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POLITICA
Apunten, ¡fuego!
Lucas Garve, Fundación por la Libertad
de Expresión
LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org) -
Una vez más condenan a la disidencia cubana
a padecer un fusilamiento nominal. La prensa vuelve
a la carga mediante las palabras de Salim Lamrani
(escritor y periodista francés) presentado
en las emisiones de la Mesa Redonda y en las páginas
de la prensa escrita.
Efectivamente, la publicación en Juventud
Rebelde de un artículo redactado por Lamrani
el pasado 15 de agosto bajo el título Los
mercenarios de la Casa Blanca, contribuye
a reafirmar un estereotipo muy gastado en el país.
En el texto mencionado el autor sigue la fórmula
de destruir nominalmente a los opositores mediante
un procedimiento peyorativo con el fin de crear
una imagen negativa en el público.
Durante muchos años hemos escuchado una
y otra vez la cantinela de las injurias: esbirro,
gusano, anexionista, mercenario, apátrida,
contrarrevolucionario, escoria, etc. La palabra
mercenario tiene un significado negativo a la
vista de la mayoría. Se convirtió
en símbolo de avaricia y carencia de escrúpulos
y criterios. Para revestir de rigor su investigación,
el escritor pretende legitimar sus ideas echando
mano al Pequeño Larousse.
Al dirigir su ataque contra las ayudas financieras
que contribuyen al sostén material de la
oposición cubana, escoge la primera de
las acepciones ofrecidas por el Larousse al vocablo
mercenario. Sin embargo, se equivoca el escritor
en su selección, porque la acepción
correcta, según la nomenclatura cubana
es la segunda: "soldado que sirve por dinero
a un gobierno extranjero".
Salim Lamrani hace un balance de las cifras de
la ayuda financiera que la Casa Blanca ha destinado
a la disidencia cubana. Según él,
ese dinero es ilegítimo. Por otra parte,
se trata de cantidades de dinero que no llegan
en su totalidad a los opositores. Salim Lamrani
olvida o ignora la ayuda que Francia obtuvo con
el Plan Marshall.
Está atormentado por la ola anti norteamericana
que corre por las venas de algunos intelectuales
europeos. Parece que sienta nostalgia por la derrota
de las fuerzas ocupantes nazis y lamente la victoria
aliada.
No estima la ayuda recibida por Castro cuando
el período de la Sierra Maestra y después.
Olvida las ayudas y el sostén del gobierno
cubano a las guerrillas en este hemisferio durante
largos años a costa del desabastecimiento
material del pueblo cubano. Seguramente el señor
Lamrani prefiere desconocer cuánto dinero
gasta el gobierno de Castro para aniquilar a la
oposición pacífica. Fondos provenientes
en parte de las ayudas foráneas que recibe.
El lector pensará lo injusto que resulta
el calificativo de mercenarios si escucha los
relatos de los prisioneros políticos cubanos
condenados a más de veinte años
de encierro por escribir sobre la realidad de
la nación.
A pesar de todo, Lamrani llama mercenarios a
los cubanos que se oponen al régimen comunista.
¿Al señor Lamrani le gustaría
vivir bajo un régimen que lo persiga por
pensar diferente? ¿Cuántos años
de prisión pagó Lamrani por exponer
sus ideas en un texto publicado en una página
de Internet?
Sepa, señor Lamrani, que los mercenarios
que usted nombra no han jamás asesinado
a nadie, ni explotado bombas, ni causado heridas
a sus conciudadanos, ni pretendido imponer por
la fuerza sus ideas. Por el contrario, han preconizado
el pluralismo y que la Patria no tiene amo, ni
patrón, sino solamente servidores.
Cuando quiera lanzar una mirada sobre la realidad
cubana, será necesario constatar la realidad
que Lamrani pretende describir, salvo que sea
uno de los mercenarios al servicio del gobierno
cubano.
Texto en francés
Visez, tirez! / Lucas
Garve
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Los
mercenarios de la Casa Blanca / Salim Lamrani,
Juventud Rebelde
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