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ECONOMIA
Oportunidad perdida
Oscar Espinosa Chepe
LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org)
- Los resultados de la concluida XIV Cumbre del
Movimiento de Países No Alineados arrojan
que nuevamente se ha perdido la ocasión
de realizar un análisis profundo y realista
de los grandes problemas enfrentados por una parte
considerable de poblaciones residentes en países
del Tercer Mundo.
Los exámenes efectuados, una vez más,
sobre las causas del hambre, la miseria, las enfermedades,
la ignorancia y problemas medioambientales en
los países pobres han sido tratados de
forma parcial y con doble rasero. Se repite la
vieja y gastada fórmula de responsabilizar
unilateralmente a los países desarrollados
con estos terribles problemas.
Ciertamente, algunas naciones desarrolladas tienen
un por ciento de responsabilidad en la actual
situación del mundo subdesarrollado. Pero
el hecho de que no se haya resuelto la apertura
de sus mercados a las naciones pobres mediante
la eliminación de injustas barreras, en
especial a las producciones agrícolas,
o que se mantengan políticas integracionistas
excesivamente centradas en aspectos económicos
y comerciales, sin dar la prioridad debida a los
problemas sociales, en modo alguno justifica la
carencia de una evaluación introspectiva
integral de los nefastos fenómenos sin
solución existentes en países subdesarrollados.
En esa Conferencia del NOAL, con excepción
de algunas intervenciones como las de India, Viet
Nam, Chile, Brasil y la del Secretario General
de ONU, primaron los ataques y los llamados a
la confrontación con el Primer Mundo, en
lugar de la búsqueda de soluciones negociadas
y compromisos para la solución de las diferencias.
Asimismo, estuvo ausente la mención a
males que durante muchos años han azotado
al Tercer Mundo, como la corrupción, las
guerras entre países pobres, el excesivo
armamentismo, el mantenimiento de costosísimas
e ineptas burocracias y sistemas políticos,
sociales y económicos demostradamente ineficientes,
caracterizados por un permanente despilfarro de
los recursos, de lo cual el gobierno cubano es
el máximo exponente.
Las evaluaciones realizadas también podrían
catalogarse como mezquinas en muchas ocasiones,
pues entre otros se obvian los datos brindados
en el último informe del PNUD que reflejan
un desembolso en Asistencia Oficial para el Desarrollo
(AOD) de los países pertenecientes a la
Organización de Cooperación y Desarrollo
Económico (OCDE) de 69 mil millones de
dólares en 2003, de los cuales corresponden
16,200 millones a Estados Unidos.
Resulta increíble la falta de mención
a que varios países desarrollados cumplen
cabalmente sus compromisos de desembolsar el 0,7%
de su PIB en ayuda a los países menos favorecidos
desde hace años. Es el caso de Noruega,
Luxemburgo, Suecia, Países Bajos y Dinamarca,
que incluso lo sobrecumplen. Una demostración
de humanismo y grandeza espiritual, que contrasta
con la ingratitud y soberbia de muchos dirigentes
del Tercer Mundo.
También es reprobable que al hacer estas
evaluaciones que se ignoren los esfuerzos de muchas
personalidades internacionales donantes de parte
de su patrimonio para ayudar a pueblos con muchas
penalidades y enfermedades. Puede citarse a Bill
Gates, quien además de ser benefactor de
la humanidad por sus revolucionarios aportes al
desarrollo de las comunicaciones, ha entregado
desde hace años parte de su capital personal
para esos fines. Se podría mencionar también
a Ted Turner, George Soros, Jimmy Carter y Ophra
Winfried, entre otros destacados filántropos.
Por otra parte, se desconoció en la Cumbre
que países anteriormente muy atrasados,
hoy con todavía problemas por solucionar,
avanzan por la senda del progreso y el bienestar
de sus pueblos. En Asia, la mayoría de
las naciones, como China, India, Viet Nam, Corea
del Sur, Taiwán, Singapur, Malasia, son
ejemplos que contradicen la supuesta malignidad
de los países desarrollados. En América
Latina está Chile, con sus relevantes triunfos
económicos, políticos y sociales
y la duplicación de su Producto Interno
Bruto, así como la disminución a
menos de la mitad de los niveles de pobreza en
breves años, convirtiéndose en uno
de los países que más acuerdos de
libre comercio ha firmado en el planeta, lo cual
muestra claramente el nivel de competitividad
alcanzado. Incluso podrían ponerse ejemplos
en la pobre y atrasada África con países
que partiendo de estadios de miseria absoluta
como Uganda y Mozambique, han logrado tasas de
crecimiento estable y avances modestos pero constantes
en el nivel de vida de sus poblaciones.
Todo ello contrasta con la situación de
otros, como Corea del Norte, Zimbabwe y Cuba,
en plenos procesos de involución, que han
mantenido una confrontación tradicional
y culpado al "enemigo externo" de todos
los problemas.
Paralelamente, en esta XIV Cumbre, varios representantes
de gobiernos hicieron excesivo énfasis
en una pretendida defensa del concepto de la soberanía
nacional, pero no es casual que esos gobiernos
son las primeras en irrespetar la soberanía
de sus ciudadanos y violadores flagrantes de los
derechos humanos.
Llama la atención los llamados a la unidad
del MNOAL y que se exprese que la "
amalgama
de ideologías, religiones, culturas, niveles
de desarrollo, experiencias históricas
e intereses específicos
son fuente
de fortaleza para el Movimiento". O sea,
se califica la diversidad como un elemento positivo
y creativo, lo que nadie podría objetar.
Sin embargo, este punto de vista, cuando se refiere
a la problemática interna de muchos de
esos países, se niega, y se persigue a
quienes defienden la diversidad como fuente favorecedora
de sociedades sanas y prósperas.
Se puede apreciar muchas contradicciones en los
NOAL que impiden el examen de las raíces
de muchos de los males en sus miembros. Esto provoca
que las posiciones negociadoras, frente a los
países desarrollados carezcan de suficiente
solidez. Es difícil establecer negociaciones
con posibilidades reales de éxito habiendo
tantas contradicciones internas por resolver.
Nunca como ahora son válidas las palabras
de Manuel Márquez Sterling, ilustre patriota
e intelectual cubano: "A la injerencia extranjera
hay que oponer la virtud propia
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