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SOCIEDAD
El cliente no, ¡el dependiente siempre tiene la
razón!
Aimée Cabrera
LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org)
- La semana pasada fue una semana inusual para
mí. Compartí algunos momentos con
amistades que visitaban el país por unos
días, y en mi afán de hacer más
grata su estancia, creo que "metí
la pata" cuando les sugerí almorzar
en un sitio muy conocido.
Al arribar al restaurante Aljibe, en 7ma. y 24,
en Miramar, fuimos recibidos por unos dependientes
que "se pusieron las botas". Sus caras
anticipaban lo que vendría después.
Muy amables, indagaron qué íbamos
a tomar. Cuando preguntamos por las bebidas, ya
que no aparecían en el menú, nos
informaron.
Debido al calor se pidieron las necesarias botellas
de agua, jugos y refrescos, y se ordenaron las
raciones más económicas. El almuerzo
estuvo excelente, pero el cheque con la cuenta
casi nos provoca una apoplejía.
Las botellas de agua costaban seis dólares
cada una, y los vasos de jugo en conservas dos
cincuenta. Esa fue la gran jugada de los dependientes.
Ahí entró "la búsqueda"
de los pillos que compran agua, jugos y otros
víveres a menos precio, para después
sacar la tajada cuando termina el turno de trabajo.
Los turistas pusieron el grito en el cielo y
exigieron una explicación. Se les ofreció,
pero no les satisfizo, aunque apareció
una disculpa por un error al confundir la cuenta
de ellos con la de otros clientes. Aunque sólo
bajó diez dólares.
Al salir, un señor amable sugirió
a mis amigos un taxi particular. Espantados, prefirieron
caminar un tramo para tomar un poco de fresco.
Lo que querían era encontrar un taxi de
turismo en la avenida, lejos del local donde fueron
timados.
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