|
Monseñor
Carlos M. de Céspedes acepta la 'protección legal'
de las uniones gay, pero no el matrimonio
El sacerdote dice que la Iglesia
'no va a renunciar' a determinados criterios,
'pero tampoco puede ignorar la realidad personal
y familiar contemporánea'.
Michel Suárez, Madrid.
Encuentro
en la Red, 28 de agosto de 2007.
El vicario de La Habana, monseñor Carlos
Manuel de Céspedes y García-Menocal,
uno de los hombres de mayor peso intelectual dentro
de la Iglesia cubana, no ve dificultad en que
las "relaciones estables del mismo sexo"
sean "protegidas por las leyes civiles",
pero se opone a que se les denomine "matrimonio".
En un extenso artículo sobre el tema publicado
en la revista Palabra Nueva (No. 165, julio-agosto
de 2007), de la Arquidiócesis de La Habana,
De Céspedes afirma que la "sociedad
occidental contemporánea ya no es la misma
que aquélla en la que se llegó a
las clarificaciones actuales acerca del matrimonio".
Agrega que la Iglesia "no va a renunciar
a los criterios establecidos por la revelación
y fijados por la tradición (
) pero
tampoco puede ignorar la realidad personal y familiar
contemporánea".
El sacerdote reconoce que "el pluralismo
de visiones" en Occidente acerca de la familia,
el sexo y el matrimonio "tiende a imponerse
e incluye criterios que se contraponen a los que
la Iglesia afirma como irrenunciables", y
cita ejemplos como la "facilota mentalidad
divorcista contemporánea", la "recurrencia
irresponsable al aborto como medio para la limitación
de la familia" y las "relaciones entre
personas del mismo sexo", entre otros.
Sin embargo, al también escritor y miembro
de la Academia Cubana de la Lengua no le parece
conveniente que las uniones legales homosexuales
reciban el nombre de matrimonio.
"En principio, por las más simples
razones de claridad lingüística, dos
realidades diversas, ni en este orden, ni en ningún
otro, deben ser identificadas por la misma palabra",
argumenta el sacerdote, aunque se siente incapaz
de proponer un término nuevo que califique
"jurídica y socialmente esta nueva
figura, tan reclamada en casi todas las naciones
modernas".
Pide además que el nuevo término
elegido "sea bien pensado" y que "no
traiga aparejadas connotaciones irrespetuosas
ni, mucho menos, despectivas en relación
con los homosexuales y las lesbianas".
"Hoy sabemos que la realidad humana es mucho
más compleja de lo que estimábamos
y que la situación del cristianismo en
el mundo no es excesivamente halagüeña,
ni siquiera en el llamado 'occidente cristiano'",
añade el vicario diocesano, uno de los
personajes de mayor influencia en el catolicismo
cubano sin ser obispo. Y pronostica al respecto:
"No parece que lo llegue a ser, al menos,
en un período cercano a nosotros".
De Céspedes, de 71 años de edad
y autor de Érase una vez en La Habana y
Aproximación y vigencia del p. Félix
Varela, cita a Benedicto XVI, quien, en su opinión,
"mucho sabe" de las realidades en las
que se relacionan "Fe y Teología con
la Razón".
El Papa "insiste en que el Cristianismo
no debería ser presentado como un elenco
de prohibiciones, sino positivamente", apunta
el religioso en su columna de Palabra Nueva.
|