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POLITICA
El riesgo de la Soledad
Luis Cino
LA HABANA, agosto (www.cubanet.org) - Alguna
vez, a inicios de los 90, en un antológico
artículo del periódico Juventud
Rebelde, la periodista Soledad Cruz anunció
que había estado en el futuro y había
vuelto para contarlo. Su recorrido de ciencia-ficción
fue por las provincias orientales. Casualmente,
acompañaba al general Raúl Castro.
En aquella ocasión, Soledad Cruz no hizo
bien el cuento de lo que vio. No bastó
que el general comprendiera la superioridad de
los frijoles sobre los cañones y de las
jabas repletas de viandas que no podrían
cargar las viejas. Ni siquiera que afirmara que
"sí se puede". Se supone que
el futuro sea algo más.
La periodista tuvo que esperar más de
17 años, "período especial",
campos llenos de marabú, sucesión
raulista y secreto de estado de por medio, para
intentar volver a pintarnos el futuro. Como ella
quisiera que fuera o como se lo orientaron que
lo pintara.
Da la casualidad que coincidió con el
"discurso de la leche" del número
dos en Camagüey. A Soledad Cruz sólo
hay que echarle una moneda (preferiblemente convertible
y dura) para que active sus dotes proféticas
y adivinatorias.
La Revelación la tocó como un rayo.
Montó los espíritus de Trostky y
Rosa Luxemburgo. Guardó en el closet con
naftalina el abrigo parisino de su época
de embajadora ante la UNESCO y el capuchón
de comisario inquisitorial. Con el I Ching, las
cartas del Tarot y el tablero de Ifá a
mano, decidió correr el riesgo.
Como talismán y escudo contra los peligros
(no eran tantos, ella que juega con los dados
marcados lo sabe), bastó el cabo con comején
de una guataca. Suficiente para mostrar su devoción
blindada por Fidel y Raúl Castro.
La simple mención del "enemigo imperialista"
y "los atorrantes y desnaturalizados de Miami"
fue el "ábrete, sésamo"
que la libró de toda sospecha.
Tampoco le salió bien ahora. Viniendo
de alguien como ella, nadie se lo cree. No es
que le falte razón a lo que dice, sino
que estuvo demasiado tiempo del otro lado de la
línea dura para ahora descubrir de un golpe
el agua tibia y el Mediterráneo. Cual si
hubiera vagado ingrávida estos años
sobre la superficie de Júpiter. O la hubiera
sustraído de un maleficio el beso de un
príncipe del entorno raulista.
Su desconcertante artículo "El revolucionario
riesgo de la verdad" provocó brincos
a ambos extremos del columpio. Tanto del siempre
fiel cantautor fidelista Amaury Pérez,
como del periodista digital Wenceslao Cruz, que
no quiere que le den gato chino por liebre rusa.
Y siguen saltando. De asombro y de indignación.
No es para menos. En tiempos como los que corren,
los oportunistas que antes fueron extremistas,
asustan.
Se incuba otra tormenta de e-mails. Dicen, es
un rumor, que la anterior, la de los intelectuales,
la alentó Alfredo Guevara, políticamente
despistado, en pos de la perestroika y con una
chaqueta lila sobre los hombros. Sabrá
Lenin quién está detrás de
esta tormenta y cuales son sus intenciones.
El caso es que cuando empezaban los bostezos,
se puso interesante la trama del culebrón.
¿Volverá el Comandante a vestir
el uniforme verde olivo? ¿Alcanzarán
los fulas de los atorrantes y los inmigrantes
económicos para arreglar la casa? ¿Se
acabará el marabú? ¿Veremos
la leche correr? ¿Quién hará
de Deng Xiao Ping? ¿Regresará Carlos
Aldana? ¿Robertico Robaina podrá
vender sus cuadros? ¿Hablará Don
Rafael del Junco? ¿Soledad Cruz se irá
con los indios o con los cowboys?
Luego de más de tres décadas en
Juventud Rebelde, Soledad Cruz "descubre"
las taras estalinistas del periodismo oficial
y, por los motivos que sean empieza a escribir
en un idioma más próximo al de la
vida real. Ojalá otros la sigan. Enhorabuena.
Espero que mis colegas de la prensa independiente,
por decir más o menos lo mismo que la Sole,
corran ahora menos peligro de ir a prisión.
luicino2004@yahoo.com
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