
de derecho de propiedad reconocida por la tiranía
castrista (ya sea de tierras, viviendas, recursos
minerales, fábricas, etc.).
También es evidente que los intereses
foráneos se han visto forzados a aceptar
ciertos derechos de explotación en Cuba
por el incumplimiento de los compromisos de pagar
los préstamos internacionales por parte
del gobierno de Castro. Como no tenían
otra salida, tuvieron que canjear deudas por activos
cubanos restringidos. En otros casos, obtuvieron
deuda cubana a precios regalados y negociaron
con el castrismo su conversión a derechos
limitados de propiedad en la isla. Pero es evidente
que de no haber existido estas condiciones especiales,
hubiera sido aún menor la inversión
extranjera directa.
Podemos ilustrar la incertidumbre con el caso
español, donde residen los mayores intereses
semihipotecarios en Cuba. Según la unidad
comercial francesa dependiente del Ministerio
de Relaciones Exteriores de ese país, conocida
como Ple de Expansion Economique, las inversiones
españolas en Cuba llegaban a los $275 millones
a finales del milenio. Estas se desglosaban en
$170 millones en turismo, $100 millones en tabaco
y $5 millones en otras, según su publicación
Cuba: Dossier de Synthese. A contrapelo se encuentra
la publicación española Cuba Negocios,
muy ligada a los intereses del castrismo internacional.
En varias de sus publicaciones, suplementadas
por estimados revelados en una conversación
con el señor Iñigo Moré (su
gerente), la inversión en derechos limitados
de propiedad ascendía a $2,100 millones
al comienzo del 2000. El desglose sería
de $1,500 millones en el campo turístico,
$500 millones en el negocio tabacalero y $100
millones en el resto. Más recientemente
Ibersuiza ha invertido y maneja Cementos Cienfuegos,
y otros intereses la destilería del antiguo
Central Perseverancia.
Creo que los criterios de imparcialidad, veracidad
y seriedad se inclinan por los datos franceses.
En esa época, que ya no, estos últimos
estaban considerando sus posibilidades de comercio,
inversión y préstamos en la isla
como una proposición de costos y beneficios.
La misma tenía que estar bien anclada en
datos confiables, los que estimaron en la referida
publicación.
Esto nos lleva a concluir que el monto de los
intereses extranjeros directos a dirimir en Cuba
es enteramente manejable. La parte inextricablemente
ligada a los testaferros y personeros del régimen
tendrá necesariamente que pasar al Estado
cubano. Lo que reste se respetará, tasará
o desconocerá, dependiendo de la reacción
popular a estas empresas foráneas. Y por
supuesto al resultado de las demandas de los verdaderos
dueños de las propiedades confiscadas y
usufructuadas por las compañías
extranjeras. Como también las de los obreros
que han sido miserablemente explotados por el
desgobierno cubano, con el contubernio de las
mismas. Igualmente determinante será el
monto de sus futuros compromisos de entradas de
capital.
Decisivo también sería el tipo
de inversión directa en cuestión.
El mayor oprobio se ha realizado por compañías
hoteleras como Sol Meliá, que han observado
impasibles cómo sus empleados cubanos reciben
menos de cuatro centavos por cada dólar
salarial. El caso de la antigua Tabacalera española,
más fortalecida por su fusión con
su equivalente francesa Altadis (por cierto, a
raíz del informe francés mencionado)
y en ciernes de ser adquirida por otros intereses,
la situación es más positiva, porque
generalmente no está directamente involucrada
con tierras u obreros cubanos.
|