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HISTORIA
Lo que ignora Ignacio Ramonet
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba - Noviembre (www.cubanet.org)
- Vivir muchos años tiene sus ventajas.
Muy pocas cosas de la vida nos sorprenden. Tal
vez por eso hasta me parece natural que el señor
Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique,
acepte que la razón para que 24 periodistas
cubanos guarden prisión en Cuba se debe
al apoyo que reciben del enemigo exterior durante
un estado de guerra y no por escribir de forma
independiente.
Haciendo un poco de historia nos damos cuenta
de que el colega Ignacio ignora ciertos hechos
que pudiéramos recordar en el día
de hoy. Por ejemplo, que la guerra a la que se
refiere no comenzó el 19 de octubre de
1960, cuando Estados Unidos establece un embargo
comercial contra el régimen castrista,
con excepción de medicinas y determinados
alimentos, sino tres años antes, a través
de una carta que Fidel Castro enviara a la guerrillera
Celia Sánchez Manduley desde la Sierra
Maestra, donde le anunciaba que su próxima
guerra sería contra Estados Unidos.
Nadie olvida que en Cuba la libertad de prensa
comenzó a resquebrajarse en pleno año
1959, cuando el gobierno ordenó incluir
coletillas al pie de los trabajos periodísticos
desfavorables al curso que tomaba la Revolución.
A los pocos días de esta práctica
gubernamental, ya en 1960, comienza el régimen
a apoderarse de todos los medios de prensa de
la nación. El 19 de enero interviene el
periódico Avance, el 24 de febrero el periódico
El País, el 9 de marzo el periódico
El Mundo, el 31 de marzo se apodera de todas las
estaciones de radio y televisión, el 11
de mayo el Diario de la Marina, el periódico
más antiguo de la Isla, el 16 del mismo
mes el periódico Prensa Libre, el 16 de
julio la revista Bohemia y dos días después,
las revistas Carteles y Vanidades.
Ni una pequeña ventana abierta a la libertad
de prensa quedaba en la Cuba de Fidel Castro.
Como tantos otros periodistas que escribían
libremente, en marzo de ese mismo año el
periodista Luis Conte Agüero, vocero de las
guerrillas castristas durante la dictadura de
los años cincuenta, se refugia y pide asilo
político en la embajada argentina, el 9
de septiembre se suspenden los programas de información
religiosa en la radio y la televisión y
en todas las salas cinematográficas del
país sólo pueden proyectarse los
noticieros dirigidos por Santiago Alvarez, del
ICAIC, organismo controlado por el gobierno.
Por esa fecha, todavía Estados Unidos
no había establecido el embargo comercial,
ni se hablaba de víctimas por acciones
financiadas desde el exterior. Eso sí,
se fusilaba a diestra y siniestra, como lo confirmó
Ernesto Che Guevara ante varios periodistas en
las Naciones Unidas.
Entonces cualquiera no entiende cómo
el colega Ignacio ignora que la represión
contra la prensa independiente actual no está
realmente relacionada con una guerra, como afirma
el ex gobernante y a consecuencia de sus tres
mil víctimas, sino con la política
que asumió desde mucho antes de su arribo
al poder. No olvidemos que ya en fecha temprana
Fidel Castro había expresado en un discurso
¨ siempre fui comunista.¨ Me gustaría
preguntarle al colega ¿desde cuándo
hay liberad de prensa bajo un gobierno con tufo
a comunismo?
¿Es que necesitará el señor
Ramonet cien horas más para descubrir que
con guerra y sin guerra, quienes piensen contrario
a Fidel Castro son acusados de alta traición?
Es más, llegará a saber algún
día que el pueblo cubano jamás participó
ni participa mentalmente de esa guerra exclusiva
y personal?
Durante más de medio siglo no hubo cubano
o miembros del partido comunista que propusieran
derribar el águila que descansaba sobre
el monumento emplazado frente a la embajada de
Estados Unidos, en homenaje a las víctimas
del acorazado Maine, cuando este hizo explosión
en la bahía habanera en 1898. Si el águila
de bronce fue destruida sorpresivamente a golpes
de mandarria por un grupo de hombres una madrugada
del primero de mayo de 1961, fue por orden expresa
de Fidel Castro.
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