|
EDUCACION
Esclavos y/o Talibán
Karell Infante Mantilla, Jóvenes sin
Censura
HOLGUIN, Cuba - Octubre (www.cubanet.org) - Vivimos
en un país de fantasía, quién
lo iba a decir. Él, digno hijo de Manuelito,
y no menciono a su madre, porque con un padre
como ése para qué quiere madre.
Gracias a él se hizo técnico medio
en mecanización agrícola. Es cierto
que pasó trabajo, y hambre como casi todos,
en lo que fuera centro por excelencia de iniciación
y desarrollo sexual. Y que garantiza el aprobado
para toda gestión por resolución
ministerial.
Se graduó y no sabe nada de mecanización.
Pero eso si, vio una cultura general extraña,
que le permite destacarse en cualquier lugar,
por, según el mismo dice, sus profundos
conocimientos políticos. Y en verdad domina
la verborrea establecida y se le alteran las venas
del cuello, como debe ser, al hablar con pasión
de lo que él mismo no está seguro.
Pero que le permitió evadir lo más
duro del trabajo agrícola obligatorio.
Así son muchos de los dirigentes juveniles
de base de la Federación de Estudiantes
de la Enseñanza Media.
En información publicada en el noticiario
nacional de televisión, el 30 de agosto
de este año, participaron las brigadas
estudiantiles del trabajo: Un millón 230
mil niños y adolescentes.
Lo que no aclara el citado medio gubernamental
es por qué trabajan estos niños
y adolescentes, y bajo qué condiciones
lo hacen.
Los padres prefieren creer que es bueno para
su formación como hombres y mujeres, pero
saben que sin el mérito de participar en
las brigadas, pueden perder la oportunidad de
continuar estudios en un preuniversitario cercano
a sus casas, y menos distante de los centros urbanos,
pues por razones poco humanas, casi todos estos
centros se encuentran en zonas rurales alejadas.
Pueden perder, además, la estima y benevolencia
de los profesores, a quienes también le
tienen en cuenta el nivel de participación
de sus estudiantes en los 15 días de trabajo
supuestamente voluntario, donado de sus vacaciones,
con que los niños demuestran su amor por
la revolución y donde jóvenes como
el hijo de Manuelito, hábilmente, se lanzan
a la carrera demagógica y repetitiva de
convertirse en un Sísifo moderno y oportunista.
|