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Fidel
Castro insta al rearme militar de Cuba frente
a Estados Unidos
El nuevo deterioro bilateral
lleva a la suspensión de los acuerdos migratorios
de 1994
Juan Jesús Aznárez
(Enviado Especial) - La Habana, 25 de agosto de
2007. El País,
España.
La proclama lleva tiempo frente a la Sección
de Intereses de EE UU, en La Habana: "Señores
imperialistas, no les tenemos absolutamente ningún
miedo". Las relaciones entre Cuba y EE UU
han empeorado y Fidel Castro se declara fatalista:
"Nadie se haga la menor ilusión de
que el imperio", afirmó en una reciente
reflexión, "negociará con Cuba".
Y fue más allá en otra: "Continuaremos
adquiriendo el material necesario y las bocas
de fuego pertinentes (rearme militar), aunque
no creciera el famoso PIB del capitalismo".
La última crisis constata el deterioro:
los acuerdos de 1994, que estipulan 20.000 visados
estadounidenses anuales, han quedado suspendidos,
y la sucesión de conflictos, ininterrumpidos
desde el año 1959, sumó otro este
martes: Hungría garantizó asilo
político a 29 cubanos detenidos en la base
de EE UU en Guantánamo, "violando
flagrantemente" la declaración conjunta
del 2 de mayo de 1995 que establece la devolución
a Cuba de los cubanos interceptados en alta mar,
según una nota de protesta de la cancillería.
Hace una semana, el Departamento del Tesoro multó
con 182.752 dólares (unos 134.000 euros)
a una agencia de viajes por Internet, Travelocity,
por contratar vuelos hacia Cuba violando el embargo
comercial de 1962.
La sanción no preocupa mucho al grupo
de cubanos de Miami que almuerza en un hotel de
la capital, donde visita a sus parientes: "Siempre
encontraremos otra manera de venir. Hay mucho
dinero por medio". Son unos mil millones
de dólares al año (700 millones
de euros) en remesas, visitas y teléfono.
Las sucesivas administraciones norteamericanas,
10 en total, establecieron algún tipo de
diálogo con Cuba y las de Gerald Ford y
Jimmy Carter, demócratas, buscaron la "normalización",
pero el proceso fracasó. Los acuerdos se
limitaron a la lucha contra el narcotráfico,
el secuestro internacional de aviones y los asuntos
migratorios. La nueva correlación de fuerzas
legislativas en Washington, con un Congreso de
mayoría demócrata no modificará
la situación. "Los demócratas
han endurecido la posición de los republicanos",
según observa un analista cubano. "El
Comité de Asignaciones propuso nueve millones
de dólares para los disidentes, y la Cámara
de Representantes aprobó 36. Es una señal
clara".
A principios de este mes, 66 demócratas
votaron en contra de un proyecto presentado por
su compañero de partido Charles Rangel,
representante de Nueva York, que ampliaba el comercio
de productos agrícolas y alimentos entre
Cuba y Estados Unidos. La propuesta fue rechazada
por 245 votos contra 182. La Casa Blanca autorizó
en 2001 la venta de alimentos y medicinas a Cuba,
previo pago en efectivo, y las exportaciones sumaron
338 millones de dólares el pasado año.
No son probables nuevos acercamientos debido a
su impopularidad entre los cubanos de EE UU, una
fuerza electoral susceptible de inclinar los resultados
del Estado de Florida en las presidenciales de
noviembre.
Castro ha publicado tres capítulos donde
carga contra los intentos de anexión de
EE UU después de que Cuba dejara de ser
colonia española en 1898. Desde su convalecencia,
Fidel Castro llamó a los "dirigentes
de la revolución" a no olvidar que
"es deber sagrado reforzar sin tregua nuestra
capacidad y preparación defensiva".
De ahí la convocatoria a reforzar el arsenal.
Estados Unidos insiste en subordinar la normalización
bilateral a la democratización de la isla
y el respeto de los derechos humanos. "Aquí
cada vez nos creemos menos eso de que la democracia
y los derechos humanos determinan la política
hacia Cuba. Ahí están Pakistán,
Arabia Saudí o China. Allí no hay
democracia, pero como tienen muchos intereses
pues hay buenas relaciones", subrayan fuentes
cubanas.
Ulises, mecánico, de 45 años, sólo
piensa en irse a vivir con su amada, estadounidense
de padres cubanos, a la que conoció hace
dos años durante una visita turística.
"Me apunté al bombo, pero nada",
dice. El bombo es la lotería que distribuye
los visados estadounidenses. El problema es que
está paralizada. Según fuentes oficiales,
Estados Unidos "sólo ha entregado
10.724 visas para emigrantes de las 20.000 acordadas
anualmente". Washington argumenta que Cuba
obstaculiza el trabajo de sus funcionarios y la
entrada de material de oficina, mientras La Habana
adivina en los contenedores retenidos material
de "promoción de actividades subversivas".
Y Ulises sin poder reunirse con la mujer de sus
amores.
Multas y visado
Los trucos para sortear las prohibiciones estadounidenses
son diversos: más de 50.000 cubanos residentes
en Miami y con familia en la isla se acogieron
a los visados religiosos, y otros se embarcan
por el aeropuerto mexicano de Cancún.EE
UU agravó las sanciones a los viajeros
sin autorización oficial: multas de 7.500
a 250.000 dólares, y hasta 10 años
de cárcel. Recientemente, una subsidiaria
en México de American Express fue multada
con 16.625 dólares por contratar dos paquetes.La
Casa Blanca "coordina a más de un
centenar de agencias para perseguir cualquier
transacción o vínculo con la isla",
según el diario Granma, órgano del
Partido Comunista. La vigilancia afecta a unas
250 agencias turísticas del sur de Florida.
Y la limitación de las remesas afecta a
cientos de miles de familias que dependen de los
dólares de sus parientes en EE UU.Durante
más de 30 años, el Gobierno cubano
no admitió la entrada de ese dinero ni
las visitas de esos familiares. Las cosas han
cambiado, pero los problemas continúan.
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