PRENSA INDEPENDIENTE
Septiembre 27, 2006

SALUD PUBLICA
Mentiras de estado

Jaime Leygonier

LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org) - A nadie extraña en Cuba que el pueblo se pudra de epidemias sin que su Estado informe al respecto. Porque en Cuba todo es secreto de Estado.

No sería tan malo si por secreto de Estado sólo entendieran ocultarle al pueblo lo que ocurre -aunque sobrado peligroso resulta no prevenirlo en caso de epidemia- pero además se manipula la opinión con mentiras.

"Los focos de mosquitos son erradicados." "Califican de abnegada la labor de los delegados de circunscripción y de los consejos de barrio en la erradicación de los focos", tales son los mensajes en los medios. A la palabra obscena "epidemia" sólo la mencionaron en una ocasión en TV, pero con la coletilla "está controlada"

Así el asunto aparenta ser de "focos de mosquitos" y no de la enfermedad que éstos propagan y que azota a todo el país. Y si alguien piensa más allá, en términos de "epidemia", pues se le dice que "está controlada".

Tan controlada que empezó en abril por Santiago de Cuba y ahora -a los tantos meses- abarca toda la Isla, con pueblos en cuarentena, hospitales dedicados sólo a enfermos de dengue, con toda la población enfermándose a la par -o por turnos. Cuadro que jamás vieron los cubanos que hoy viven, salvo que algún centenario recuerde la influenza de 1915.

Ese "control" parece que empezó con las guerrillas de los 60 - si los hombres de Ernesto Che Guevara en el Congo cruzaban las fronteras con pasaporte checoslovaco no era posible aplicarles los controles sanitarios previstos internacionalmente para los viajeros a Africa.

Luego, no fueron centenares de hombres, sino centenas de millares involucrados en las aventuras africanas y la revolución mundial. La creación de "dos, tres, muchos Viet Nams", "La solidaridad con la lucha de los pueblos hermanos" dieron al traste con la salud del pueblo cubano.

La salubridad en Cuba se retrotrajo al siglo XIX con la importación y endemismo actuales de enfermedades que se debía a la trata de esclavos africanos y se eliminó durante el siglo XX para recuperarlas a partir de sus años 70 por el voluntarismo y descontrol de los mandantes nacionales.

La desinformación y la mentira son tácticas y estrategia sistemáticas. Cuando a Castro le han preguntado por qué negó en 1959 que pretendía instaurar un régimen socialista, él ha contestado que porque "el pueblo aún no estaba preparado para aceptar el socialismo y había que "prepararlo", y que "cuando el pueblo estuvo listo" él se lo dijo.

Pero concentrémonos sólo en parte de la manipulación de la información sobre salud:

Cundo la epidemia de dengue de 1981, el popular programa humorístico "Detrás de la fachada" se burló de quienes se preocupaban, y allí una presentadora muy querida -Consuelo Vidal- afirmó que el dengue no mataba a nadie, y que sólo había que beber abundante líquido y no tomar aspirinas.

Hasta muchos años después de aquel buen rato de risas y bromas no nos enteramos de que en esa epidemia habían muerto 158 personas, de ellas 101 niños. Información recibida "por carambola", desde la OPS.

Por aquel entonces el Estado culpaba a voces a Estados Unidos de la epidemia, y afirmaba que había sido introducida en Cuba mediante la "guerra bacteriológica".

Durante los 90, una misteriosa polineuritis atacó a decenas de miles de cubanos, a quienes limitó, baldó y hasta mató. El gobierno informó que "investigaba las causas", vinieron investigadores hasta de Estados Unidos, pero jamás informaron las causas de la epidemia.
El rumor culpó a la carencia de vitaminas en la alimentación y a intoxicación con picadura de tabaco contaminada.

El verano de 2005 una epidemia arrebató la vida a decenas de personas, sobre todo a niños. El Ministerio de Salud pública rompió su silencio para emitir una "Nota informativa", en que cometió la indecencia de mencionar ocho niños fallecidos, cifra muy por debajo de la realidad ocultada. Con todas sus limitaciones, las fuentes independientes -como el Centro de Salud y Derechos Humanos que dirige el doctor Ferrer- supieron de unas 30 muertes.

La nota de 2005 aseguró que todo estaba bajo control y que "estudiaban" las causas de la epidemia. La epidemia se fue como vino y jamás informaron ni el origen ni el nombre del virus o intoxicación masiva causante de tantas muertes.

En una información que supuestamente escribió Castro sobre su última operación quirúrgica, se afirmó que la salud del Comandante era "secreto de Estado", pero a partir de tan rotunda afirmación, menudean los partes y mensajes según los cuales el Comandante está mejorando a diario, "hecho un caiguarán"-un roble- y otras tonterías.

En estos regímenes la razón de Estado justifica toda sinrazón, desde que los fiscales y jueces -simbólicos- "no vean" que es sistemática la práctica de detenciones arbitrarias, allanamientos de domicilios a las 2 de la madrugada y actos que según normas de la ONU tipifican como tortura.

Curioso que la O.M.S y la O.P.S. también callen sobre el descalabro de la salubridad y del sistema de salud en Cuba. Increíble que en el mundo sigan hablando de "los logros de la Revolución cubana".


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