PRENSA INDEPENDIENTE
Septiembre 25, 2006

SOCIEDAD
A Lourdes le va

Shelyn Rojas

LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org) - Lourdes nació en un solar en Centro Habana. Allí también vivían, hacinadas y en perpetua bronca, más de 15 familias. Todo era motivo de litigio, se peleaba por los maridos o las mujeres, por el agua, por los niños o por un espacio en la tendedera.

De allí Lourdes tomó sus modales bruscos y chabacanos, nunca se pudo separar de ellos. Cuando se esfuerza por ser distinta, lo que logra es una caricatura. No vale el esfuerzo, ella es como es y punto, y no le va mal, le dice a sus amigas a ver si convence a alguna, porque ni ella misma se lo cree.

A los 14 años la violó un vecino del solar. El tipo, que casi podía ser su abuelo, estaba borracho y apestaba a sudor. Su madre le había advertido que no entrara en su cuarto. Lourdes fue por curiosidad y porque tenía hambre. No tuvo que forzarla mucho, a ella, aquello ni le gustó ni le desagradó, siguió acostándose con él por dinero, durante varios meses, y con otros del barrio, que le cuadraban o no pero resolvían.

Resolvieron hasta que descubrió que necesitaba más. Empezó a jinetear acompañando a una amiga. Sus clientes extranjeros, aunque no eran muy espléndidos, le parecieron bocaditos comparados con sus experiencias nacionales. Una noche, por la Habana Vieja, conoció a un italiano el cual se mostró muy interesado y ella se hizo la enamorada.

El problema era que Harry era viejo, celoso y majadero. Lourdes se lo tragaba como una medicina amarga pero necesaria. Su madre le decía que tenía que llevar la relación. Su madre lo adoraba, aunque no podían conversar. Ella no sabía italiano y el español de él era una jerigonza. Pero siempre que Lourdes se quejaba de algo, ella lo defendía.

No le importaba que su hija llorara en las penumbras del sexo, la madre defendía a capa y a espada, y a gritos, su derecho a un pequeño televisor Sanyo a colores y a una bata de dormir de satín de color azul oscuro. Con ella paseaba orgullosa por toda La Habana, era su mejor gala.

Harry iba y venía, vivía en Venecia pero tenía negocios en Cuba. En uno de los viajes, Harry anunció que venía para llevársela, que ya había iniciado los trámites pertinentes. Se le escapó varias veces al viejo para verse con un trigueño con dientes de oro de Marianao.

El viejo se fue para no volver jamás por el solar y el trigueño de Marianao se convirtió en el proxeneta de Lourdes. Lo fue hasta que se llevó a vivir para su casa a una manzanillera de 16 años que conoció en la terminal de Ferrocarriles; tuvo que acudir la Brigada Especial para terminar el escándalo.

Su madre se lo había advertido, que iba a perder güiro, calabaza y miel, y de contra, caer en la lengua de todos los envidiosos y chismosos del solar. Pero nada de lamentos, la vieja buscó una solución. Comenzó a visitar a su tío, el de Santos Suárez. El anciano vivía solo, estaba enfermo y sus borracheras anunciaban su inminente caída mortal. Logró convencerlo de la necesidad de que lo cuidaran, para ello, era preciso que las inscribiera en el registro de direcciones y en su libreta de racionamiento.

El tío murió pronto, más pronto de lo que ellas calcularon; heredaron su pequeño apartamento y vendieron el cuarto del solar de Centro Habana. En el apartamento, Lourdes tuvo varios amantes, pero nada serio con ninguno de ellos. Sólo cuando se acabó el dinero de la venta del cuarto, comprendió la urgencia de buscar un marido, tenía que alimentar a su madre, y ella no disimulaba para recordárselo.

Fue entonces que conoció, como caído del cielo, a un joven, que trabajaba con productos cárnicos. Colaboraba además con la policía, que "lo dejaba vivir" a cambio de sus informes. A sus amigos los expulsaban o iban presos, pero él se mantenía en su puesto y en su venta. Todo iba a pedir de boca para Lourdes y su madre. Al tipo había que amarrarlo para mantener segura la comida y el dinero. La madre fue a consultar a los santeros, le recetaron que para mantener al hombre en casa Lourdes tenía que parirle un hijo.

Lourdes tuvo un varón, pero la llegada del niño empeoró las cosas. Su marido empezó a llegar tarde y a amenazar, cuando ella protestaba, con recoger sus cosas y largarse para casa de su hermano. La madre regresó con los santeros, esta vez, Lourdes tuvo una hembrita y le puso su nombre.

Pero no bastó, su marido se fue con una muchacha del Vedado. Le dijo a un vecino que lo que más le gustaba de su nuevo amor eran sus buenos modales y lo femenina que era, Lourdes lo tenía aburrido y sólo hacía pedir dinero y "dar bateo por todo". Lourdes ya no tiene edad para jinetear, le queda poca juventud, necesita un marido dispuesto a instalarse en su casa. Urgente, es cuestión de vida o muerte.

La madre no para de reclamar por su estómago. La situación está cada vez peor, ahora son cuatro las bocas a mantener en casa. Todos los hombres que se acuestan con ella se espantan cuando ven el cuadro y se largan sin dejar dirección.

Lourdes no pierde las esperanzas de conseguir marido; su cuerpo todavía sirve para que alguno caiga en el jamo. Como la madre esta vez no halla soluciones, Lourdes tomó la iniciativa y decidió dividir el apartamento. La vieja y el niño en uno, ella con la niña en el otro, puede que así sea más fácil pescar un marido. A todos los vecinos les dice que para que quería tanto apartamento; su madre, mientras más vieja, más majadera. Así están mejor, las dos buscando marido, cada una en su cuarto. Nada, que ya estaban extrañando el solar de Centro Habana.


Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente
.

IMPRIMIR



PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster