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POLITICA
Secretos de Generales
Aleaga Pesant
LA HABANA, agosto (www.cubanet.org ) - Mi vecino
Luis Báez, uno de los cancerberos prominentes
de la "dictadura del proletariado",
y decano de los "Otros Meruelos", nos
deleita por estos días con un grupo de
entrevistas a altos oficiales del ejército
cubano, que aparecen en el periódico Granma
bajo el título Secretos de Generales.
"Otros Meruelos" refiere al periodista
del régimen del General Fulgencio Batista
(Otto Meruelos), quien trascendió a la
historia nacional por su docilidad y genuflexión
ante el dictador. Luis Báez cuenta en sus
huestes a colegas tan "prestigiosos"
como Lázaro Barredo (prensa plana), Julio
Batista (radio), Eduardo Dimas (radio y televisión),
Randy Alonso, Arleen Rodríguez (prensa
plana y televisión) y Reinaldo Taladrid
(televisión).
Como en el Ministerio de la Verdad, del libro
1984, de George Orwell, la característica
predominante del grupo es poner la historia y
su conocimiento a disposición de la "dictadura
del proletariado", borrando de la memoria
de la sociedad todo lo desagradable para el "Gran
Hermano": omitiendo y adulterando la historia
real de la isla.
Las entrevistas a los militares fueron realizadas,
en su mayoría, a principios de la década
del noventa y aunque algunas debieron actualizarse,
se mantienen fieles a las originales, debidamente
editadas para su publicación en el diario,
donde en los últimos meses aparecen hasta
dos veces por semana. De esa manera, en los últimos
días se leyeron entrevistas a los Generales
de Brigada Luis Pérez Róspides,
Lino Carreras Rodríguez, José Legró
Seuquet, Silvano Colás Sánchez,
Rolando Kindelán Bles y Juan Escalona Reguera.
La característica fundamental de las entrevistas
es que gravitan sobre la actitud "revolucionaria"
de los oficiales y la total ausencia de nombres
o pasajes conflictivos de la historia cubana de
los últimos 50 años. Por ejemplo,
si alguno de los entrevistados fue de los asaltantes
al Cuartel Moncada, se olvida a Gustavo Arcos
y otros rebeldes que posteriormente no se avinieron
a la "revolución"; o los que
entraron con los insurrectos en Santiago de Cuba,
el primero de enero de 1959, olvidan el papel
del Comandante Hubert Matos en el cerco y asalto
a la ciudad. De esa manera, los que combatieron
en Bahía de Cochinos no recuerdan a héroes
revolucionarios, como los pilotos Rafael del Pino
y Álvaro Prendes, que no están ya
en las nominas del MINFAR.
De la misma forma, los que intervinieron en las
guerras africanas no evocan el valor y la intrepidez
del General Arnaldo Ochoa, quien ganó el
titulo de Héroe de la República
de Cuba, pero fue fusilado en 1989. A los mellizos
la Guardia (el General y el Coronel), legendarios
terroristas subordinados directamente al primer
mandatario no los recuerda nadie. Tampoco para
los entrevistados existieron el General José
Abrahantes, o el Coronel Dariel Pérez Alarcón,
este último compañero de Ernesto
Guevara en varias de sus aventuras militares por
África y América.
En el caso de Lino Carreras, ejecutor de la desastrosa
Operación Mambí, responsable de
la pérdida del pie vacuno nacional y la
destrucción de cientos de miles de hectáreas
de arboledas y bosques a finales de la década
del 60, no se habla una palabra del proyecto que
provocó un daño ecológico
y medio ambiental, no reparado; culpable también
de las amplias áreas cubiertas de marabú
en la isla y la ausencia de seguridad alimentaría.
Así es nuestro Generalato, retratado por
Luis Báez, fieles a Fidel, a Raúl
y a la amnesia. Por no decir a la mentira.
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