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RELIGION
Ataja, se llevan el aché
Luis Cino
LA HABANA, Cuba - Noviembre (www.cubanet.org)
- No es noticia, Cuba tiene mucho obsobbo. Para
colmo, los extranjeros, además de apuntalar
con su dinero al régimen absolutista de
casi medio siglo, se lo llevan todo. Los sátiros
con euros y dólares se llevan los tabacos,
las langostas, el son, las ninfas, los adonis,
las cotorras, los orishas y hasta el aché
(la suerte).
Dicen los que saben que Cuba es la tierra del
aché más poderoso. Más que
Nigeria, el hogar de los yorubás. Es por
eso que los extranjeros vienen también
para hacer iyabó (iniciarse) en Cuba. Sin
reparar en gastos.
Se calcula que "hacer santo" en Cuba
(ingresar en la religión) puede costar
a un extranjero entre 800 y 4000 dólares.
Todo depende del orisha (santo en particular)
escogido (Elegguà, por ejemplo, cuesta
el doble), de la fama del babalao (adivino) y
de la urgencia y poder adquisitivo del cliente.
Cada vez más extranjeros abrazan la santería.
Lo hacen en Cuba, aunque resulte más caro.
Aquí las jícaras no son plásticas,
no hay limitaciones a los sacrificios de animales,
y santos y prendas se alimentan con sangre de
verdad.
Prefieren la Regla de Ochá (nombre de
la santería) de La Habana que la macumba
carioca de Bahía; los sacerdotes de Ifá
(nombre del oráculo) de Cuba que los de
Nigeria. No sólo por el aché más
fuerte y el paisaje más agradable, también
por cuestiones de seguridad. La dictadura cubana
garantiza más orden y protección
en La Habana que la dictadura de Obasanjo en las
calles de Lagos o Ibadán.
Los diplo-babalaos también son un arma
de la revolución. Además de invocar
a los orishas con toques de tambores por la salud
del Comandante, recaudan euros y dólares
para la dictadura del proletariado. Les paga y
los acomoda con prebendas y agasajos Tally Man
Banana - me encanta la imagen del negrero marxista
y leninista con uniforme verde olivo de Néstor
Díaz de Villegas.
La Asociación Cultural Yorubá
de Cuba, la santería oficialista con letra
del año apaciguadora, dijo a la agencia
AFP contar con 11 500 afiliados. De ellos 1 169
son extranjeros: yumas (norteamericanos), pepes
(españoles) y euro-ahijados, vestidos de
blanco, con collares y guerreros que pagan bien
y chapurrean "maferefún, padrino"
(la bendición).
Pueden ser más los extranjeros que acuden
a los orishas. Relegada, modesta y vigilada, en
una vieja casona de la calzada de 10 de Octubre,
en La Víbora, funciona la santería
alternativa, la cosa real. La de las letras del
año que preocupan. A ella también
acuden, aunque en menor número, los fieles
de ultramar que buscan a los orishas en serio
y con respeto.
Los negocios de los diplo-babalaos, las babalochas
de utilería y de Tally Man Banana deben
tener revolviéndose en sus tumbas a Arcadio,
el de Guanabacoa, y a José Guayacán,
el que encendía pólvora a la puerta
de su vara en tierra, allá por Jagüey
Grande.
Ya lo advirtió quien lo advirtió:
Mayeya, no juegues con los santos. Menos aún
los cojas para hacer negocios. Mientras, los extranjeros
se lo siguen llevando todo, hasta el aché.
Los cubanos seguimos obsobbo.
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