| POLITICA
Un político responsable
Oscar Espinosa
Chepe LA HABANA, agosto (www.cubanet.org) - El senador Barack Obama,
precandidato del Partido Demócrata a la presidencia de Estados Unidos,
ha probado nuevamente ser un político objetivo y responsable, así
como una gran esperanza para el futuro de su país y, por consecuencia,
para el mundo. Sus recientes declaraciones sobre la disposición a
que se permitan los viajes de los ciudadanos cubano-americanos con entera libertad
y el envío de dinero a familiares y amigos a Cuba, de ser electo presidente
el 8 de noviembre de 2008, publicadas en The Miami Herald, denotan gran sensibilidad
humana y política, en un momento muy importante para el destino de la Isla. Estos
planteamientos son acogidos favorablemente por la inmensa mayoría de los
cubanos, que más que nunca necesitamos estar unidos para la reconstrucción
de nuestra Patria y labrar un futuro en democracia, próspero y feliz. Los
cubanos anhelan los contactos más frecuentes posibles con sus familiares
residentes en Estados Unidos, impedidos por absurdas prohibiciones que sólo
permiten a los cubano-americanos visitarlos una vez cada tres años. De
lograrse, además de los notables efectos humanitarios, se propiciaría
una inyección de ideas democráticas y de unidad entre los compatriotas,
que contribuirían como factores de impulso al proceso de cambios que tiene
lugar de forma acelerada en el corazón y la mente de las personas después
de tanto tiempo de falsificaciones y engaños. El análisis
del legislador de que "el principal medio de que disponemos para fomentar
un cambio positivo en Cuba es ayudar al pueblo cubano a ser menos dependiente
del régimen", resulta absolutamente acertado. La ayuda económica
que llegue a los ciudadanos por la vía de las remesas mitiga sus carencias,
y los hace más independientes. No por gusto los sectores más ortodoxos
del gobierno siempre han promovido un riguroso control económico sobre
los ciudadanos, con el objetivo de atarlos políticamente. Por tal motivo,
hasta las reformas económicas de China y Viet Nam han sido rechazadas por
esos sectores, determinantes hasta ahora en la cúpula del poder. Lamentablemente,
la objetiva y clara visión del senador Obama sigue sin comprenderse por
muchos políticos norteamericanos y cubano-americanos, aferrados a desfasadas
medidas que únicamente han fortalecido a los sectores más recalcitrantes
del régimen; y en la práctica, ingenuamente, realizan el juego que
a los "hardliners" conviene. Una posición paradójica de
personas inteligentes, que olvidan las políticas creativas de Estados Unidos,
nada aferradas a dogmas, que dieron excelentes resultados en Europa del Este e
indudablemente lo están dando en Viet Nam y China, aunque en estos lugares
por razones históricas y culturales, el proceso hacia la democracia es
lento. Los señalamientos de Obama, realizados en Miami, denotan carácter
y coraje político; seguramente enfrentarán incomprensiones de muchos
compatriotas, que heridos en lo más profundo de sus seres por vejaciones
y persecuciones sufridas en el pasado, se resisten a comprender que las posiciones
duras mantenidas hasta ahora sólo han beneficiado al totalitarismo. Ellos
algún día constatarán que quienes son sus verdaderos amigos
muchas veces no resultan ser los que dicen lo que ellos quieren oír, sino
las personas sinceras que proclaman la verdad aunque de momento sea incómoda. No
obstante, como muestran las estadísticas, la mayoría de los cubanos
residentes en Florida apoyan la abolición de los "errores estratégicos
garrafales" que hasta ahora han sido un obstáculo en el camino de
la unidad y la reconciliación. Debe subrayarse la posición
constructiva del Partido Demócrata en Miami Dade, que con total claridad
contribuye a la unidad de todos los cubanos, con políticas creativas que
alientan a quienes en muy difíciles condiciones luchamos por la democracia
y el respeto de los derechos humanos en el interior de Cuba. La aparición
de líderes como Barack Obama y otras distinguidas personalidades en el
escenario político norteamericano nos hacen sentir optimistas. Estados
Unidos, además de ser una gran potencia, siempre ha constituido una referencia
para los demócratas. Si de algo nadie puede dudar es de que el mundo necesita
de Estados Unidos, pero también hay que tener muy claro que Estados Unidos
necesita del mundo. Por ello el surgimiento de estos nuevos líderes, con
pensamiento creativo para dar solución a viejos problemas, es una alentadora
noticia para todos los que vivimos en este complejo planeta.
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