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SOCIEDAD
Presencia hebrea en La Habana
Lucas Garve, Fundación por la Libertad
de Expresión
LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org)
- La mayoría de los habaneros ignoran la
presencia de judíos en La Habana desde
el siglo pasado. En la actualidad quedan algunos
descendientes, tan "cubanizados", que
han perdido sus rasgos.
En Marianao está el cementerio judío.
Además, existen en la actualidad dos sinagogas.
Una en la calle Acosta, en la Habana Vieja, y
otra en el Vedado, en la calle K. Ambas cuentan
con dos buenos edificios. Pero la más antigua,
es la de la Habana Vieja.
Muchos judíos se instalaron en La Habana
por los años 20 del pasado siglo. Esto
quedó atestiguado en la Guía Provincial
de La Habana comercial, industrial, profesional,
agrícola, social, publicada por la Editorial
Panamericana en 1944.
Esta Guía es un testimonio de la riqueza
que acumulaba la ciudad en aquellos años.
Al revisarla, encontré un número
donde se habla de 28 negocios de hebreos instalados
en la ciudad. Provenientes en su mayoría
de Polonia, algunos de Rusia y de otros países
centro europeos, ellos escogieron la Habana Vieja
para establecer allí su comunidad. En el
año en que se publicó la Guía
de referencia, la mayor parte de ellos habían
adoptado la ciudadanía cubana.
Crearon una red de comercio especializado, según
la descripción de sus ocupaciones, en la
confección de ropas, calzado y artículos
de peletería. En anuncios de la época
aparecen publicitados la marca Diva de Industrias
Tarzán, de Elías Gurian, nacido
en Rusia en 1906, y ya en 1944 era ciudadano cubano;
la fábrica de bolsas y carteras de señora
La Argentina, de Jaime Terner, sita en la calle
Luz; La Habanera, peletería y fábrica
de calzado, instalada en la calle Belascoaín
258, de Isaac Zaider, proveniente de Varsovia
en el año 1926, quien formó familia
en Cuba uniéndose con Perla Grauzalc; Almacén
y Taller, de Moisés Schlesinger, natural
de Polonia, llegado a La Habana en 1924, naturalizado
cubano en 1934 y presidente de la Cámara
de Industriales y Comerciantes Hebreos de Cuba
en 1944; Shaftal, Terner y Cía, fábrica
de bolsas y carteras, ubicada en Compostela 528;
almacén de pieles de Lázaro Livovich,
llegado a Cuba en 1924 y establecido en 1935 como
peletero en la calle Cristo 42; La Casa Century,
de ropa de hombre, propiedad de Wolf Werbin; el
almacén de ropa masculina de los señores
Niemann y Colodner, en Bernaza 218, y otros.
Vale apuntar lo anterior para darnos cuenta lo
importante que fue la emigración de hebreos
europeos a Cuba en lo concerniente a la creación
de una red de comercio, y del enriquecimiento
del tejido de la sociedad civil habanera, gracias
al surgimiento de asociaciones y entidades que
los identificaran y defendieran sus intereses.
Mas no solamente contribuyeron con el aporte
de su labor en la creación de industrias,
sino que además publicaron periódicos
y revistas que reflejaron los intereses sociales
y comerciales de su comunidad.
No puede dejar de mencionarse a Eliecer Aronowsky,
nacido en Polonia en 1904 e instalado en La Habana
en 1924, donde fundó la revista Aurora
y redactó los semanarios Vida Habanera
y La Palabra Israelita. En 1928, publicó
Cuentos de Cuba, y fue corresponsal en La Habana
del periódico newyorquino The Day.
La prensa hebrea tuvo su momento de gran auge
entre los años 1928 y 1938. Son las fechas
de aparición de publicaciones pertenecientes
a la comunidad hebrea que nos ofrece la enciclopedia
popular Cuba en la mano (1944). Aparecen en la
sección dedicada a la prensa escrita la
revista mensual La Aurora (1928), cuyo redactor
era el mencionado E. Aronowsky; La Unión
Arali (1929), revista dirigida por Checri J. Barclini;
La Palabra Israelita (1930), La Belleza Israelita
Cubana (1931), El Estudiante Hebreo (1931), dirigidas
por Fiodol Valbé; El Mundo Hebreo (1932),
periódico quincenal de David O. Kurliad;
Tiferet Israel (1935), publicado por José
Abrany, y OYFGANG (1938), semanario de Fiodol
Valbé.
Esta parte de la diáspora hebrea que tocó
nuestra tierra dejó un recuerdo para siempre
en La Habana y otros lugares de Cuba. Pero fue
en la capital donde afirmó su presencia.
Ello consta gracias a las publicaciones de esa
época.
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