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DE CUBA El
Nuevo Herald
Testifica hermano de niña cubana en
disputa
C. M. Miller y T. F. Negrete,
The Miami Herald. 29 de agosto de 2007.
El niño de 11 años estaba acostado
en el sofá mirando su película favorita,
The Black Stallion, cuando su madre, llorosa después
de una discusión con su esposo, fue hasta
la cocina y tomó un cuchillo.
Señalándose la muñeca, el
chico describió lo que ocurrió después:
'Ella empezó a hacer cosas malas. Yo empecé
a correr y a empujarla para que soltara el cuchillo.
Le dije: 'No tienes que hacer esto. Tienes dos
razones por las que luchar'. Pero ella no hacía
más que decirme: 'No me importa'''.
El niño, que ahora tiene 13 años,
fue el primer testigo en declarar en el sonado
y tenso juicio por la custodia de su hermana de
cuatro años.
En el caso se enfrentan el padre de la menor,
Rafael Izquierdo, un campesino cubano, y los padres
adoptivos, Joe y María Cubas, un matrimonio
vecino de Coral Gables.
Según los abogados del Departamento de
Niños y Familias de la Florida (DCF), Izquierdo,
que vive en Cuba, está incapacitado para
criar a la menor porque, entre otras cosas, no
hacía nada cuando la madre de la pequeña,
Elena Pérez, la golpeaba.
El niño declaró que cuando él
y su hermana vivían en Cuba, le contó
a Izquierdo --que no vivía con ellos--
que tanto él como su pequeña hermana
eran víctimas frecuentes del temperamento
violento de su madre.
Si los abogados del DCF pueden convencer a Jeri
B. Cohen, jueza de circuito de Miami-Dade, que
Izquierdo abusó, no cuidó y abandonó
a su hija, entonces podrían pedir que se
permita a la menor vivir de forma permanente con
la familia Cubas.
Izquierdo, que está en Estados Unidos
temporalmente para participar en el juicio, ha
declarado que desea regresar a la localidad cubana
de Cabaiguán con la pequeña.
El drama comenzó en diciembre del 2005
cuando Pérez abandonó a su esposo
y empezó a padecer problemas emocionales,
tomó un cuchillo de cocina y amenazó
con cortarse las venas.
El adolescente declaró que le pidió
que llamara a la policía antes de matarse.
''Empecé a gritar, diciéndole: 'Por
favor, para. Para''', dijo el muchacho. "Le
dije: 'Si haces esto, por favor, llama a la policía
primero'''.
Pérez fue ingresada en una instalación
para enfermos mentales y la Florida se hizo cargo
de los niños.
El niño fue interrogado en una pequeña
sala por John O'Sullivan, abogado del Programa
Guardian-ad-Litem. Su testimonio fue transmitido
a una sala de tribunal cercana por televisión
de circuito cerrado.
Hablando en inglés, su segunda lengua
--aunque de vez en cuando retomaba el español--
el niño señaló que Pérez
le pegaba a diario sin motivo y golpeaba a su
hermanita "dos veces al día''.
El adolescente explicó cómo su
madre los maltrataba a él y a su hermana:
le pegaba, lo pateaba cuando estaba en el suelo,
le halaba el pelo a la niña y le daba duro
con un palo.
Cuando O'Sullivan le preguntó qué
hizo la pequeña para merecer semejante
castigo, el niño le respondió: "Ella
lloraba. Y hablaba a sus espaldas''.
El niño describió un incidente
en Miami cuando su madre se enfureció porque
sin querer él le pegó con un carrito
en el que acostumbraban sacar la basura.
'Me dijo: 'Prepárate ahora'. Yo estaba
nervioso porque pensé que me iba a dar
una paliza. De todas formas me dio con un palo''.
Durante todo el testimonio del niño, Pérez
estuvo sentada en la mesa de sus abogados, con
la vista baja. Media hora después de iniciado
el testimonio del chico, la mujer estalló
en llanto y tuvo que ser sacada de la sala del
tribunal.
