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SOCIEDAD
CIVIL
In memoriam
Lucas Garve, Fundación por la Libertad
de Expresión
LA HABANA, Cuba, octubre (www.cubanet.org) -
El recuerdo es un archivo que nos garantiza la
supervivencia de los seres queridos. Creo firmemente
que la vida no termina mientras guardemos en la
memoria los hechos concretos que nos regalaron
mediante el intercambio existencial con ellos.
Por esto, hice ya un lugar para conservar la voz,
la risa, los mensajes orales y algunos otros escritos
que Rosa Berre me envió durante casi once
años.
Hoy, cuando tengo la certeza de que Madame no
responderá de inmediato mis correos urgentes,
ni recibiré sus "besotes" al
final de cada mensaje, no me quedará otro
remedio que el de acudir al archivo intangible
de la memoria.
Conocí la voz de Rosa Berre gracias al
teléfono. Pero su inteligencia la descubrí
en sus agudos comentarios sobre muchos temas que
tratamos en cada intercambio oral o escrito. Su
devoción por el trabajo la llevó
a amar, desvelarse y estar al tanto de cuanto
aconteciera a los periodistas independientes.
Nadie como ella comprendía nuestras urgencias.
Pocos como ella compartían nuestras penas
y desasosiegos ocasionales.
Rosa Berre, junto a su finado esposo Carlos Quintela,
lanzaron en 1994 desde el apartamento que compartían
en Virginia, la aventura de una página
electrónica que nombraron CubaNet, sin
duda un valioso archivo de Cuba, desde los años
90 al presente, así como un referente serio
de la situación cubana.
Me impulsó a escribir muchas de las crónicas
publicadas en CubaNet estos años, al tiempo
que exigía a los numerosos periodistas
a ser cada día más profesionales.
No hace mucho me alentaba a no olvidar de plasmar
en un texto esas "muestras de sociedad"
que reflejan la verdadera realidad cubana.
Un texto que escribí unos años
atrás sobre Cuatro Caminos, esa popular
encrucijada habanera, me valió su elogio
y sus recuerdos. A partir de aquel momento, encontré
una dirección en la cual transitar para
expresar mi visión de situaciones vividas
unas, compartidas otras.
Su ayuda fue decisiva para reconocer la importancia
de trasladar a un texto la realidad de una manera
objetiva. Esta fue una de sus primeras y más
valiosas lecciones. Otra me la regaló en
estos últimos meses, cuando jamás
cejó en sus empeños profesionales,
al responder a mis menciones acerca de su estado
de salud de una manera muy de ella, al escribirme:
"tirandito". La lección de una
ética de vida a la altura de su esperanza.
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