|
ECONOMIA
Entre omisiones y dudas
Oscar Espinosa Chepe
LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org)
- En agosto apareció el esperado Anuario
Estadístico de Cuba de 2005, editado por
la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE),
donde se refleja el comportamiento de la economía
ese año. Se reafirma lo ya anunciado sobre
el supuesto crecimiento del Producto Interno Bruto
(PIB) en un asombroso 11.8% logrado, fundamentalmente,
por un engrosamiento de los Servicios Comunales,
Sociales y Personales en un 28% respecto al año
anterior, lo cual hace de esta actividad la generadora
del 38% del PIB anunciado.
Esto se confirma en el 45.9% de crecimiento de
las exportaciones de bienes y servicios, según
la ONE. De esta forma, el espectacular crecimiento
del PIB en 2005 estuvo dado esencialmente por
la exportación de servicios médicos
y otros, fundamentalmente a Venezuela, nación
con la cual el intercambio comercial de bienes
aumentó en 53.4%, para un total de 2,100
millones de pesos, correspondiendo a las exportaciones
cubanas de mercancías 241 millones de pesos,
sin reportarse el monto de servicios hacia la
nación sudamericana para hacer frente a
tan sustancial desbalance.
Si alguna duda hubiera al respecto, las propias
estadísticas oficiales las aclaran. Las
exportaciones de bienes en total decrecieron en
un 8.7%, a pesar de los favorables precios del
níquel, con el resultado de que por cada
dólar exportado se importaron 3.8dólares,
con un saldo negativo récord en el intercambio
comercial de bienes de 5,500 millones de pesos.
Situación posible de mantenerse, por el
momento, debido a las favorables relaciones con
Venezuela, que de cambiar abruptamente sumirían
a Cuba en la más profunda crisis.
Al margen de las dudas sobre la metodología
y la formación de los precios utilizados
para el cálculo del PIB en 2005, otro aspecto
apreciable en el Anuario Estadístico es
la omisión de muchos datos imprescindibles
para evaluar la economía de un país.
Así, la última balanza de pagos
a que se hace referencia es la de 2001. Las cifras
de exportación de azúcar y sus derivados,
y de níquel de 2005, brillan por su ausencia.
Esto se repite con las transacciones de otros
importantes rubros, como la compra de combustible
y lubricantes, minerales y productos conexos.
La omisión de cifras también está
presente en las Finanzas Internas, donde los datos
del Balance de Ingresos y Egresos Monetarios de
la Población en 2005 no están disponibles.
Esto se repite en los indicadores seleccionados
de la Circulación Monetaria y la Liquidez
Acumulada en manos de la Población, con
sólo datos de 2004. Ni hablar de la ausencia
del nivel de inflación del pasado año,
posiblemente próximo o superior a los dos
dígitos.
Por cierto, se ratifica en las estadísticas
que el déficit presupuestario de 2005 prácticamente
alcanzó 2 mil millones de pesos, o sea,
un crecimiento negativo del 27% respecto al nivel
de 2004. Así persiste una tendencia desfavorable,
actuante desde hace años, que debería
preocupar seriamente a las autoridades.
Igualmente, en la agricultura se aprecian omisiones
importantes. Una de ellas es que no se brindan
cifras sobre las existencias de ganado vacuno
en 2005, ni otros elementos importantes para evaluar
el estado actual de esta ganadería, tales
como niveles de nacimiento y mortalidad. No obstante,
se reconoce que la producción de leche
ese año disminuyó en un 36% con
respecto al año precedente. Igualmente,
estuvieron presentes reducciones sustanciales
de la existencia promedio de vacas en ordeño
de 24% y del rendimiento anual por vaca en ordeño
de 15%. La actividad de la Agricultura, Caza,
Silvicultura y Pesca decreció en 11.7%,
en 2005 respecto al año anterior, alejándose
aún más de los niveles precrisis
(1989).
Respecto a la industria, el índice de
volumen físico por origen está un
46.2% por debajo del año base. Este indicador
es calculado por la ONE a través de una
selección de 197 productos agrupados, tomando
como base la Clasificación Industrial Internacional
Uniforme (CIIU) de las Naciones Unidas, mediante
una valoración a precios constantes de
1995 y como año base de referencia para
el cálculo 1989. En 2005 las Industrias
manufactureras crecieron en un mero 1%, mientras
la actividad Electricidad, Gas y Agua decreció
aproximadamente en 2% y la de Explotación
de Minas y Canteras se mantuvo estática.
Resulta significativo que los datos sobre la
producción de la Zafra 2004-2005 no se
exponen. Como se sabe, los estimados extraoficiales
han arrojado 1,3 millones de toneladas, similar
a lo producido por Cuba a inicios del Siglo XX.
No obstante, se reconoce una caída del
rendimiento de caña por hectárea
de 38%, de 36 a 22.4 toneladas, casi un tercio
de lo que se obtiene internacionalmente como promedio.
Es casi seguro que los resultados de la zafra
2005-2006 hayan sido peores, considerando los
efectos negativos de la sequía de 2005.
En este escenario de omisiones y dudas, se refuerzan
las sospechas sobre la falta de fundamento del
crecimiento del PIB anunciado oficialmente, y
de que realmente exista una sana recuperación
en la economía cubana. Resulta posible
que bajo la influencia de la considerable subvención
venezolana esté vigente cierto mejoramiento,
pero en nada relacionado con avances internos,
sino con flujos procedentes del exterior dentro
de un cuadro de múltiples problemas económicos
y sociales en auge.
Ahora, las autoridades cubanas provisionalmente
en el poder deberían valorar muy serenamente
este complicado escenario, pues los problemas
son más que evidentes e indican un posible
empeoramiento, incluso si se mantuviera la subvención
externa debido a los enormes desajustes y las
contradicciones acendradas.
Frente a esta situación, la única
solución posible es dar a los ciudadanos
mayor participación en todos los aspectos
de la economía y la sociedad mediante el
levantamiento del bloqueo que durante años
ha impedido el desarrollo de la capacidad productiva
del pueblo.
|