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EDUCACION
Sitios olvidados
Amarilis C. Rey, Cuba Verdad
LA HABANA, Cuba - Octubre (www.cubanet.org) -
Sensibilizarse con la pena ajena y describirla
en unas cuartillas es tentador, y riesgoso. Sobre
todo si se vive en Cuba, donde el gobierno ha
hecho de la propaganda a su favor una gran manta
en la que ocultan las penurias que hemos padecido
tres generaciones de cubanos.
Cuando se hacen públicas las injusticias
y las tristezas que provoca el sistema, entonces
esa misma propaganda nos convierte en las peores
personas y en sus más acérrimos
enemigos.
Pero eso no evita que corran, como en un río
subterráneo que no se sabe cuándo
y dónde va a emerger, los problemas de
los que aquí viven sin privilegios, sin
recursos, por debajo del nivel que hace la vida
más llevadera.
No puede haber dudas sobre qué hacer cuando
una madre me dice: "Escribe que mi hijo quiere
dejar la escuela porque está cansado de
caminar varios kilómetros diarios y de
pasar trabajos en la carretera".
Ana y su hijo de once años residen en
una comunidad campesina cercana a Menocal, caserío
situado a cinco kilómetros de San Antonio
de las Vegas, donde se encuentra el centro escolar.
"Y no es sólo mi hijo -afirma-; se
trata de un grupo grande de muchachos, entre once
y trece años, que sale diariamente a ver
cómo llega al colegio, y luego, cómo
regresa a la casa. Lo mismo se montan en una carreta
con tractor, que en un camión, que en un
carretón tirado por caballos".
Son alumnos de séptimo, octavo y noveno
grado, de la secundaria básica Camilo Cienfuegos
que, debido a lo intransitable de sus accesos,
está prácticamente incomunicada
con las poblaciones vecinas, al igual que otros
pueblos del sur de la provincia La Habana.
Recuerdo que en la década de los setenta
la carretera que conduce a la escuela empezó
a deteriorarse. Existía el servicio de
ómnibus con una frecuencia de minutos.
Este servicio fue desapareciendo paulatinamente
dejando desamparados a miles de residentes de
la zona.
"Los muchachos regresan casi de noche a
sus casas, ya que tienen clases por la tarde.
Muchas veces han sido atrapados por los aguaceros
y llegan empapados y cansados. Esta situación
se ha planteado repetidamente en las asambleas
del Poder Popular y es de conocimiento de las
autoridades en distintas niveles, pero parece
que no les importa porque los funcionarios tienen
garantizado su transporte".
Pero no es solamente el transporte la cenicienta
de esta historia. Las comunidades Menocal, Babinelle
y La Guardia carecen de asistencia médica
y de ambulancias para transportar enfermos en
casos de emergencia.
"Para ver un médico hay que trasladarse
a Managua, a varios kilómetros de aquí,
y cuando se trata de una urgencia, montamos al
enfermo en un tractor o lo que aparezca; y si
no aparece nada, imagínate, nos quedamos
a merced de lo que sea" -me dijo José,
residente en la zona.
¿Cómo se les pide a los que viven
por estos parajes olvidados que observen de buena
gana que un número indeterminado de ómnibus
transiten vacíos por las autopistas y carreteras
del país, con un anuncio en el parabrisas
que reza: VÍA LIBRE, BATALLA DE IDEAS?
¿O que no dibujen en sus labios una sonrisa
irónica cuando escuchen que Cuba es una
potencia médica, y que miles de médicos
cubanos prestan servicios en otros países
del mundo?
Quienes residen en estos lugares son personas
humildes, de pocas palabras. Prefieren reprimir
sus opiniones por miedo a las represalias del
gobierno. Su verdadera expresión está
implícita en la forma en que tratan de
subsistir, en cómo trabajan; en un gesto,
una mirada, como si vivieran con la esperanza
prisionera.
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