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Mariela
Castro dice que Cuba está preparada para transformaciones
con y sin Fidel
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La Habana, 3 ago (EFE).- Cuba está preparada
para un proceso de "transformaciones necesarias",
con su líder histórico, Fidel Castro,
o cuando éste desaparezca, y sin caer en
el caos, según Mariela Castro, sobrina
del jefe de la revolución e hija del presidente
cubano en funciones, Raúl Castro.
En una entrevista con Efe, Mariela Castro (La
Habana, 1962), psicóloga, directora del
Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex)
y artífice de la lucha por los derechos
de los homosexuales en Cuba, defiende la necesidad
de impulsar el debate interno y enriquecer la
revolución de cara al futuro.
Un año después de que Fidel Castro,
que el próximo día 13 cumplirá
81 años, delegara el poder en su hermano
Raúl, de 76, por una grave enfermedad intestinal,
Mariela Castro reconoce que "la preocupación
que todos teníamos de perder a nuestro
líder, ahora la tenemos más cerca".
"Estamos aprendiendo a vivir con nuestro
líder envejeciendo, y las personas cuando
envejecen tienen que dejarse cuidar, que es lo
que nunca dejó Fidel. Fidel se dedicó
siempre a cuidarnos", afirma.
"Por primera vez, el pueblo está
asimilando el proceso de su envejecimiento, el
proceso de que la revolución tiene que
continuar sin él, ya sea con mi padre o
con otros líderes que vengan, con los que
surgirán, porque a veces los líderes
aparecen cuando menos te lo imaginas", añade.
Asegura que "hay capacidad en Cuba para
que no se arme un caos" y que "la sociedad
cubana está preparada para un proceso de
transformaciones necesarias para sostener el proceso
revolucionario, con y sin Fidel".
Entre esas "transformaciones necesarias"
incluye medidas económicas, mejoras sociales
y perfeccionamiento de los mecanismos de gobernabilidad
para hacerlos "más funcionales",
con el objetivo de "hacernos responsables
de nuestra realidad, de nuestro proceso revolucionario,
aun cuando no estén los líderes
históricos".
Mariela Castro está convencida de que
la sociedad cubana es madura y está preparada
para el debate, aunque admite que quizá
no todos tengan el mismo grado de preparación
para asumir este proceso.
"Cuba es un país que necesita debate
permanente porque hay un alto nivel cultural y
de instrucción y la gente necesita participar.
Esto está diseñado para la participación,
pero el problema es que no todos los dirigentes
saben encaminar los procesos participativos, y
es una lástima", reconoce en la entrevista
mantenida con Efe en la sede del Cenesex, en La
Habana.
La mayoría de los cubanos, señala,
apuestan por que la revolución "siga
enriqueciéndose como proceso socioeconómico
justo" y rechazan "esa transición
ridícula que están planteando los
norteamericanos muy oportunistamente y la gusanera".
Apunta que en eso trabaja su padre desde que
asumió el poder hace un año, como,
en su opinión, demuestra el mensaje del
26 de julio, cuando, aprovechando la fecha más
importante de la revolución, Raúl
Castro pronunció un discurso autocrítico
en el que se refirió a los problemas que
lastran la economía y a la necesidad de
cambios estructurales.
"Cuando se lleva un mensaje de ese tipo
al 26 de julio quiere decir que ésta es
la línea política, y es un paso
de avance fundamental, quiere decir que ya se
está trabajando en ese sentido y que se
va a seguir trabajando", señala.
Raúl Castro, dice, es un hombre con "sentido
práctico" y un "estratega"
que prepara "las condiciones necesarias"
antes de presentar una propuesta, y ése,
supone Mariela, es el mecanismo que precedió
a su discurso del 26 de julio.
"Cuando hace una propuesta la trabaja durante
mucho tiempo y crea las condiciones para el consenso",
explica.
Mariela asegura que, en contra de la imagen de
"duro" y ortodoxo atribuida a su padre,
es dialogante, le gusta el trabajo colectivo y
es "muy flexible, muy sensible a los problemas
de la gente y quiere de verdad resolverlos".
Reconoce que es posible que "no todo el
mundo" piense lo mismo sobre el estilo de
Raúl Castro, pero sostiene que lo importante
es que "las cosas se deciden colectivamente"
y con "mucho respeto" entre los dirigentes
del país.
Fidel Castro, según su sobrina, también
trabaja con esta fórmula, aunque su "autoridad
moral es tan grande y sus planteamientos tan bien
argumentados, que se tienden a asumir. Resulta
difícil pensar en otras alternativas".
De cara al futuro, Mariela Castro confía
en un proyecto revolucionario "de todos y
para el bien de todos".
"Si no confiara en que va a ser así,
no tendría sentimiento de pertenencia a
la revolución. Si la revolución,
como proclamara José Martí, es con
todos y para el bien de todos, es mi proyecto,
y yo confío, porque sé que ésta
es la voluntad de la dirección de la revolución",
asegura.
En diez años, se imagina una Cuba inmersa
en un "proceso de participación democrática
fortalecida" que, subraya, debe impulsarse
desde ahora mismo.
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