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SALUD
PUBLICA
Mentiras de estado
Jaime Leygonier
LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org)
- A nadie extraña en Cuba que el pueblo
se pudra de epidemias sin que su Estado informe
al respecto. Porque en Cuba todo es secreto de
Estado.
No sería tan malo si por secreto de Estado
sólo entendieran ocultarle al pueblo lo
que ocurre -aunque sobrado peligroso resulta no
prevenirlo en caso de epidemia- pero además
se manipula la opinión con mentiras.
"Los focos de mosquitos son erradicados."
"Califican de abnegada la labor de los delegados
de circunscripción y de los consejos de
barrio en la erradicación de los focos",
tales son los mensajes en los medios. A la palabra
obscena "epidemia" sólo la mencionaron
en una ocasión en TV, pero con la coletilla
"está controlada"
Así el asunto aparenta ser de "focos
de mosquitos" y no de la enfermedad que éstos
propagan y que azota a todo el país. Y
si alguien piensa más allá, en términos
de "epidemia", pues se le dice que "está
controlada".
Tan controlada que empezó en abril por
Santiago de Cuba y ahora -a los tantos meses-
abarca toda la Isla, con pueblos en cuarentena,
hospitales dedicados sólo a enfermos de
dengue, con toda la población enfermándose
a la par -o por turnos. Cuadro que jamás
vieron los cubanos que hoy viven, salvo que algún
centenario recuerde la influenza de 1915.
Ese "control" parece que empezó
con las guerrillas de los 60 - si los hombres
de Ernesto Che Guevara en el Congo cruzaban las
fronteras con pasaporte checoslovaco no era posible
aplicarles los controles sanitarios previstos
internacionalmente para los viajeros a Africa.
Luego, no fueron centenares de hombres, sino
centenas de millares involucrados en las aventuras
africanas y la revolución mundial. La creación
de "dos, tres, muchos Viet Nams", "La
solidaridad con la lucha de los pueblos hermanos"
dieron al traste con la salud del pueblo cubano.
La salubridad en Cuba se retrotrajo al siglo
XIX con la importación y endemismo actuales
de enfermedades que se debía a la trata
de esclavos africanos y se eliminó durante
el siglo XX para recuperarlas a partir de sus
años 70 por el voluntarismo y descontrol
de los mandantes nacionales.
La desinformación y la mentira son tácticas
y estrategia sistemáticas. Cuando a Castro
le han preguntado por qué negó en
1959 que pretendía instaurar un régimen
socialista, él ha contestado que porque
"el pueblo aún no estaba preparado
para aceptar el socialismo y había que
"prepararlo", y que "cuando el
pueblo estuvo listo" él se lo dijo.
Pero concentrémonos sólo en parte
de la manipulación de la información
sobre salud:
Cundo la epidemia de dengue de 1981, el popular
programa humorístico "Detrás
de la fachada" se burló de quienes
se preocupaban, y allí una presentadora
muy querida -Consuelo Vidal- afirmó que
el dengue no mataba a nadie, y que sólo
había que beber abundante líquido
y no tomar aspirinas.
Hasta muchos años después de aquel
buen rato de risas y bromas no nos enteramos de
que en esa epidemia habían muerto 158 personas,
de ellas 101 niños. Información
recibida "por carambola", desde la OPS.
Por aquel entonces el Estado culpaba a voces
a Estados Unidos de la epidemia, y afirmaba que
había sido introducida en Cuba mediante
la "guerra bacteriológica".
Durante los 90, una misteriosa polineuritis atacó
a decenas de miles de cubanos, a quienes limitó,
baldó y hasta mató. El gobierno
informó que "investigaba las causas",
vinieron investigadores hasta de Estados Unidos,
pero jamás informaron las causas de la
epidemia.
El rumor culpó a la carencia de vitaminas
en la alimentación y a intoxicación
con picadura de tabaco contaminada.
El verano de 2005 una epidemia arrebató
la vida a decenas de personas, sobre todo a niños.
El Ministerio de Salud pública rompió
su silencio para emitir una "Nota informativa",
en que cometió la indecencia de mencionar
ocho niños fallecidos, cifra muy por debajo
de la realidad ocultada. Con todas sus limitaciones,
las fuentes independientes -como el Centro de
Salud y Derechos Humanos que dirige el doctor
Ferrer- supieron de unas 30 muertes.
La nota de 2005 aseguró que todo estaba
bajo control y que "estudiaban" las
causas de la epidemia. La epidemia se fue como
vino y jamás informaron ni el origen ni
el nombre del virus o intoxicación masiva
causante de tantas muertes.
En una información que supuestamente escribió
Castro sobre su última operación
quirúrgica, se afirmó que la salud
del Comandante era "secreto de Estado",
pero a partir de tan rotunda afirmación,
menudean los partes y mensajes según los
cuales el Comandante está mejorando a diario,
"hecho un caiguarán"-un roble-
y otras tonterías.
En estos regímenes la razón de
Estado justifica toda sinrazón, desde que
los fiscales y jueces -simbólicos- "no
vean" que es sistemática la práctica
de detenciones arbitrarias, allanamientos de domicilios
a las 2 de la madrugada y actos que según
normas de la ONU tipifican como tortura.
Curioso que la O.M.S y la O.P.S. también
callen sobre el descalabro de la salubridad y
del sistema de salud en Cuba. Increíble
que en el mundo sigan hablando de "los logros
de la Revolución cubana".
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