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EDUCACION
Donde venden mentiras se regalan verdades
Karell Infante Mantilla, Jóvenes sin
Censura
HOLGUIN, Cuba - Octubre (www.cubanet.org) - El
4 de septiembre de 2006 los padres, con los niños
de la mano, se dirigen a la escuela. Más
que por sus edades, que oscilan entre 5 y 10 años,
se reconoce el grado que cursan por el estado
de conservación de sus uniformes. Nuevo,
está en preescolar; desteñido, en
primer grado; indefinido el color y muy estrecho,
en segundo grado.
En tercer grado ya los padres compraron uniformes
en el mercado negro o los niños asisten
a la escuela prácticamente desnudos y sucios,
pues no hay tiempo para lavar el uniformito todos
los días.
Todos saben lo que ocurre en los actos de inicio
de curso, pero éste fue más ridículo
que lo acostumbrado. Con la presencia del primer
secretario del Partido Comunista en el municipio,
se le informa a los niños el precio de
todos los materiales escolares, desde un lápiz
hasta el televisor de aula, y para los que saben
leer esta información se plasma en el mural
de la escuela, para que todos sepan que están
en deuda con el estado, pues los precios se expresan
en moneda convertible, que es la que vale. Luego
se le pide a padres e hijos darle la bendición
a la proclama del comandante en jefe, que aún
hoy se repite hasta la saciedad, como el primer
día de publicada.
Nada se dijo ni nadie se atrevió a preguntar
por la merienda escolar que tanta propaganda se
le dio en su momento y que para este año
simplemente fue eliminada. Tampoco se mencionó
la contaminación del agua de la cisterna
que provoca brotes de enfermedades diarreicas
y de hepatitis entre los niños, ni de la
ausencia de médicos y enfermeras en la
escuela, pues cerca se encuentra una policlínica
que cierra cuando hay ciclones y no presta servicio
de ultrasonido por falta de personal capacitado.
Un cartel anuncia que está roto el equipo,
pero todos saben que no es cierto.
En fin, ésta es la historia de siempre,
la de todos los días, la que muchos prefieren
ignorar, para no sufrir. La que algunos sufren
y lloran por dentro, la que todos vivimos y esperamos
cambiar.
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