En el receso, rodeada por reporteros afuera de
la corte, todavía con lágrimas,
leyó un poema que escribió pidiendo
perdón a su hijo.
Pérez declaró que en ocasiones
le pegó a sus hijos, pero que no eran los
abusos físicos descritos en la corte. Asimismo
calificó las declaraciones del niño
''exageradas''. ''Todo es mentira'', sentenció.
Posteriormente, un supervisor del DCF testificó
que en sus notas sobre la decisión de la
entidad de tomar la custodia de los menores no
mencionó ninguna preocupación acerca
de que hubieran sufrido abuso físico a
manos de Pérez.
Los abogados del estado mantienen que Izquierdo
debió haber sabido que su hija estaba en
peligro y que debió estar alerta del estado
mental de Pérez antes de que ella abandonara
la isla con los niños.
Durante el interrogatorio que Ira Kurzban, el
abogado de Izquierdo, hizo al niño, éste
reveló que sólo le había
dicho a Izquierdo una vez cuando vivían
en Cuba que su madre le pegaba con frecuencia
a él y a su hermana. Indicó que
varios familiares en Cuba conocían las
golpizas.
Después de la audiencia, Izquierdo le
dijo a los reporteros que el niño nunca
le contó nada de ningún abuso.
Kurzban le preguntó al niño si
creía que Izquierdo amaba a la niña.
''No lo creo'', respondió el hermano. "No
le prestó atención a mi hermana
como sí hice yo. Ni siquiera estaba a su
lado cuando lo necesitaba''.
Interrogado por Kurzban sobre cómo se
sentía sobre su madre, el niño afirmó:
''No quiero besarla. No quiero estar cerca de
ella''. Poco después el chico declaró
que los recuerdos de su madre eran lejanos y poco
agradables.
Mientras el testimonio del niño se acercaba
al fin, O'Sullivan le hizo una pregunta final:
"En algún lugar de tu corazón
tienes un poco de amor por tu madre''.
La respuesta del niño fue una sola palabra:
"Sí''.
Pérez, que miraba la cara de su hijo en
la televisión, empezó de nuevo a
sollozar.
cmarbin@MiamiHerald.com
Documental recoje testimonio de leyendas latinas
Arturo Arias-Polo, El Nuevo Herald.
29 de agosto de 2007.
El documental 90 millas, producido por Emilio
Estefan sobre el proceso de creación del
disco homónimo de su esposa Gloria, tendrá
su estreno mundial esta noche en el Teatro Tower
de la Pequeña Habana. Entre los principales
atractivos del material se destaca el testimonio
de varias leyendas de la música latina,
participantes en la grabación, sobre la
lucha por imponer su arte en este país.
''Hicimos un recuento de los últimos 50
años de nuestra música en Estados
Unidos'', explicó el conocido productor
a El Nuevo Herald, mientras finalizaba la edición
del material en los estudios Crecent Moon. "El
público conocerá lo difícil
que era abrirse paso aquí durante una época
en que para triunfar muchos tenían que
cambiarse el nombre''.
Durante dos años, Emilio y su equipo viajaron
con tres cámaras portátiles de alta
definición y un pequeño set de luces
por San Francisco, Nueva York, Puerto Rico y Miami,
sitios donde captaron un sinfín de anécdotas
de boca de los protagonistas de una etapa en que
la música cubana ganaba seguidores para
su aceptación posterior a nivel masivo.
El resultado fue 90 millas, un viaje de 60 minutos
por el pasado donde se mezclan memorias de todo
tipo, desde los simpáticos cuentos de Alfredo
''Chocolate'' Armenteros, hasta las remembranzas
de Johnny Pacheco sobre sus tiempos de aficionado
a la orquesta cubana de Arcaño y sus Maravillas
y el encuentro de los músicos de la isla
con la Fania All Stars.
