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SOCIEDAD
Vivienda para todos
Karell Infante Mantilla, Jóvenes sin
Censura
HOLGUIN, Cuba - Octubre (www.cubanet.org) - Él
es un agregado. Pero no diplomático, de
ésos que pueden ser desde cultural y de
prensa, hasta militar. No. Nada de eso. Es algo
más común en nuestro mundo que cinco
huevos en las manos de un cubano, cosa que sucede
una vez al mes, si no vives en el campo.
Sin embargo, son tantos los agregados en Cuba,
que he oído decir que lo contrario, o sea,
tener donde vivir con independencia y formar tu
propia familia, es una aberración, que
provoca la desunión familiar y que no hay
nada como vivir en comunidad con distintos niveles
de consanguinidad.
De cualquier manera, la verdad es que en nuestro
amado país tener casa donde vivir es todo
una utopía. Y no digo ser dueño,
que es otro tema. Sólo digo vivir. O sea,
habitar.
Todo esto a pesar de los buenos niveles de producción
de cemento que pregona la prensa gubernamental,
según la cual, el pueblo es el dueño,
y por tanto su principal beneficiario. Para que
tengamos una idea, sólo por curiosidad,
el cemento Pórtland 250, puesto en las
tiendas recaudadoras de divisa -único lugar
disponible- cuesta 6.25 pesos convertibles (aproximadamente
7 dólares) la bolsa de 46 kilogramos, o
sea, el 67% del salario mínimo de un trabajador,
que no sea agrícola, pues éstos
no tienen salario mínimo.
Por otra parte, uno de cada mil jóvenes
menores de 35 años vive solo. Según
la Dirección de la Vivienda, organismo
estatal encargado de controlar estas operaciones
relacionadas, en este momento, en la ciudad de
Santiago de Cuba, segunda en importancia en el
país, el 75% de la vivienda está
en mal estado, situación que prevalece
en el casco histórico.
Los cubanos que malviven de su trabajo, mientras
no cambie el actual estado de cosas, nunca dejarán
de habitar con grandes familias.
En fin, espero que la situación no influya
en el alto índice de divorcio que prevalece
en nuestra sociedad, pues en el caso que me ocupa,
su esposa lo dejó por incompatibilidad
de caracteres, según consta en el acta
de divorcio, y no porque en la habitación
matrimonial durmiera también un hermano
de él. Total, como están las cosas,
siempre ha sido y será, un agregado.
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