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HISTORIA
Equivocada interpretación
Laritza Diversent Cámbara
LA HABANA, agosto (www.cubanet.org) - Agradezco
la oportuna
aclaración que el periodista de Miami,
Vicente P. Escobar, realizó a mi artículo
publicado en las páginas electrónicas
de Cubanet, bajo el título Sencillamente
amordazados. Me disculpo de antemano si
mis criterios ofendieron e hirieron la autoestima
de algunas personas en particular y de forma general
también.
Lamento el mal entendido. Sin embargo, considero
que he sido víctima de una equivocada interpretación.
En ningún momento pretendí entablar
un "paralelismo entre los valores y principios
de los movimientos anticastristas surgidos en
la década de 1960 y 1970 y las sórdidas
acciones de los comunistas cubanos" tal como
afirma Escobar en su aclaración necesaria.
No era mi intención subvalorar, menospreciar
y mucho menos juzgar los métodos de lucha
de estos opositores. Reconozco que desconozco
muchos detalles "escritos con tinta indeleble"
en las páginas de nuestra historia reciente.
Tengo 27 años, nací y crecí
bajo el sistema socialista. No puedo negar que
la mayoría de mis conocimientos los adquirí
en las escuelas comunistas. Tampoco puede olvidar
nuestro lector, que el pueblo de Cuba sólo
tiene acceso a esa parte de la historia reciente
que a la oligarquía burocrática
le conviene que conozcamos.
La otra parte aún continúa en la
sombra y es muy difícil acceder a ella.
No obstante, disfruté muchísimo
conocer las deslealtades y entreguismo de ciertos
personajes de nuestra historia.
Aún así, con tal desconocimiento,
he aprendido a respetar y admirar el valor y la
entrega de todos aquellos que ofrendaron sus vidas
por la libertad de su tierra. Rindo honores y
tributos a los que sufrieron tortura, abandono
y maltratos por defender y mantener en alto sus
ideales.
Cierto es que en aquella época no existían
las "facilidades" que ahora tienen las
nuevas generaciones opositoras para desarrollar
sus acciones. Quizás no empleé las
palabras adecuadas para describir su conducta.
Pero si sé que fueron ellos los que nos
mostraron el camino a seguir.
Los logros que hemos obtenido no hubieran sido
posibles si no hubiésemos aprendido de
los errores pasados. Su sangre y sacrificio no
han sido en vano. Las nuevas estrategias se establecieron
y han servido para evitar la pérdida innecesaria
de vidas preciadas.
Cuando decía que la oposición política
inicial utilizaba los mismos métodos reaccionarios
y belicistas de los comunistas en la época
de la república, me refería al empleo
de armas de fuego y a la realización de
acciones violentas como ilícitos penales.
En todos los tiempos, la realización
de estas conductas ha constituido acciones antijurídicas
y socialmente peligrosas por su potencialidad
para amenazar y atentar contra la vida humana.
La lucha armada de los opositores al inicio de
la revolución les dio a los comunistas
el motivo y la justificación legal para
que los torturaran, masacraran y silenciaran con
la anuencia del pueblo. Ellos mismos se dieron
cuenta de que estos métodos no eran los
medios más adecuados de lucha. Si querían
preservarse estaban obligados a cambiar de táctica,
estrategias y mentalidad.
Por otra parte, cuando hablaba de comunistas,
me refería a la clase burocrática
que ha establecido una dictadura en el país.
Los que hoy tienen el poder de la nación
y se valen de él para aplastar y reducir
en número a todo aquel que se oponga a
su gobierno. De hecho, la batuta a la que se aferran
fue alcanzada por medio de la lucha armada.
Son los mismos que han creado un instrumento
jurídico que legaliza la represión
contra los disidentes dentro del país.
Principalmente porque las nuevas acciones pacificas,
jurídicamente no constituían ilícitos
penales. Esto en si ya era una amenaza para su
estabilidad y perpetuidad en la cima.
Era necesario promulgar una ley que justificara
legalmente ante el mundo y el pueblo las violaciones
de los derechos fundamentales de los ciudadanos
cubanos, especialmente su derecho a expresarse
libremente. Este es el verdadero motivo de la
"ley mordaza".
Es una pena que algunas personas piensen que
las nuevas generaciones opositoras criticamos
y renegamos de nuestros predecesores. En realidad,
somos su continuidad y esperanza. Estamos orgullosos
y defendemos con nuestra lucha el legado que nos
dejaron.
Relacionado:
Una
aclaración necesaria / Vicente P. Escobal
Sencillamente
amordazados / Laritza Diversent
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