|
POLITICA
Los anuncios de Mariela
Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press
LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org) -
Las
recientes declaraciones de Mariela Castro Espín,
hija de Raúl Castro, a la agencia española de
noticias EFE, y al diario
El País este abril, deben entenderse como
parte de la misma cuerda del discurso de su padre
en el acto conmemorativo del 26 de julio en Camagüey,
en el que reconoce errores y ofrece nuevas esperanzas,
esencialmente económicas, aunque dejando claro
que no habrá concesiones dentro de la ortodoxa
política oficial.
No obstante, padre e hija muestran con sus palabras
un hilillo de agua distinto al rumbo acostumbrado.
Mariela dijo: "La preocupación que
todos teníamos de perder a nuestro líder
ahora la tenemos más cerca. Estamos aprendiendo
a vivir con nuestro líder envejeciendo
y las personas cuando envejecen tienen que dejarse
cuidar. Por primera vez el pueblo está
asimilando el proceso de su envejecimiento, el
proceso de que la revolución tiene que
continuar sin él, ya sea con mi padre o
con otro líderes que vengan, porque a veces
los líderes aparecen cuando menos te lo
imaginas".
Palabras que reflejan un claro y anticipado condicionamiento
de resignación. También de quietud
para que el último movimiento existencial
de su tío sea aceptado con naturalidad
y evitar excesos, como ocurrió en los días
finales de las dictaduras de Gerardo Machado,
y Fulgencio Batista.
Al afirmar la directora del Centro de Educación
Sexual que "Cuba está preparada para
transformaciones con o sin Fidel", reconoce
la urgente necesidad de cambios, aunque condicionadas
sus palabras a la retórica oficial.
Existe un hecho incontrovertible: la sociedad
cubana se está moviendo a pesar de esa
retórica y de los controles políticos
y económicos del régimen. No son
hija y padre quienes lo reconocen. También
lo hace, de forma indirecta, otro personaje, el
General de Brigada doctor Juan Escalona, Fiscal
General de la República, en entrevista
publicada en el periódico Granma el pasado
8 de agosto: "Fortalecer la legalidad socialista
en el país -dice- no es una tarea fácil,
porque por muchos años ha habido sectores
completos de la población que han vivido
de espaldas a esa legalidad. La agricultura ha
sido buen ejemplo de eso".
"Ahora -continúa el general-, tenemos
las empresas mixtas, capital extranjero, la liberación
de la tenencia de divisas y todo ello ha provocado
una serie de fenómenos que complican la
vida del país tremendamente. Es muy lamentable
ver a algunos compañeros que, por su historia,
se han ubicado en determinados cargos, y empiezan
a manejar divisas y a vivir en otro mundo. Se
transforman, se pierden. Cambian la forman de
pensar, de actuar, y comienzan a dejar de sentirse
revolucionarios. En el país existen ricos,
lícitos o ilícitos. Ahora es mucho
más difícil probar qué es
ilícito porque hay fuentes que lo permiten,
como un mercado agropecuario, donde funcionan
abastecedores e intermediarios. Son miles y miles
de pesos los que se manejan, y tenemos que ser
muy sagaces en ese enfrentamiento".
La aparición "en escena" de
Mariela Castro (¿quién ignora que
responde a la línea oficial?), obliga a
recordar los momentos de tensión entre
Cuba y la Unión Europea, cuando el doctor
Antonio Castro, hijo de Fidel Castro, hizo su
aparición en el embajada de Portugal en
la Habana. Hombre caracterizado por realizar declaraciones
públicas, con suma delicadeza conversó
con una representación de las Damas de
Blanco, e incluso Castro Jr. les aceptó
una carta dirigida al padre en la que le exponían
la crítica situación de sus familiares,
lo que concitó una ola de murmuraciones
en pro y en contra, pero nunca hubo respuesta
a la misiva.
La lección es clara: no se debe ignorar
la capacidad mimética del régimen.
Tampoco desconocer que tras la aparente inmovilidad
social en la superficie, por debajo se precipita
un poderoso mar de fondo. Se quiere atar cabos
antes que el tiempo se les acabe.
|