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SOCIEDAD
La casa Valdés
Shelyn Rojas
LA HABANA, Cuba - Noviembre (www.cubanet.org)
- En el siglo XVIII fue erigida la Casa de Beneficencia
y Maternidad Valdés. Fue construida por
el obispo Jerónimo Valdés. Todos
los niños desprotegidos que se encontraban
en las calles y otros que sus madres no podían
hacerse cargos de ellos eran recogidos en este
hogar.
Los niños recién nacidos eran
dejados en una especie de puerta giratoria que
llamaban el torno. Las monjas encargadas de recogerlos
eran avisadas por un timbre que se encontraba
al lado del torno. Eran bautizados por el apellido
de su fundador. Educados como una gran familia,
con amor. Después del año 59, la
casa fue cerrada. A partir de ese momento, todos
los niños pasarían a ser hijos de
la patria.
Aún encuentras personas con el apellido
Valdés que lo llevan con orgullo. Recuerdan
su infancia en aquel hogar junto a las monjas
con gran felicidad. Alberto vivió en aquel
hogar. A los siete años, fue apadrinado
por una canadiense. Ella venía a Cuba con
frecuencia. Le traía regalos y así
ayudaba a las monjas con el sostén del
niño.
Pasó a ser hijo de la patria. Comenzó
sus estudios superiores becado, estudió
Geodesa y Cartografía. Esta carrera no
le fue de gran ayuda, pensó tener una vejez
con un retiro modesto y disfrutarla con tranquilidad.
Cuando Alberto tuvo la mayoría de edad,
vivió en un albergue. Las condiciones de
éste, como las de todos los albergues de
la Isla, eran infrahumanas.
Hace nueve años le asignaron, después
de mucho trabajo, un apartamento en la barriada
de Lawton. El apartamento de Alberto es pequeño,
descuidado y húmedo. La pensión
de retiro que le da el gobierno apenas alcanza
para alimentarse una semana. Los demás
días del mes se alimenta del único
pan que le corresponde en la ración y agua
con azúcar.
Alberto extraña su niñez. Fue
donde único tuvo una vida segura y alegre.
Si le dieran nuevamente a escoger, pediría
volver a su hogar materno Valdés.
Shelyn2005@hotmail.com
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