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SOCIEDAD
CIVIL
Te queremos más
Richard Roselló
LA HABANA, Cuba - Octubre (www.cubanet.org) -
Es terrible cuando la muerte llega sin previo
aviso, cuando toma por sorpresa a un amigo y uno
lo descubre. Pero es peor cuando alguien se nos
muere a poquito y no podemos evitarlo.
En días previos a la fatal despedida,
desde el exilio en Miami llegaba a los corresponsales
independientes en Cuba una información
de desasosiego con el estado de su salud. Finalmente
el pasado jueves se confirmaba la muerte de la
sexagenaria periodista Rosa Berre, que marchó
al exilio perseguida por su posición de
pensar, en medio de un estado monolítico.
En verdad todos quedamos conmovidos y no pocos
sentimos caer el piso bajo nuestros pies ante
la inminente noticia. Sobre todo por tratarse
de un ser humano al que desconocíamos físicamente,
junto al cual, sólo tuvimos comunicándonos
por años de forma impersonal a través
del correo electrónico, pero vía
por la que estrechamos profundo cariño
y respeto profesional, compartiendo nuestros trabajos
que se enviaban casi sistemáticamente a
su ordenador, para luego ser publicados.
Lo cierto es que esta criolla por los cuatro
costados, nacida en el habanero reparto de Lawton,
en su cocina de casa en Miami creó a mitad
de los años 90 un pequeño y magnifico
sueño, para que los cubanos de otras orillas
conocieran más cerca la Isla. El sueño
se hacia prometedor y cuando más inminente.
Un simple ordenador y una línea telefónica,
continuamente controlada desde la capital por
el Gobierno de Cuba, sirvió a Rosa de enlace
para comunicarse con los periodistas independientes
que, en aras de tomarse por si mismos las plenas
libertades cívicas, siguen pagando el injusto
precio de la cárcel, la persecución
y el hostigamiento.
Nacía así, y simultáneamente
en La Habana, en medio de mensajes interrumpidos,
registros a domicilios, noches temerosas, amenazas
policiales, la página Cubanet.org desde
Miami. Un sitio que invita y viaja a favor de
la difusión de diversos géneros
del periodismo alternativo. Y que plasma la ineludible
cotidianidad del acontecer diario y semanal del
país, en franca denuncia de lo que la prensa
oficialista omite en sus medios, o no dice. Pero
más que eso, firmado por sus protagonistas.
Valga entonces este reconocimiento por la constancia,
ética y entrega al trabajo que han hecho
de esta página el centro de decenas de
miles de lectores y consultores en el orbe. Escrita
a dos idiomas, proyecta además, otros enlaces
de articulistas del medio de prensa extranjera
sobre el acontecer internacional de interés
del lector. Lo cierto es que todos por igual aprendimos
de las lecciones de sus editores. Sobre todo en
mejorar nuestras imperfecciones, depurando con
un mejor estilo las notas cotidianas de acontecer
cubano.
Por tanto, qué más podría
decir sino agradecer. Por ello, gracias Rosita,
como cariñosamente te llamaba, por esas
atenciones que nunca nos faltaron de tu parte.
Tú, que representas esa mujer afable y
comprensiva, la tenaz luchadora a quien sólo
la muerte pudo arrebatarte el trabajo de tus manos.
Que fuiste alma y bondad de los que sufren desde
esta parte de la Isla, en cambio, para convertirte
en centro de la rabia de críticas y apatía
del régimen castrista, sólo han
servido para perpetuar tu obra continuadora, con
ese ejemplo de voluntad y resistencia.
Y aunque la tristeza ocupe por estos días
los rincones de tu Habana, más aún
cuando la vida nos presente mil razones para llorar,
demostrémosle que tenemos mil y una para
sonreír.
Por eso Rosita te queremos más...
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