''He estado durmiendo sólo tres horas
al día'', revela el productor. ''Captamos
tantos buenos momentos, que no quisimos dejar
nada fuera'', dice cuando se refiere a los pasajes
del documental donde Carlos Santana y José
Feliciano hablan de sus intentos por imponer su
sello latino en sus primeros trabajos y a la confesión
del tresero puertorriqueño Nelson González
que expresa su pasión por los ritmos de
Cuba.
''Nunca antes había podido reunir tantos
valores como en esta ocasión'', agrega
Estefan. "Es una oportunidad que no se podía
perder. Lo mejor de todo es que Cachao, Generoso
Jiménez y Cándido Camero se mantienen
vigentes. Crecí escuchándolos, son
mis héroes''.
Emilio no vacila en referirse a Celia Cruz como
la gran ausente de esta antología narrada
por Gloria Estefan y Andy García, donde
también aparecen comentarios de Giovani
Hidalgo, Arturo Sandoval y Paquito D'Rivera. ''A
Celia la sentí siempre conmigo'', dice
emocionado. "Ella grabó mucho en este
estudio y aún recuerdo cuando la dirigí
en su primer video clip''.
En 90 millas nunca se buscó la perfección
a la hora de grabar los testimonios. Lo importante
era apresar la espontaneidad de los entrevistados
sin discriminar gestos ni silencios. La adición
de imágenes de archivo y el fondo musical
del disco de Gloria en el proceso de edición
se encargaron aportar dinamismo y acentúan
la emoción en los múltiples pasajes.
El trabajo de Estefan se suma a la lista de títulos
que registran el período de afianzamiento
de la música cubana en el mercado internacional
desde hace medio siglo. A este esfuerzo encomiable
le preceden obras como Cachao, como su ritmo no
hay dos (1993), dirigido por Andy García,
Yo soy del son a la salsa (1996), realizado por
Rigoberto López con narración de
Issac Delgado, o Buena Vista Social Club (1999),
documental nominado al Oscar del alemán
Wim Wenders, donde se aborda el tema desde diversos
ángulos.
''El mundo tiene que saber quiénes son
estas gentes'', dice Emilio. "Son personas
perseverantes que lucharon por lograr su sueño.
Todos están orgullosos de sus raíces.
Es algo que las nuevas generaciones deben saber''.
Para llevar a cabo esta cruzada, Estefan ya echó
a andar su poderío. Esta noche en el Tower,
la prensa verá la versión completa
de 90 millas. Una vez terminada la función,
se ofrecerá una proyección gratis
para el público en general; y a partir
del 18 de septiembre, fecha del lanzamiento del
CD, Wall Mart pondrá a la venta una síntesis
de 20 minutos del documental.
''La idea es enviar la versión de una
hora a todos los festivales de cine del mundo
durante un año'', explica. "De momento
se presentará en el festival de Dubai,
donde por primera vez se exhibirá un documental
en español. Cuando cumpla su ciclo, irá
a las universidades y posiblemente se venda con
el propósito de recaudar fondos para becas
de estudiantes de música. El fin es que
cuando se hable de música cubana, 90 millas
sea una referencia obligada''.
aarias-polo@herald.com
Sentencian a protagonistas de motín
en cárcel cubana
Wilfredo Cancio Isla, El Nuevo
Herald. 29 de agosto de 2007.
Los protagonistas de una abortada revuelta en
una prisión de Santiago de Cuba donde murieron
ametrallados dos militares, fueron sentenciados
a penas de cadena perpetua y 30 años, confirmaron
activistas de derechos humanos desde la isla.
De los cuatro encausados por el incidente del
pasado diciembre en la prisión de El Manguito,
fueron condenados a cadena perpetua el soldado
Yoelvis Delgado Arvelo y un recluso de apellido
Mursulí (natural del municipio Mayarí
Arriba); mientras que otros dos soldados, Irán
Cabrera León y un recluta de nombre desconocido,
recibieron sentencias de 30 años de cárcel,
según reportó la Comisión
Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación
Nacional (CCDHRN).
