PRENSA INDEPENDIENTE
Noviembre 13, 2006

CORRUPCION
Cazadores de nubes

Jorge Olivera Castillo

LA HABANA, Cuba - Noviembre (www.cubanet.org) - De no haber sido por la corrupción el socialismo cubano no hubiera alcanzado tal longevidad. No, no estoy divagando en los ámbitos del disparate, no quiero establecer las coordenadas para que los lectores caigan en los remolinos de la confusión. Nada de eso. Simplemente ha puesto en perspectiva la agudeza, sin el maquillaje de la parcialidad y lejos del azogue de los espejismos.

Más que una falla en el diseño político, prefiero verlo como una estrategia con vistas a distorsionar los valores morales y obtener dividendos a través de la humillación y el chantaje, para de ésta manera conseguir un nivel de compromiso ideológico necesario para el mantenimiento del status quo. Es decir, la capacidad de movilizar, la lealtad -en apariencias rayana en el fundamentalismo- de la mayoría de la población al liderazgo unipersonal.

¿Quién, en su sano juicio, puede creer que en 47 años de gobierno el Partido Comunista obtenga el mismo nivel de aceptación? ¿Es normal la existencia de un estado general de pobreza por un lado y la incondicionalidad popular masiva por otro?

Son dos interrogantes que deberían plantearse los defensores a ultranza del proyecto que ha transitado del espíritu revolucionario de antaño hasta un totalitarismo que nada tiene que ver con la idiosincrasia del cubano y mucho menos con factores culturales e históricos, ambos marcados por un estilo muy peculiar, ajeno a las formulaciones del marxismo-leninismo.

La permisividad de cierto margen de ilegalidades, junto al ejercicio de una represión selectiva y científica, podrán considerarse como dos baluartes a tener en cuenta cuando se analiza la estabilidad del régimen, que pese al efecto acumulativo de las dificultades mantiene el nivel de control necesario para evitar el caos en sus versiones más peligrosas.

Evidentemente el desorden es real, en ocasiones alarmante, pero existen compensaciones que permiten un balance dado en favorecer la ecuación gubernamental. Es una cuestión de tácticas muy bien calibradas que se fundamentan en estudios tanto sociológicos como psicológicos de la naturaleza del cubano y por extensión de sus reacciones ante escenarios previamente creados o admitidos en el rango de las eventualidades.

En Cuba hay un hecho insoslayable. El robo encierra un valor, una distinción social que arrolla todos los estigmas. Es un apéndice de la cotidianidad a prueba de amputaciones. ¿Quién puede vivir con un salario que promedia unos 16 pesos convertibles, es decir algo más de 20 dólares al mes? Dudo que alguien armado de decencia y honestidad se atreva a afirmar que les es posible sufragar sus necesidades básicas con estos honorarios.

De éste árbol marchito, se desprenden buena parte de los delatores que dotan de eficacia el trabajo policial, la disponibilidad para las tareas organizadas por el Partido, el personal para los actos de repudio de las para-policiales Brigadas de Respuesta Rápida, o los cientos de "voluntarios" que se presentan ante las convocatorias de los Comités de Defensa de la Revolución. En múltiples casos es el precio a pagar tras ser advertidos de alguna implicación delictiva o simplemente es el escudo para cubrir los hurtos convertidos en el medio para potabilizar el amargo sabor de las penurias.

Por cierto, los más eficientes ladrones provienen de los altos puestos ministeriales o administrativos que en un por ciento notable son militantes del Partido o de la Juventud comunista. Su ideología es el refrigerador desbordado de provisiones, las juergas de toda índole y el automóvil privado o de matrícula estatal con su correspondiente stock de combustible.

La situación cobra matices surrealistas. Por ejemplo un cajero de una cafetería situada en la lujosa barriada de Miramar acopia entre 80 y 100 pesos convertibles en días alternos (entre 100 y 120 dólares), gracias a sus habilidades para la extorsión y el fraude. En cambio un científico, incluso con una maestría, sólo percibe alrededor de 26 pesos convertibles (32 dólares) mensualmente y cada semestre cobra un estímulo de 50 pesos convertibles.

Según la postura del gobierno referente a la corrupción, al asunto rebasa los límites impuestos. Ahora se idean planes para disciplinar a los millones de infractores. Anuncios de castigos, amenazas, algún que otro incidente puesto en la palestra pública para frenar la acción de las huestes de pillos, pero pierden la perspectiva al obviar que se encuentran en una selva de complicidades y experiencias en el arte de burlar los controles.

Particularmente creo que se enfrascan en cerrar entre las manos una cordillera de nubes. Pues no hay que ser experto para vaticinar éxitos marginales y casi seguro señales de descontento de mayor magnitud. Lo han sostenido con palabras muy claras. "La revolución puede autodestruirse". La sentencia viene de las cumbres del poder. Ironías del destino.


Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente
.

IMPRIMIR



PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster