PRENSA INDEPENDIENTE
Agosto 8, 2007

HUMOR
Carta de Nefasto a una mata de marabú

Víctor Manuel Domínguez, Sindical Press

LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org) - Mi muy enmarabuzada, espinosa y promiscua mata de marabú: El fallo judicial de tu condena a muerte por fumigación, a tiros o a machetazos, ha llenado de luto los desiertos potreros de la patria, las granjas frutales sin sus frutas, y cada cuarta de tierra que envejeció soltera en el país, sólo acompañados por tu persistente condición de llama eterna.

Hasta los cocineros y los fogoneros condenados a la hornilla eléctrica levantan un grito de protesta por lo que será su trágico final. Y aunque sé que llevan medio siglo conmutando tu definitivo adiós, ahora dudo seas perdonada debido a la existencia de un barril de petróleo para la retroexcavadora que te arrancará de raíz, una lima para el machete chino desflorador, un refresco Tukola y un pan con jamón para quienes te desespinarán.

Hay que ver cuánto dolor muestran los hornos de carbón, las parcelas viudas de viandas y hortalizas que supiste llenar con tus espinas, y las ratas e insectos que junto a especies débiles como el bejuco borococo, el guano hediondo, las bienvestidas, el guao, entre otras plantas típicas del país, crecieron a la sombra de tu bondad.

Nunca imaginé que serías tomada como chivo expiatorio de la vagancia de los hombres y el robo de cerebros y semillas de malangas, boniatos, pepinos y melones que desertaron del país apenas asomó entre los cultivos una de sus cincuenta ruedas la chapeadota revolucionaria.

Jamás podré entender cómo a una planta convertida en ornato público de la nación y en combustible alternativo de primer nivel, se le condena a muerte después de servir de colirio refrescante para quienes viajen en autos por la autopista nacional, y de ablanda gallos, hierve tilapias y salcocha frijoles en los fogones del país, respectivamente.

A ti, que has sido tan persistente como la ausencia de viandas y carnes en la nación, no se te debe borrar de un solo discursazo.

Es preciso tomar en cuenta tus aportes a la gastronomía y la salud de los cubanos durante el período especial (que aún no termina), ya fuera convertida en té de marabú, ensalada de marabú en sus espinas, refresco de tronco de marabú agridulce, estofado de hojas de marabú, en el renglón alimentario; o en pócima de tronco de marabú en ruedas, expectorante de aserrín de marabú con gotas de guano hediondo, y en antinflamatorio de raíces de marabú mezclado con linimento de pendenciera, para el cuidado y sanidad de los habitantes de la nación.

Además, ¿en qué otra cosa que cortar o sembrar marabú podríamos entender y educar a los cientos de prisioneros que honran con su presencia las cárceles de la patria?

¿De qué forma cubrir sin tu presencia las fértiles y ociosas tierras del país que ocupan el limitado espacio desde cualquier lugar donde uno se pare hasta donde la vista alcanza?

Sería bueno comprender estas cosas antes de fumigarte o caerte a machetazos, pues si algo no ha dejado de fallarle nunca al desarrollo de nuestra sociedad es la palanca de retroceso, y quién sabe si mañana la revolución energética se desconecta, los insumos de la salud colapsan, los alimentos siguen practicando el éxodo masivo, y tenemos que reenviarle al fogón, a las farmacias y a cubrir la desnudez de los terrenos baldíos.

"Nunca es tarde para comer o enfermarse si el marabú está bueno", dijo el ilustre chef, galeno y medo ambientalista Sugfrido Cocío del Marabuzal, y esta máxima no ha dejado de estar junto al cubano en el seno hogareño, los campos o las carreteras, como símbolo inequívoco de que hay matas que cansan, pero resuelven.

Mi modesta opinión es que por el bien de la economía, la salud y las tradiciones culturales del país, se debe perdonar tu vida. No se puede confiar a plantas tan volubles, exóticas y venales como el mango, el mamey, el aguacate y el mamón, la garantía del ornato, los jugos y las ensaladas de un pueblo enmarabuzado hasta los sueños.

Mucho menos dejar en viandas y hortalizas como el plátano, la yuca, el pepino y la col (entre las más proclives al ilusionismo, la desaparición, la subida de precios y otros trastornos sociales y digestivos), el recubrimiento de tierras y el poder calórico de nuestros desmalangados y boniatificos ciudadanos.

Aguerrida mata de marabú: ¡Quienes van a morir si el petróleo vuelve a desaparecer, te saludan!

Eso lo aseguro yo, Nefasto "El marabucero".


CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente.


PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster