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POLITICA
Avance conservador
Aleaga Pesant
LA HABANA, Cuba - octubre (www.cubanet.org) -
En medio de una sostenida y cada vez más
agravada crisis en el transporte de la isla, el
Consejo de Estado acaba de relevar de sus cargos
de Ministro a Carlos Manuel Paso Torrado y ha
nombrado al miembro del Secretariado del Comité
Central Jorge Luis Sierra Cruz.
Sin embargo, no debemos equivocarnos. Más
que el cambio de un burócrata ineficiente
por otro, lo que ha ocurrido es un nuevo movimiento
en el ajedrez de la transición, donde los
conservadores (con las piezas negras) han impuesto
a uno de sus hombres en el estratégico
e ineficiente Ministerio de Transporte.
El nuevo ministro, Jorge Luis Sierra Cruz, estudió
Tecnología de Construcción de Maquinaria
en el IST de Holguín y fue Presidente de
la FEU del centro. En 1980 inició su vida
laboral como Profesor en el ISTH hasta 1987.
Su meteórica carrera política se
desarrolló bajo el liderazgo del impetuoso
Roberto Robaina, que lo impulsó a ser de
un oscuro cuadro profesional de la UJC a Secretario
General del Instituto. De ahí en 1989 a
2do. Secretario de la UJC en la Provincia de Holguín
y en 1991 a Primer Secretario. En 1992 fue promovido
al trabajo del Partido en el Comité Municipal
de Holguín, en 1993 electo Primer Secretario
y en 1994 ascendido a Primer Secretario de la
Provincia, más adelante al Buró
Político del Comité Central del
partido comunista y luego como corresponde, Diputado
de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Junto con los actuales primeros secretarios del
partido en las Provincias del Holguín y
Ciudad de La Habana Miguel Díaz Canel y
Pedro Sáez Montejo, Sierra Cruz fue considerado
en su momento como uno de los jóvenes primeros
secretarios del Partido que, en plenas reformas
de 1994, Robaina llevó en su agenda política.
Al ser defenestrado Robaina en 1999 hubo un reajuste
en el diseño de la elite y los reformistas
pasaron a una defensa cerrada donde cada vez perdían
más hombres. El caso de Sierra Cruz es
uno de ellos. Al no tener ni el carisma, ni el
talento organizativo de Díaz Canel y Sáez
Montejo, su trabajo declinó y ante la posibilidad
de ser sancionado se refugió con los conservadores,
menos eficientes y más dogmáticos,
que lo protegieron cuando estuvo a punto de ser
expulsado de la provincia en el año 2001.
Pasó entonces a las estructuras burocráticas
del partido comunista. Con la reconstitución
del Secretariado del Comité Central en
julio de este año pasó a formar
parte de este conjuntamente con los líderes
del "bunker": Machado Ventura, Balaguer
Cabrera y Lazo Hernández.
El nuevo ministro asumió sus responsabilidades
enfrentando una situación muy crítica,
sobre todo en el transporte de pasajeros automotor
urbano e interprovincial, así como en el
de trenes y la aviación ya que el marítimo
ha desaparecido, excepto en el viaje del sur de
La Habana a la Isla de Pinos.
Aunque en los últimos dos años
el gobierno comunista hace alarde de los nuevos
créditos recibidos para la solución
del transporte por parte de algunos países
como China y Rusia, lo cierto es que el ineficiente
diseño de explotación de los equipos
y las vías, sumado a la falta de independencia
de las diferentes empresas del ramo para solucionar
el problema de manera ejecutiva y efectiva, el
agravado deterioro de la infraestructura vial,
además de un ineficiente servicio de postventa
para el mantenimiento y la reparación en
este segmento de la economía, hace poco
creíble su prevista reanimación.
Es por eso que algunos analistas se inclinen
a pensar que el nombramiento de Sierra Cruz tiene
que ver con la intención de los "ayatolas
ideológicos" de controlar la administración
de los créditos y medios que debe asumir
el estado cubano en los próximos meses.
Sobre la posibilidad de que el nuevo ministro
pueda aminorar la actual incertidumbre sobre el
desarrollo de ese sector, otros analistas coinciden
en que se puede repetir la historia del General
que fue enviado a solucionar deficiencias en la
industria azucarera a finales de la década
de los noventa del siglo pasado y que luego de
un lustro de tratar de corregirla, esta se había
extinguido.
No es difícil comprender que si no se
hacen los cambios estructurales necesarios, el
nuevo ministro sólo será otro sepulturero
de la modernización en la isla. Por lo
pronto lo que se visualiza, es el avance "bunker
conservador" dentro de la arquitectura de
la sucesión.
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