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HISTORIA
Gandhi en la celda del Dr. Biscet
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba - Octubre (www.cubanet.org) -
Gandhi no acudió a la tradicional forma
de lucha armada para guiar a su pueblo indio hacia
la independencia. Lo liberó de la dominación
británica sin disparar un tiro. Fue el
creador de la guerra pacífica. Se le llama
Mahatma, alma grande en sánscrito, por
haber dedicado su vida a la libertad de su país.
En días pasados, al cumplirse el 137 aniversario
de su nacimiento, ante su imagen en bronce, recibió
un homenaje en 5ta Avenida y 24, en el residencial
Miramar de La Habana, por iniciativa del gobierno
socialista y la Embajada de la India.
En dicho acto, sin previo anuncio en los medios
de prensa y mucho menos masivo, no estuvieron
presentes los que representan las organizaciones
de derechos humanos que luchan pacíficamente
en Cuba por la libertad y la democracia y cuyo
punto de partida es el pensamiento de Gandhi.
Si hubieran acudido al acto, sus miembros hoy
estarían en prisión, acusados de
escándalo público.
A pesar de celebrarse en la calle, puede decirse
que fue un acto a puerta cerrada. Solamente asistieron
algunos diplomáticos indios y funcionarios
políticos del Instituto Cubano de Amistad
con los Pueblos, organismo que dirige y controla
el régimen socialista.
Cabría preguntarse si en vida, Mahatma
Gandhi no hubiera preferido el humilde parque
Buttari, situado en las calles Porvenir y Milagro
del reparto Lawton en La Habana, donde en 1999
el médico Oscar Elías Biscet, fiel
seguidor y admirador suyo, le rindió homenaje
junto a numerosos activistas de la Fundación
Lawton de Derechos Humanos.
Aquel sencillo pero valiente acto, fue interrumpido
por policías políticos vestidos
de civil, quienes repartieron golpes a todos los
participantes, tal y como ocurrió en la
India con las tropas inglesas. El doctor Biscet
fue agredido, reaccionando de forma pacífica
igual que el resto de sus compañeros.
A partir de esa fecha el doctor Biscet permanece
en prisión, condenado a veinte años
de encierro y torturas sicológicas. Su
fiel esposa, Elsa Morejón Hernández,
no ha cesado de luchar por su libertad ni un solo
día.
Como ocurrió al líder indio, el
doctor Biscet está preso por practicar
el estilo de lucha de Gandhi en Cuba. Sin embargo,
por ironías del régimen cubano,
en el reparto Miramar, y rodeados de palacetes
ocupados por la nomenclatura política -la
nueva clase del país-, un grupúsculo
de políticos se sumaron para homenajear
a un hombre que nada tiene que ver con la esencia
belicista del socialismo.
Fue precisamente en esta pequeña isla
donde a pesar de las bayonetas y el paredón
de fusilamiento, ese humilde cubano hoy en el
destierro, llamado Ricardo Bofill Pagés,
fue capaz de fundar un movimiento pacífico
en 1976 inspirado en la filosofía del Apóstol
de la India. Hoy, ese movimiento ha crecido lo
suficiente como para convertirse en el mejor homenaje
que se le puede rendir al creador de una guerra
cuyas armas sólo son las ideas libertarias.
A manos de un extremista hindú fue muerto
Gandhi, el padre de la nación india, el
30 de enero de 1948. Hoy en Cuba su espíritu
y pensamiento están más vivos que
nunca, y hacen compañía en la celda
del doctor Oscar Elías Biscet.
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