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LABORALES
Más disciplinados para el nuevo año
Odelin Alfonso Torna
LA HABANA, Cuba - Noviembre (www.cubanet.org)
- Un nuevo dicharacho popular se escucha por los
parajes capitalinos. Apodan "rosca izquierda"
a la revolución y sus líderes. La
graciosa frase se entiende como un apretón
del gobierno en sentido contrario a los intereses
sociales. Nada, es el sentido del humor cubano
en presencia del aquelarre socialista.
Según el periódico Granma en su
edición del miércoles 25 de octubre,
nuevos reglamentos disciplinarios internos comenzarán
a regir a partir del 2 de enero del 2007. La nueva
resolución 188 del 2006, plantea educar
a los trabajadores y enfrentar las indisciplinas
e ilegalidades en su desempeño laboral.
El nuevo engendro jurídico, emitido por
el ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS),
derivado de una constitución capitulada
al antojo de la revolución, penaliza severamente
el incumplimiento de estas nuevas obligaciones
laborales. Obligaciones que van desde impuntualidades
injustificadas hasta la prohibición de
ficheros y videos pornográficos ¡Que
desfachatez la del proletariado!
Sin dudas, estamos frente a un nuevo intento
para reeducar al pueblo trabajador. Violar el
horario establecido o abandonar el puesto durante
la jornada de trabajo sin autorización
también implica sanciones. Aunque el editorial
no especifica la severidad de las sanciones. Privar
a los trabajadores de sus estímulos en
divisas, método que se viene realizando
durante años, puede aparecer como medida
cautelar para cada una de las obligaciones.
La escasez de materias primas, la falta de presupuestos,
los continuos cortes eléctricos o la ausencia
de agua potable, causan interrupciones prolongadas
en sectores de producción y servicios.
Estos eventos, propios de una economía
sin perspectiva, mantendrán su parábola
en ascenso. Con o sin los nuevos reglamentos.
Según el doctor Francisco Guillén
Landrián, director jurídico del
MTSS, no se trata de cambiar los viejos conceptos
reglamentarios, si no de reformarlos sobre la
base de nuevos procedimientos. Llama la atención
la obligación más controvertida
del dictamen ministerial. Esta plantea textualmente
sancionar aquellos que no informen sobre las sustracciones,
pérdidas, desvíos, apropiaciones
y daños de los que se tengan conocimientos.
Hoy en día, la sustracción de
bienes del Estado se ve generalizada en todos
los renglones económicos del país.
En noviembre del 2005, salió a la palestra
el último escándalo masivo de corrupción.
Más de tres mil personas terminaron en
prisión. El régimen incrementó
el control de sus bienes. El presidente en funciones,
Raúl Castro, junto a otros generales, tomó
por varias semanas el control del puerto de la
Habana y otros organismos.
Desde entonces, la situación de carencias
de la familia cubana se deteriora aceleradamente.
Muchos colectivos de trabajadores pactan y parten
los bienes que pueden sustraerle al Estado para
sobrevivir. En ocasiones, estos bienes se disputan
entre sí, creando enemistades y una imagen
bochornosa, de la que no se habla.
Sustraer es cosa de todos y obligación
de las masas ¡Si no de qué vivimos!
No se puede vivir con los míseros salarios
que se perciben hoy. Mucho menos incitar a las
masas con reglamentos absurdos, que propicien
las delaciones y acaben con el poco compañerismo
que nos queda. Estos son los métodos de
Fouché. Los mismos que ha empleado la dictadura
durante años dentro de su cúpula
de sultanes.
Desde el 31 de julio, con la proclama del Comandante,
la prensa sirve de antesala a las medidas dictadas,
emitidas al plagio de ministros y ministerios.
Son tiradas en el Granma como puntos y comas a
la sombra de su adulterada tinta. ¿Quién
dice que tenemos gobierno? No tenemos nada, nunca
tuvimos nada. Como Cristo, queremos el pan, la
vida y la libertad. Entonces la rosca, sin reglamentos
que aprieten, podrá girar a la derecha.
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