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SOCIEDAD
Enredos e inexactitudes
Aimée Cabrera
LA HABANA, Cuba - Octubre (www.cubanet.org) -
La calle Obispo luce como un gran paseo soleado.
Los transeúntes la caminan de un extremo
a otro tratando de encontrar placer en el paseo
dominical que comenzó en este boulevard
habanero temprano en la mañana.
Los hay que andan en familia, en pareja o solos,
en busca del objeto de su deseo, que no siempre
es la opción de las rutas turísticas
del Casco Histórico, y puede convertirse
en un entrar y salir de las tiendas sin comprar
nada.
Pasando la calle Bernaza, en la acera de la librería
La Moderna Poesía, se siente el ruido ensordecedor
y el olor insoportable de la fumigación.
En la acera de enfrente, las dependientas de una
tienda que recién abrió quisieran
que su puesto de trabajo fuera en la fumigación,
para irse a casa.
El deseo, expresado en voz alta y desafiante,
deja perplejas a las personas que miran y compran
en el local. Algunas salen y deciden continuar
su recorrido por otros almacenes donde no se escuchen
frases similares, ya que los dependientes prefieren
mirarlos malhumorados.
En esta calle hay varias tiendas que protegen
sus mercancías tras los mostradores, medida
de seguridad para evitar el robo o deterioro de
las mismas. Pero el hecho de mostrarlas una y
otra vez al cliente exaspera a los empleados y
cohíbe a los posibles compradores.
El saludo del dependiente, su sonrisa atenta,
la gestión de venta a su debido momento
parece que son cosas del pasado remoto. Los dependientes
de estos tiempos han creado una serie de leyes
internas que los convierten en antivendedores,
alejan al cliente, y hacen que los consumidores
entren en las tiendas cuando no les quede más
remedio.
Los negocios de la calle Obispo no son los únicos
con esta agravante. La misma situación
se observa y se sufre en cualquier otra tienda,
las enclavadas en los hoteles de lujo, boutiques
o simples contenedores que venden sus productos
en moneda convertible. Se trata de la institucionalización
de la cultura del maltrato, que deben contemplar,
pacientes y obedientes, los que se decidan a encararla.
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