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POLITICA
Del dicho al hecho
Miguel Iturria Savón
LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org) -
La vida es cruel e irreverente, impone sus designios
sin reparar en el rango de las personas. Tal vez
por eso, un mandatario de poderes absolutos y
poses mesiánicas como Fidel Castro Ruz
cayó en coma y sigue en cama. La alta figuración
histórica del Comandante en Jefe no lo
salva de la postración. ¡Pobrecito!
Tuvo que entregar el mando y reinventarse a si
mismo como pensador. Los caprichos del destino
son así, lo alejan de la tribuna pero le
permiten "reflexionar" sobre problemas
internacionales.
Como me gusta ayudar a los aficionados a las
letras, quiero recordar algunas reflexiones anteriores
de nuestro caudillo. Son frases de circunstancias
que ilustran sus preocupaciones y proyectos en
torno al país. Las he tomado de Así
lo dijo Fidel, un librito apologético de
fácil lectura. Antes de devolverlo al amigo
que me lo prestó hice ciertos apuntes.
Ahora los comparto con los lectores del Comandante;
quizás los ayude a entender su peculiar
manera de decir una cosa y hacer lo contrario.
Las citas o reflexiones del folleto que menciono
son textuales; fueron tomadas de cartas, discursos,
entrevistas y declaraciones firmadas por Fidel,
entre 1959 y 2006. Se refieren al comunismo, las
dictaduras, las libertades, la revolución,
el bloqueo, el terrorismo, la prostitución,
las elecciones democráticas, la diplomacia,
la Cuba republicana y las promesas populares del
invencible Comandante en Jefe, el mismo que ahora
"reflexiona" sobre problemas externos.
Veamos algunas.
"Yo no soy comunista ni tampoco el movimiento
",
dijo al periódico Revolución, el
13 de enero de 1959. Y agregó en Washington,
el 19 de abril del mismo año: "
no
soy comunista, ni los comunistas tienen fuerzas
para ser determinantes en mi país
"
Para rematar, agregó en La Habana, el 8
de mayo del 59: "Si nuestras ideas fuesen
comunistas lo diríamos aquí."
Dos años después corrigió
sus palabras al afirmar, el 3 de diciembre de
1961: "Creo absolutamente en el marxismo
Creía el primero de enero (de 1959)
Creía el 26 de julio (de 1953)."
Tal vez el cambio de rumbo se deba al carácter
dialéctico del máximo líder,
quien estableció un régimen socialista
si reparar en "obscuros designios" ni
en "mentira injustificable
contra el
octavo mandamiento de la ley de Dios", como
advertía en 1959. ¿Qué reflexivo,
verdad?
En su Mensaje Iberoamericano, fechado en La Habana
el 21 de mayo de 1959, el Comandante volvió
a la carga con otra reflexión paródica:
"El capitalismo deja abandonado al hombre;
el comunismo, con sus conceptos totalitarios,
sacrifica sus derechos. Nosotros no estamos de
acuerdo ni con unos ni con otros. Nuestra revolución
no es roja, sino verde olivo. Lleva los colores
del ejército rebelde de la Sierra Maestra".
Imagino que el líder revolucionario de
entonces era daltónico, pues trocó
el verde por el rojo, sacrificó nuestros
derechos y reprodujo los conceptos totalitarios.
El pobre Comandante no supo hallar el término
medio entre el capitalismo y el comunismo, pero
apostó por la victoria definitiva de la
desaparecida Unión Soviética y auguró
la bancarrota de la economía capitalista,
en especial de los Estados Unidos, el enemigo
que carga con las culpas de Fidel Castro, aunque
la potencia norteña no satisfizo las expectativas
de invasión anunciadas por el gobernante,
quien vuelve a entretenernos con reflexiones proféticas.
En Así lo dijo Fidel aparecen 54 citas
textuales y 21 fotos del Comandante con personalidades
cubanas (Camilo Cienfuegos y Huber Matos) y extranjeras:
los tiranos Nikita khrushchev, Leonid Brezhnev,
Sadan Hussein, Nicolae Ceausescu y Augusto Pinochet;
los líderes terroristas Yasser Arafat y
el Ayatola Alí Jamenei, y los presidentes
José María Aznar y Vicente Fox.
Las fotos calzan las citas textuales del "reflexivo"
gobernante insular, quien dice cosas sorprendentes
y opuestas a la realidad del país que encabeza
desde hace medio siglo.
El 12 de junio de 1976, en un acto en el teatro
"Carlos Marx" afirmó: "Si
el estado cubano optara por desarrollar actos
terroristas,
estamos seguros de que seríamos
unos terroristas muy eficientes
no hemos
renunciado a ello
Esta certeza la reafirmó
en Teherán, donde propuso, el 9 de mayo
del 2001: "Irán y Cuba, en conjunto,
pueden poner de rodillas a Estados Unidos. El
régimen de Estados Unidos es muy débil,
y estamos presenciando su debilidad muy de cerca".
El caudillo que eliminó la libertad de
expresión, clausuró los periódicos
y aún persigue las ideas democráticas
en la isla, señaló en Montevideo,
en 1959: "Soy de los que creen sinceramente
en las libertades,
cada cual tiene derecho
a opinar lo que piensa
no privar a nadie
de sus derechos,
no amordazar el pensamiento,
por ninguna razón del mundo". Y agregó,
el 14 de febrero de 1959: "El deber de todo
periodista es informar lo que pasa, y sólo
con libertad de prensa puede haber libertad política".
En enero de 1967 declaró a Playboy todo
lo contrario: "
contra nuestro sistema
no se puede escribir". Y a News, septiembre
de 1997: "El periodista es un militante de
la revolución, la prensa es un instrumento
de la revolución y el deber primero del
periodista es apoyar a la revolución."
La incontinencia verbal del mandatario enfermo
-reciclado como escritor- es un atajo de ensueños.
Del dicho al hecho hay un túnel sin luz
en las autopistas de la imaginación. Son
delirantes sus sentencias contra líderes
extranjeros y sus diatribas contra la prostitución,
los exiliados y las "elecciones democráticas"
en nuestro país. Mención especial
merecen sus promesas sobre los planes agropecuarios:
"Desecaremos la Ciénaga de Zapata
y la convertiremos en tierra productiva"
(octubre 27 de 1967). Un año antes informó
en una asamblea de la Federación de Mujeres
Cubanas: "En 1970 la Isla habrá de
tener 5 mil expertos en la industria ganadera
y alrededor de 8 millones de vacas y terneras
productoras
de leche
Habrá tanta leche que se
podrá llenar la bahía de La Habana
con leche".
Pero los treinta millones de litros de leche
y los sesenta millones de huevos mensuales solo
existieron en la imaginación del Comandante.
Las profecías quedaron en el limbo del
futuro. Tal vez por eso, la transición
gravita en el imaginario colectivo de los cubanos.
Tantas quijotadas nos vuelven escépticos.
El hacha del guerrero taló nuestra confianza.
Gracias, Jefe, por su derroche de fantasía.
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