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SOCIEDAD
Los que fueron a la cena
Amarilis C. Rey, Cuba-Verdad
LA HABANA, Cuba - Noviembre (ww.cubanet.org)
- Los llamados barrios-debates son reuniones entre
la gente pobre y un alto funcionario de la revolución
quien, durante el encuentro, trata de justificar
las penurias y calamidades de los que en Cuba
no tienen nada, ni siquiera una pizca de esperanza.
Días antes de estas reuniones, que casi
siempre tienen carácter municipal, viejos
combatientes, junto a dirigentes de las organizaciones
de masas, se ven muy atareados convenciendo a
hombres y mujeres para que asistan a la reunión.
Autos con altavoces recorren las calles y callejones
exhortando a trabajadores, amas de casa, retirados,
estudiantes, desempleados y marginados a asistir
al sitio donde escucharán la justificación
de la pobreza de sus vidas.
A mediados de octubre, en la barriada Las Guásimas,
Ciudad de La Habana, se efectuó uno de
estos debates, en el que se cambió el procedimiento
habitual. En esta ocasión los asistentes,
en lugar de exponer los problemas, debieron entregar
sus quejas y preocupaciones por escrito, en cartas
dirigidas al señor Felipe Pérez
Roque, ministro de Relaciones Exteriores, quien
presidió el encuentro.
Olga, una residente en el barrio, contó
en tristes líneas el caso de su hija de
22 años, quien quedó parapléjica,
producto de una meningitis bacteriana que padeció
a los seis meses de nacida. Hoy, desde su sillón
de ruedas, contempla un mundo repleto de necesidades
y prohibiciones.
Emma, por su parte, expresó en su misiva
a Pérez Roque que hace más de veinte
años vive en una choza con su hijo enfermo
de los nervios y una hermana postrada. Cuando
llueve, el agua entra a la choza y la inunda.
La respuesta de las autoridades a su caso es que
tiene que seguir esperando, pues hay muchos necesitados.
Fueron muchas las cartas recogidas aquella noche,
según algunos asistentes, quienes también
comentaron que el ministro justificó las
deficiencias en la distribución de los
alimentos, diciendo que la revolución prioriza
los recursos en el sector de la salud y en la
"batalla de ideas".
Concluido el "barrio-debate", que tal
vez mañana cambie el nombre por el de "barrio-buzón",
el gobierno local ofreció una cena en el
centro turístico El Ranchón, cerca
del lugar de la reunión. Y según
todas las versiones, el menú fue abundante
y muy criollo.
Ni Olga ni Emma, ni ninguno de los asistentes
a la reunión participaron del protocolo
gastronómico. Al banquete sólo asistieron
los dirigentes, los organizadores del evento,
y quienes lo presidieron. Al pueblo le toca esperar
por la respuesta de sus cartas, a ver si alguna
alcanza para solucionar los agobiantes problemas
de su vida.
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