| SOCIEDAD
Fiesta en el Prado
Aimée Cabrera LA HABANA, agosto (www.cubanet.org) - El
viernes 24 de agosto, de 4 de la tarde a 11 de la noche, se celebró la
actividad "Lecturas en el Prado", a lo largo y ancho del popular paseo,
desde la Fuente de la India hasta la avenida del Malecón. El bello
paseo habanero fue hasta la década del 50 del pasado siglo una de las principales
zonas de distracción de los capitalinos. Los más ancianos aún
recuerdan a las jóvenes que, tomadas del brazo, paseaban risueñas
en lo que se conocía como la "tendedera", mientras los hombres
maduros las observaban desde los sillones de sus portales y balcones. También
en el Prado se celebraban los carnavales, y en sus "aires libres", las
orquestas (entre ellas la Anacaona, compuesta por mujeres) animaban la vida nocturna.
En los años sesenta el centro de diversión de la ciudad se desplazó
a la Rampa. En la actualidad ambas arterias, como toda nuestra ciudad, han perdido
su esplendor y los organismos culturales tratan ahora de reanimarlas organizando
en ellas diferentes actividades. La promoción de la actividad Lecturas
en el Prado comenzó con muchos días de antelación y creó
grandes expectativas que, como generalmente ocurre en nuestro país, resultaron
infundadas. El público está ávido de leer buena literatura,
sobretodo las obras actuales de autores que no se pueden encontrar en Cuba ya
que no se publican en el país por razones de presupuesto o censura. Algunos
de estos a veces se venden en eventos especiales como la Feria Internacional del
Libro, pero hay que comprarlos en moneda convertible, lo cual los hace inalcanzables
para la inmensa mayoría de la población. El diario Juventud
Rebelde publicó un mapa del Prado que mostraba todos los puntos donde se
desarrollarían las diversas actividades, como venta de libros, conciertos
y lecturas de poemas. Ya a las tres de la tarde había una multitud
haciendo cola para comprar los títulos más esperados. Uno de los
grandes sucesos era la venta del libro La sombrilla amarilla, cuyos personajes
divierten en la actualidad a los niños, en un programa televisivo de igual
nombre. Los personajes del programa interactuaron con los pequeños
a partir de las 4 en una de las explanadas del Capitolio. Antes de las cinco ya
se habían agotado los ejemplares de la obra, lo que causó la frustración
de muchas personas, principalmente entre los niños. "De aquí
a unos días se lo podremos comprar a algún revendedor, no te preocupes"-
expresó una abuela que trataba de consolar a su pequeña nieta.
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