PRENSA INDEPENDIENTE
Agosto 15, 2007

HUMOR
Nefasto y la Universidad para Tontos

Víctor Manuel Domínguez, Sindical Press

LA HABANA, agosto (www.cubanet.org) - El descubrimiento de la olla eléctrica por el científico güinero-boliviano Hervidorio Ollantay Cuchufleta, ha puesto a Cuba en el mapa de países con tecnología de punto culinaria.

Si bien se conoce a nivel nacional que el dramaturgo y poeta Calderón de la Barca descubrió el caldero colectivo, el filósofo Jean Paul Sartre la sartén tribal, y el músico Salieri el salero comunitario, aún quedan zonas de silencio en el país donde hasta no más ayer se cocían los alimentos en los cascos de los conquistadores españoles, y en los tibores de bronce de los monjes benedictinos que acompañaban las tropas.

Los factores gubernamentales, ante una muestra de incivilidad y atraso tan elocuentes, se reunieron junto a un fogón de leña en un centro de referencia nacional por la calidad de su chícharo con quimbombó al vapor, y determinaron extender sus conocimientos olleros y de otros útiles de cocina a la comunidad indígena La Tontera, ubicada entre el macizo montañoso Tontorrón y la desembocadura del río Tontolete.

Para ello, con el apoyo de los medios audiovisuales y la prensa plana del país, se diseñó un programa Universidad para Tontos que abarca asignaturas tan difíciles como las siguientes: ¿Qué es una olla eléctrica? ¿Dónde se conecta? ¿Se enciende por soplidos o por inhalación? ¿Para qué se utiliza? ¿Qué se le arroja dentro? ¿Hacia dónde correr cuando pita o hace pucheros? ¿Cuántos países, a parte de Cuba, poseen este privilegio?, entre otras materias de máximo rigor.

Los tontivanos -gentilicio de los habitantes de La Tontera-, felices de ser los pioneros en esta experiencia piloto que les abrirá las puertas de la civilización, se pegan cada día frente al televisor más que harina a la olla, y absorben cada clase como los legionarios sorbían el olor a fricasé de gato en torno a una hoguera.

Y ni hablar de lo que hacen con las páginas y páginas de nuestros periódicos dedicadas a las clases de "posibilidades de adquisición, modelos, datos técnicos, arme y desarme del soporte para la hermeticidad, la junta de silicona, el panel de control, la válvula flotador" y otros conocimientos científicos requeridos para el uso correcto y cultural de una olla multipropósito, con economía y salarios tan evaporables como el agua de arroz.

Pero hay que ser optimistas y reconocer que "del esfuerzo, la victoria", algo que suena en el oído atropellado del cubano como: "del lobo un pelo".

El preciso entender que todo debe andar paso por paso, año tras año, y pensar que un mañana, luego de graduarse como ingenieros en juntas de siliconas, doctores en desajustes de tapas, o especialistas en hermeticidad de soportes, los tontivianos puedan pasar a otras materias que complementen la aplicación de los conocimientos científicos adquiridos.

Por ejemplo: ¿Qué admite en su interior una olla eléctrica? ¿Puede salcochar frazadas de piso? ¡Seguro que no! Si bien Ollantay Cuchufleta convino en que su novedoso artefacto se encuentra diseñado para la coacción de todo tipo de carnes, granos, viandas y vegetales, también aseguró que rechaza las piedras, cáscaras, telas, cartones y preservativos, como advertencia a quienes aún no han dejado atrás la moda de los años 90.

Y es ahí donde entran a jugar su imprescindible papel las restantes asignaturas que complementan el desempeño de la olla de presión multipropósito.

En primer lugar, asegura el científico, a los ya conocidos por tradicionales alimentos, hay que agregar otras especies comunes en el mundo que, aunque no forman parte de la identidad del cubano, tienen una buena aceptación entre los ciudadanos de otras latitudes.

Sin ir más lejos, Cuchufleta lanza las primeras preguntas del programa Universidad para Tontos: ¿Qué es una langosta? ¿Pertenece al reino animal, mineral o vegetal? ¿Es la vaca un animal comestible? ¿Su hábitat natural está en la copa de los árboles, en el fondo de las cuevas, o en los refrigeradores de los dirigentes, los matarifes furtivos o los turistas extranjeros? ¿Puede deletrear su nombre en una libreta de racionamiento?

Cuando los habitantes de La Tontera dominen y saboreen estas nuevas materias, entonces podrán dejar las aulas de la Universidad para Tontos, y disfrutar a plenitud los gozos y los guisos que produce una olla eléctrica multipropósito.

Eso se los aseguro yo, Nefasto "El tontuelo".


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