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HUMOR
Nefasto y la Universidad para Tontos
Víctor Manuel Domínguez, Sindical
Press
LA HABANA, agosto (www.cubanet.org) - El descubrimiento
de la olla eléctrica por el científico
güinero-boliviano Hervidorio Ollantay Cuchufleta,
ha puesto a Cuba en el mapa de países con
tecnología de punto culinaria.
Si bien se conoce a nivel nacional que el dramaturgo
y poeta Calderón de la Barca descubrió
el caldero colectivo, el filósofo Jean
Paul Sartre la sartén tribal, y el músico
Salieri el salero comunitario, aún quedan
zonas de silencio en el país donde hasta
no más ayer se cocían los alimentos
en los cascos de los conquistadores españoles,
y en los tibores de bronce de los monjes benedictinos
que acompañaban las tropas.
Los factores gubernamentales, ante una muestra
de incivilidad y atraso tan elocuentes, se reunieron
junto a un fogón de leña en un centro
de referencia nacional por la calidad de su chícharo
con quimbombó al vapor, y determinaron
extender sus conocimientos olleros y de otros
útiles de cocina a la comunidad indígena
La Tontera, ubicada entre el macizo montañoso
Tontorrón y la desembocadura del río
Tontolete.
Para ello, con el apoyo de los medios audiovisuales
y la prensa plana del país, se diseñó
un programa Universidad para Tontos que abarca
asignaturas tan difíciles como las siguientes:
¿Qué es una olla eléctrica?
¿Dónde se conecta? ¿Se enciende
por soplidos o por inhalación? ¿Para
qué se utiliza? ¿Qué se le
arroja dentro? ¿Hacia dónde correr
cuando pita o hace pucheros? ¿Cuántos
países, a parte de Cuba, poseen este privilegio?,
entre otras materias de máximo rigor.
Los tontivanos -gentilicio de los habitantes
de La Tontera-, felices de ser los pioneros en
esta experiencia piloto que les abrirá
las puertas de la civilización, se pegan
cada día frente al televisor más
que harina a la olla, y absorben cada clase como
los legionarios sorbían el olor a fricasé
de gato en torno a una hoguera.
Y ni hablar de lo que hacen con las páginas
y páginas de nuestros periódicos
dedicadas a las clases de "posibilidades
de adquisición, modelos, datos técnicos,
arme y desarme del soporte para la hermeticidad,
la junta de silicona, el panel de control, la
válvula flotador" y otros conocimientos
científicos requeridos para el uso correcto
y cultural de una olla multipropósito,
con economía y salarios tan evaporables
como el agua de arroz.
Pero hay que ser optimistas y reconocer que "del
esfuerzo, la victoria", algo que suena en
el oído atropellado del cubano como: "del
lobo un pelo".
El preciso entender que todo debe andar paso
por paso, año tras año, y pensar
que un mañana, luego de graduarse como
ingenieros en juntas de siliconas, doctores en
desajustes de tapas, o especialistas en hermeticidad
de soportes, los tontivianos puedan pasar a otras
materias que complementen la aplicación
de los conocimientos científicos adquiridos.
Por ejemplo: ¿Qué admite en su
interior una olla eléctrica? ¿Puede
salcochar frazadas de piso? ¡Seguro que
no! Si bien Ollantay Cuchufleta convino en que
su novedoso artefacto se encuentra diseñado
para la coacción de todo tipo de carnes,
granos, viandas y vegetales, también aseguró
que rechaza las piedras, cáscaras, telas,
cartones y preservativos, como advertencia a quienes
aún no han dejado atrás la moda
de los años 90.
Y es ahí donde entran a jugar su imprescindible
papel las restantes asignaturas que complementan
el desempeño de la olla de presión
multipropósito.
En primer lugar, asegura el científico,
a los ya conocidos por tradicionales alimentos,
hay que agregar otras especies comunes en el mundo
que, aunque no forman parte de la identidad del
cubano, tienen una buena aceptación entre
los ciudadanos de otras latitudes.
Sin ir más lejos, Cuchufleta lanza las
primeras preguntas del programa Universidad para
Tontos: ¿Qué es una langosta? ¿Pertenece
al reino animal, mineral o vegetal? ¿Es
la vaca un animal comestible? ¿Su hábitat
natural está en la copa de los árboles,
en el fondo de las cuevas, o en los refrigeradores
de los dirigentes, los matarifes furtivos o los
turistas extranjeros? ¿Puede deletrear
su nombre en una libreta de racionamiento?
Cuando los habitantes de La Tontera dominen y
saboreen estas nuevas materias, entonces podrán
dejar las aulas de la Universidad para Tontos,
y disfrutar a plenitud los gozos y los guisos
que produce una olla eléctrica multipropósito.
Eso se los aseguro yo, Nefasto "El tontuelo".
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