PRENSA INTERNACIONAL
Agosto 28, 2007

Enemigo rumor

Miguel Cossio, El Nuevo Herald, 28 de agosto de 2007.

Se debe reportar un rumor como noticia? La respuesta es una verdad de Perogrullo. El público y la prensa saben que no. Retomo, sin embargo, la pregunta, a riesgo de parecer simple, a propósito de los rumores sobre la supuesta muerte de Fidel Castro, que a mi juicio no ha ocurrido, y que desataron un intenso intercambio de comunicaciones en Miami y otros lugares por segundo viernes al hilo.

Alguien nos quiere mantener en estado de alerta, particularmente ese día de la semana, para burlarse de nosotros, como una forma de castigo. Desconocemos su identidad, así como el fin y el origen del rumor, que comenzó de repente y se extendió por la ciudad con el repiqueteo constante de teléfonos. El gobierno de Bush sugirió ayer que Cuba está detrás de esta ola de rumores, porque ''siempre ha sido buena en remover los sentimientos de los cubanos y no hay ninguna razón para que creer que Castro esté muerto'', según declaró Gonzalo Gallegos, vocero del Departamento de Estado.

El pasado viernes algunos medios ya estaban listos para retransmitir el anuncio oficial de la televisión cubana. Un canal local abrió su noticiero de la tarde desde el Versailles con el reporte en vivo de la algarabía de unas quince personas.

De manera irresponsable, varios blogs y sitios de internet dieron por hecho el fallecimiento de Castro. Babalublog.com y perezhilton.com fueron tal vez los que más combustible regaron a la histeria colectiva. Perezhilton.com es una verdadera usina de rumores, creada por el cubano americano Mario Armando Lavandeira, quien se hace llamar a sí mismo el ''Rey de los Medios''. Lavandeira se ha convertido en uno de los chicos malos de la farándula, a golpe de publicar en su portal chismes sobre celebridades de Hollywood, entre ellos Brad Pitt, Angelina Jolie y Collin Farell.

En el Canal 41, donde trabajo, se produjo un debate interesante entre varios colegas por la forma en que debíamos actuar frente al fenómeno social desatado por el runrún. ¿Se debía reportar la vocinglería a las afueras del Versailles? No. Una de las esencias del periodismo es la disciplina de la verificación. Consultamos con fuentes gubernamentales. Todas nos dijeron que ni la Guardia Costera ni otra autoridad tenían en desarrollo algún operativo especial. Eso fue lo que informamos.

El murmullo generalizado nos puso en atención y hasta en ridículo, quizás debido al secreto de Estado impuesto por Castro sobre su propia vida, que ha derivado en un fenómeno sociológico y de comunicación política, manteniéndonos en jaque a los medios y a la opinión pública.

Estamos viviendo una coyuntura mediática que confirma la tesis de que el medio es el mensaje, como decía el teórico canadiense de la comunicación Marshall McLuhan. Cuando los medios sustituyen la noticia por el rumor violan las premisas que los hacen ser los ojos críticos de la sociedad y pueden perder la confianza depositada en ellos por los ciudadanos. El runrún sobre el estado de salud de Castro es una situación compleja de manejar, porque se carece de información fidedigna, producto del secretismo que al respecto guarda el régimen de La Habana. Como sea, los medios no deben hacerse eco de rumores, aunque tampoco pueden ignorar éste del todo. Pero deben atenerse a las reglas y fundamentos del oficio.

Hay que tener claro que el rumor de boca en boca es una manera cotidiana de comunicarse, sin base objetiva ni científica; cae bien y responde más al deseo que a la verdad. Forma parte de la naturaleza humana y sale por lo general de una fuente de identidad desconocida. De ahí que haya sido utilizado infinidad de veces como instrumento de desinformación o exploración, para evaluar reacciones.

El rumor es ambiguo, cautiva a las masas, genera fascinación. Puede partir de una mentira o una verdad a medias. Incluso puede ser la distorsión de la verdad. Como en el circo, es un ejercicio de trapecio verbal, que nunca se sabe si llegará a la otra barra (el público) o si caerá al vacío. Algo siempre deja en el ambiente.

Dentro del análisis del discurso político, no hay que subestimar las funciones del rumor como termómetro para medir eventos; elemento de persuasión e influencia en la toma de decisiones y factor que sirve para desviar la atención de la gente. A nivel personal, quien propaga un rumor se atribuye que trae la última y, por ello, ejerce una función de liderazgo en su entorno.

Lo más probable es que la noticia de la muerte de Castro nos llegue sin previo aviso, como ocurrió con su enfermedad el 31 de julio del 2006. Bajo su dictadura, Fidel Castro no se va a morir cuando deje de respirar, sino el día que Cuba lo anuncie oficialmente.

Dtor. Edit. y de Noticias, Canal 41, América TeVe

 



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