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HUMOR
Nefasto entrevista a Madame Boutique (final)
Víctor Manuel Domínguez, Sindical
Press
LA HABANA, agosto (www.cubanet.org) - MB: Como
le decía, aparte de mi inseparable Lady
Yon, he contado para el éxito de mi carrera
entre puentes y de un sitio para otro con el apoyo
de Adolfa "Remeneo" Pita y Leocadia
Amable del Busto, quienes luchan como gatas boca
arriba junto a mí en cualquier callejón
de la ciudad.
NB: Cuando usted habla de su carrera entre puentes
y de un sitio para otro, ¿quiere decir
que su empresa abarca diferentes puntos de París?
MB: De ninguna manera, mon petit. Los puntos
somos nosotras y nos movemos para escapar de la
ley, pues aunque allá no existen tres inspectores
y seis policías por persona como aquí
en Cuba, también te suenan una buena multa
y te destierran hacia tu lugar de origen. ¡Y
no me irá a decir que es lo mismo de París
a La Habana que de La Habana a Holguín!
NB: Bien, bien. Vayamos a la concreta. ¿En
qué géneros comercian?
MB: En el coco y otros productos y bisuterías.
NB: ¿Productos de Cocó Chanel?
MB: ¡Y vuelve el hombre a delirar tras
el vaso de leche! No, mi negro, no. ¡Coquillos
acaramelados! ¡Barritas y cucuruchos de
maní! ¡Frituras de soya y palitos
de tendedera!
NB: Usted me perdona, pero ¿eso tiene
clientela en París?
MB: ¿Y qué usted se piensa, Nefasto?
¿Qué sólo existen indígenas
y desarrapados en la Isla? ¿O no sabe que
por aquí transitan aymaras, aborígenes
australianos, quechuas y guaraníes, entre
otras minorías que si bien con dinero pueden
viajar, ni siquiera conocen el maní garapiñado,
la fritura de soya con bicarbonato, el fricandel,
el prú oriental, el refresco gaseado y
otras maravillas autóctonas del país?
NB: En verdad no imagino a un parisino metiéndole
el diente a una barrita de maní.
MB: Pues se equivoca, señor. Quisiera
que algún día le dieran permiso
para salir de Cuba, o se encontrara con una centenaria
irlandesa que lo saque a pasear, y verá
la molotera que se forma en París ante
el anuncio de los productos cubanos.
NB: ¿Y en qué parte de París
se puede ver eso?
MB: ¡En la Sormona, en Versalla (que en
francés se escribe Versalles), y en los
campos o fincas de un tal Eliseo, por sólo
citar sitios de mayor interés!
NB: ¿Esos sitios existen?
MB: ¡Claro, mi chino! En el capitalismo
lo permiten todo. Mira nada más cómo
esa monja se hizo de tremendo edificio ahorrando
la limosna de los feligreses. O como esas muchachitas
enseñando las sayas en el baile del can-can,
construyeron su palacio. Y ni hablar de los jardines
del tal Eliseo, que en cuanto vio que el boniato
y la papa no tenían demanda entre los franceses,
metió flores de todas las especies y es
admirado por el mundo entero.
NB: ¿Por ustedes también?
MB: Claro, mi chino. Si aquí en Cuba,
por vender girasoles por cuenta propia te suenan
una multa equivalente al salario de un año
de un doctor.
NB: Venga acá, Madame Boutique. ¿Y
qué pinta Jen Pier Jean Pier en esta empresa?
MB: Él es el cerebro, quien controla la
economía y nos facilita el lugar de menos
riesgo antes de montar cualquier función.
NB: Si se siente realizada en París, ¿cómo
es que viene a Cuba cada seis meses?
MB: Por una simple razón: si no vengo,
lo digo y lo repito, enseño el celular,
hablo patuá, alquilo un coche, les compro
jabones y chupa chupa a los niños del solar,
un par de medias al policía que me encerró,
y un pomo de champú al responsable de vigilancia
del comité, ¿quién rayos
se entera de que cambié mi cuarto inhabitable
en Centro Habana por uno más chiquito,
con similares achaques constructivos, pero en
París? ¿Entendió?
NB: Gracias, Madame Boutique, por esa lección
de arraigo a la cubanía que muestra al
promover nuestra identidad.
Eso se lo aseguro yo, Nefasto "El entrevistador".
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