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POLITICA
Batalla de las ideas y un olvido ¿involuntario?
Aleaga Pesant
LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org)
- La aparición pública de sendos
comunicados de intelectuales cubanos, enfrascados
en una batalla textual de cara a los tiempos que
corren, establece una zanja en el mundo de las
ideas.
Primero fueron los castristas del interior de
la isla, adoradores de la "dictadura del
proletariado", quienes sacaron una proclama
contra el anexionismo, y más tarde contra
la intervención militar norteamericana
en Cuba (?) que supuestamente está a punto
de ocurrir. A esa proclama ("La soberanía
de Cuba debe ser respetada") se han sumado,
según el diario Granma, más de 23
mil personalidades del mundo. Algunos, todavía
adormilados con los arrullos del gobierno militar,
e hipnotizados por el ideario totalitario del
Estado todo poderoso.
Entre los firmantes a favor de la dictadura del
proletariado en Cuba están el norteamericano
Noan Chomsky, politólogo y Eliades Acosta,
el Director de la Biblioteca Nacional José
Martí, quien declaró en una de las
"Mesas Redondas" de la televisión
oficial que "los sentimientos anexionistas
están inscritos en el ADN de ciertas clases
sociales cubanas que no ven futuro si no es a
la sombra de Washington". Eliades fue uno
de los dirigentes del "mitin de repudio"
(julio del 2005) donde fue golpeado y detenido
hasta hoy, el joven periodista independiente Jesús
Guerra Pérez.
Ante la ofensiva castrista, ni cortos ni perezosos,
intelectuales demócratas cubanos, del exilio,
en unidad con otros europeos, desplegaron un texto
a favor de la "transición democrática
pacífica" en el archipiélago
que "dé paso a una reconstrucción
nacional, en la que todos los cubanos puedan tomar
parte".
El conglomerado democrático, conformado
por académicos, escritores, periodistas
e historiadores, entre otros, pide la cooperación
de la comunidad internacional y de las organizaciones
supranacionales como las Naciones Unidas, la Unión
Europea y la Organización de Estados Americanos,
así como la de partidos políticos,
la prensa, las instituciones y la intelectualidad
comprometidos con la libertad y los derechos humanos,
para que "el pueblo de Cuba se libre del
caudillismo castrista y recupere su soberanía".
La arenga está firmada por intelectuales
y académicos exilados, entre ellos Armando
Alvarez Bravo (periodista), Jorge Luis Arcos (ensayista),
Jesús J. Barquet (catedrático),
Sonia Bravo Utrera (catedrática), Maria
Elena Cruz Varela (escritora), Manuel Díaz
Martínez (periodista), Carlos Alberto Montaner
(periodista), Raúl Rivero (periodista),
y Rafael Rojas (catedrático).
Sin embargo, llama la atención que hasta
hoy (1 de septiembre de 2006) en el listado de
firmantes estén ausentes los intelectuales
y académicos radicados en la isla. Los
que se enfrentan a la dictadura en las cárceles
y en las calles de Cuba.
Personalidades como Héctor Palacios, Adolfo
Fernandez Sainz o René Gómez Manzano,
entre los presos políticos o Miguel Iturria
Savón, Manuel Cuesta, José Antonio
Ponte están lamentablemente discriminados,
al no ser convocados, a ese llamado.
Preguntado sobre el particular, el presidente
del Movimiento Liberal Cubano, León Padrón
Azcuy, afirmó: "En cualquier intención
a la transición habría que contar
con los que están en Cuba". Y le asombró
el que no fueran invitados los intelectuales demócratas
que se enfrentan a la dictadura dentro de la isla.
El periodista independiente Juan González
Febles opinó que no le asombraba el hecho,
debido al desencuentro entre los cubanos de orillas
distintas, que provoca que la perspectiva sobre
la transición democrática sea desgraciadamente
diferente. "La diáspora", concluyó
González Febles, no concibe que en la isla
se piensa. Los intelectuales de la isla no sólo
desarrollan el ideario de construcción
nacional, sino además se enfrentan a 20
años de condena por trabajar por la democracia."
El portavoz del Arco Progresista, el socialdemócrata
Manuel Cuesta Morúa, inquirido ante el
hecho, consideró oportuno agradecer la
sensibilidad de los intelectuales y académicos
del exilio a favor del cambio democrático
en un momento en que se definen muchas cosas;
pero agregó que los intelectuales cubanos
de la diáspora deberían invitar
a iniciativas como ésta a sus pares del
interior de la isla.
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