PRENSA INTERNACIONAL
Agosto 6, 2007

Mariela Castro dice que Cuba está preparada para transformaciones con y sin Fidel

Yahoo! News.

La Habana, 3 ago (EFE).- Cuba está preparada para un proceso de "transformaciones necesarias", con su líder histórico, Fidel Castro, o cuando éste desaparezca, y sin caer en el caos, según Mariela Castro, sobrina del jefe de la revolución e hija del presidente cubano en funciones, Raúl Castro.

En una entrevista con Efe, Mariela Castro (La Habana, 1962), psicóloga, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y artífice de la lucha por los derechos de los homosexuales en Cuba, defiende la necesidad de impulsar el debate interno y enriquecer la revolución de cara al futuro.

Un año después de que Fidel Castro, que el próximo día 13 cumplirá 81 años, delegara el poder en su hermano Raúl, de 76, por una grave enfermedad intestinal, Mariela Castro reconoce que "la preocupación que todos teníamos de perder a nuestro líder, ahora la tenemos más cerca".

"Estamos aprendiendo a vivir con nuestro líder envejeciendo, y las personas cuando envejecen tienen que dejarse cuidar, que es lo que nunca dejó Fidel. Fidel se dedicó siempre a cuidarnos", afirma.

"Por primera vez, el pueblo está asimilando el proceso de su envejecimiento, el proceso de que la revolución tiene que continuar sin él, ya sea con mi padre o con otros líderes que vengan, con los que surgirán, porque a veces los líderes aparecen cuando menos te lo imaginas", añade.

Asegura que "hay capacidad en Cuba para que no se arme un caos" y que "la sociedad cubana está preparada para un proceso de transformaciones necesarias para sostener el proceso revolucionario, con y sin Fidel".

Entre esas "transformaciones necesarias" incluye medidas económicas, mejoras sociales y perfeccionamiento de los mecanismos de gobernabilidad para hacerlos "más funcionales", con el objetivo de "hacernos responsables de nuestra realidad, de nuestro proceso revolucionario, aun cuando no estén los líderes históricos".

Mariela Castro está convencida de que la sociedad cubana es madura y está preparada para el debate, aunque admite que quizá no todos tengan el mismo grado de preparación para asumir este proceso.

"Cuba es un país que necesita debate permanente porque hay un alto nivel cultural y de instrucción y la gente necesita participar. Esto está diseñado para la participación, pero el problema es que no todos los dirigentes saben encaminar los procesos participativos, y es una lástima", reconoce en la entrevista mantenida con Efe en la sede del Cenesex, en La Habana.

La mayoría de los cubanos, señala, apuestan por que la revolución "siga enriqueciéndose como proceso socioeconómico justo" y rechazan "esa transición ridícula que están planteando los norteamericanos muy oportunistamente y la gusanera".

Apunta que en eso trabaja su padre desde que asumió el poder hace un año, como, en su opinión, demuestra el mensaje del 26 de julio, cuando, aprovechando la fecha más importante de la revolución, Raúl Castro pronunció un discurso autocrítico en el que se refirió a los problemas que lastran la economía y a la necesidad de cambios estructurales.

"Cuando se lleva un mensaje de ese tipo al 26 de julio quiere decir que ésta es la línea política, y es un paso de avance fundamental, quiere decir que ya se está trabajando en ese sentido y que se va a seguir trabajando", señala.

Raúl Castro, dice, es un hombre con "sentido práctico" y un "estratega" que prepara "las condiciones necesarias" antes de presentar una propuesta, y ése, supone Mariela, es el mecanismo que precedió a su discurso del 26 de julio.

"Cuando hace una propuesta la trabaja durante mucho tiempo y crea las condiciones para el consenso", explica.

Mariela asegura que, en contra de la imagen de "duro" y ortodoxo atribuida a su padre, es dialogante, le gusta el trabajo colectivo y es "muy flexible, muy sensible a los problemas de la gente y quiere de verdad resolverlos".

Reconoce que es posible que "no todo el mundo" piense lo mismo sobre el estilo de Raúl Castro, pero sostiene que lo importante es que "las cosas se deciden colectivamente" y con "mucho respeto" entre los dirigentes del país.

Fidel Castro, según su sobrina, también trabaja con esta fórmula, aunque su "autoridad moral es tan grande y sus planteamientos tan bien argumentados, que se tienden a asumir. Resulta difícil pensar en otras alternativas".

De cara al futuro, Mariela Castro confía en un proyecto revolucionario "de todos y para el bien de todos".

"Si no confiara en que va a ser así, no tendría sentimiento de pertenencia a la revolución. Si la revolución, como proclamara José Martí, es con todos y para el bien de todos, es mi proyecto, y yo confío, porque sé que ésta es la voluntad de la dirección de la revolución", asegura.

En diez años, se imagina una Cuba inmersa en un "proceso de participación democrática fortalecida" que, subraya, debe impulsarse desde ahora mismo.



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