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SALUD
PUBLICA
Egipcio
feo y cubano ingenuo
Karell Infante Mantilla, Jóvenes sin
Censura
HOLGUIN, Cuba - Aedes egypti, ciertamente no
es un mosquito bien parecido, aunque yo personalmente
no conozco ninguno que lo sea. De cualquier forma,
lo más importante, al hablar de este insecto,
no creo sea su apariencia física, sino
su incidencia en la propagación de enfermedades,
como el dengue.
Por estos días en todo el país,
y con diferencia de intensidad en algunos lugares,
se desarrolla una fuerte campaña de lucha
contra este enemigo público. Se le intenta
mostrar a la gente cómo diferenciarlo de
otros tipos de mosquitos.
Y tanto han repetido las autoridades sanitarias
del país por todos los medios masivos de
difusión disponibles, que la responsabilidad
absoluta de su proliferación es del pueblo,
que no cuida la higiene de sus hogares, que los
cubanos, como siempre, terminamos creyéndolo.
Afirmo que la responsabilidad es de todos, pero
en menos medida del pueblo, pues cómo evacuar
residuos y desperdicios de nuestras viviendas,
cuando las empresas de comunales de todo el país,
no son capaces de recogerla y procesarlas adecuadamente.
No hace mucho que en La Habana se hicieron movilizaciones
masivas de camiones para recoger de la ciudad
escombros y basura, pero duró poco tiempo,
y la acumulación de residuos continuó
aumentando en todas partes.
A mediados de septiembre se reportaron más
de 600 focos de Aedes en la ciudad de Santiago
de Cuba. La propaganda ha hecho que el pueblo
se sienta culpable, como si existiera la posibilidad
de reciclar caseramente los residuos; al menos
nosotros no tenemos esas posibilidades.
En una cosa tienen razón: Estado o pueblo
no cantan la misma canción. El cubano para
sobrevivir, con posibilidades o no, generalmente
cría cerdos, hasta en los apartamentos.
Nunca ha logrado el gobierno hacer desistir a
la gente de su empeño por criar.
En fin, el mosquito tiene amigos, los enemigos
del pueblo.
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