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POLITICA
Programa de asistencia a una Cuba libre
Miguel Iturria Savón
LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org)
- Cuba bebió de todos los riachuelos en
su formación y desarrollo. Vinieron europeos,
africanos, asiáticos y norteamericanos.
Todos incidieron en la vida económica y
espiritual de los criollos desde el siglo XVI
hasta mediados del XX. La ruptura de esas fuentes
nutricias y el apego a un centro de poder normativo
influyó en las costumbres y en el cambio
de las lecturas étnicas, sociales y culturales.
Los vínculos entre la Isla y los Estados
Unidos de América se remontan a la revolución
independentista de las 13 colonias (1785-1783),
en la que combatieron decenas de cubanos. Otros
criollos se enrolaron en la guerra civil entre
el Norte y el Sur (1861-1865), mientras que soldados
y oficiales estadounidenses lucharon por la libertad
de Cuba en las contiendas de 1868 y 1895. Tales
hechos acentuaron la presencia de los norteamericanos,
quienes incidieron en la vida insular a través
de enclaves empresariales y comerciales, los medios
de comunicación y las acciones militares
y políticas.
Los caminos cruzados entre ambos países
se desligan y reinventan a partir del proceso
revolucionario de 1959. Se impuso el desencuentro.
La gran nación norteña fue convertida
en enemiga. Los que marcharon al exilio hallaron
en su seno un asidero contra las murallas del
totalitarismo. La tierra de Lincoln, Whitman y
Emerson sigue gravitando en el ámbito insular
como en los tiempos de lucha contra las tiranías
de España, Machado y Batista.
Desde Washington nos llega ahora un programa
para restaurar los múltiples y disímiles
nexos forjados por los ciudadanos de ambas orillas.
Se trata de un documento oficial: el Informe al
Presidente de los Estados Unidos para la Asistencia
a una Cuba libre. El folleto, de gran valor político,
constituye un acercamiento diáfano y sereno
a un asunto polémico y no concluido, que
genera inquietudes y expectativas sobre el futuro.
El alto nivel académico y la sensatez de
sus propuestas confirman el compromiso del ejecutivo
norteamericano con la transición democrática
en nuestra Isla.
El reporte resume en siete capítulos los
problemas principales de la Isla y las acciones
probables para favorecer su solución. Son
medidas pragmáticas y puntuales que apuestan
por la ruptura del bloqueo informativo del régimen
cubano y por el fin de la dictadura mediante una
transición pacifica que impida la estrategia
de sucesión de los hermanos Castro.
Los caminos cruzados entre los vecinos del norte
y de la Isla podrán retomar su cauce. No
dejemos que el castrismo nos asuste con el fantasma
de la intervención, el dinero mercenario
y con el patriotismo de trinchera que ha reducido
la Isla a un feudo de compadres envilecidos que
perpetúan nuestro aislamiento.
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