Las sentencias fueron dictadas el pasado junio
por el Tribunal Militar Territorial de Oriente,
en Santiago de Cuba, y marcaron una notable reducción
a las solicitudes previstas durante la instrucción
penal, cuando la fiscalía habría
considerado la pena de muerte para los máximos
responsables de la acción.
En otras palabras: el mandatario interino Raúl
Castro prefirió no llevarlos al paredón.
''El gobierno tomó esta decisión
consciente de que la opinión pública
internacional es totalmente desfavorable a la
pena de muerte'', declaró Elizardo Sánchez,
presidente de la CCDHRN. "Y todo esto tiene
que ver con el estado de salud del jefe de Estado
[Fidel Castro]''.
El activista indicó que el gobierno mantiene
hermético control sobre el caso y contó
que la policía detuvo días atrás
a un misionero de la Iglesia Católica tras
visitar la casa del recluta Delgado Arvelo, en
el poblado de La Maya.
''Hay un férreo control sobre cada familia
de los condenados'', agregó Sánchez.
Sin embargo, un residente de Songo La Maya familiarizado
con el caso, afirmó a El Nuevo Herald que
"la familia [de Delgado Arvelo] piensa apelar
la decisión''.
La prensa oficial no se ha referido hasta el
momento al suceso, ocurrido en la madrugada del
pasado 20 de diciembre cuando tres reclutas del
Servicio Militar General (SMG) y dos presos comunes
trataron de tomar por la fuerza el recinto penal,
situado a 28 kilómetros de Santiago de
Cuba.
La intentona obligó a movilizar hacia
la zona a miles de combatientes del Ejército
Oriental, la división de Tropas Especiales
del Ministerio del Interior, y fuerzas combinadas
de paracaidistas y la Policía Nacional
Revolucionaria.
Aunque son imprecisas las versiones de lo ocurrido,
fuentes cercanas al caso indicaron que los reclutas
sublevados ocuparon la posta de entrada, cortaron
las comunicaciones telefónicas del penal
y escaparon del lugar junto a dos prisioneros,
portando todos fusiles AKM.
Antes de escapar rumbo a la zona montañosa
del Segundo Frente Oriental, los insurgentes ultimaron
a balazos al teniente Oliverio Orozco y al subteniente
José Antonio Tamayo, ambos sepultados con
honores militares días después del
incidente.
Uno de los reclusos fugados resultó herido
tras un intercambio con fuerzas policiales. El
grupo se rindió apenas 24 horas después
y fue confinado a una sección especial
de la prisión de Boniatico, en Santiago
de Cuba.
Inicialmente se mencionó a cinco individuos
--tres soldados y dos reclusos-- como los responsables
de la revuelta, pero los reportes obtenidos por
El Nuevo Herald mencionan sólo cuatro encausados
en el proceso de El Manguito.
Sánchez recordó que el procedimiento
sumario que decretó el fusilamiento de
tres jóvenes de la raza negra en el 2003,
"dejó un mal sabor sobre la conducta
del régimen''.
El 11 de abril del 2003, menos de 72 horas después
de dictadas las sentencias de muerte, el gobierno
cubano ejecutó a tres jóvenes cubanos
que intentaron secuestrar una lancha de pasajeros
en La Habana con el fin de llegar a Estados Unidos.
'Pero en estos momentos el gobierno sabe que
no es recomendable mandar 'malas noticias' y desde
entonces mantiene una moratoria sobre la pena
máxima'', agregó Sánchez.
Las autoridades también conservan bajo
un manto de silencio el caso de tres soldados
que el pasado 3 de mayo intentaron secuestrar
un avión en el aeropuerto de La Habana
y causaron la muerte de un teniente coronel de
las Fuerzas Armadas (FAR). Los detenidos están
incomunicados en una prisión militar y
se desconoce si la fiscalía ha interpuesto
ya una acusación contra ellos.
Hasta ahora la única referencia oficial
al caso fue la del convaleciente gobernante Fidel
Castro, quien en un artículo del pasado
7 de mayo aseguró que "hace falta
una gran dosis de serenidad y sangre fría
para enfrentar tales problemas''.
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