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CRIMEN
Solución: cambiar el siniestro panorama de la
nación
Oscar Sánchez Madan
MATANZAS, Cuba - Noviembre (www.cubanet.org)
- Mientras la policía castrista reprime
y acosa a la disidencia interna, y persigue y
hostiga a la población de la Isla, en Matanzas
crece la incertidumbre de la ciudadanía
ante el aumento de la violencia y los hechos de
sangre, y ante la incapacidad de las autoridades
locales para erradicar las verdaderas causas que
provocan estos peligrosos fenómenos sociales.
En los últimos 6 meses más de
un centenar de personas en dicho territorio, esencialmente
jóvenes, han sido encarcelados, luego de
ser acusados de cometer el delito de salida ilegal
del territorio nacional. Muchos de ellos han sido
liberados con multas o fianzas de hasta 5.000
pesos, después de haber recibido maltratos
de parte de los carceleros; el resto cumple severas
sanciones en las mazmorras del régimen.
Las últimas semanas han sido testigos
de las reiteradas citaciones y del arresto de
centenares de opositores, integrantes o no, de
la emergente sociedad civil. A estos se les ha
amenazado con la cárcel por ejercer actividades
económicas y profesionales independientes
del Estado o por sus ideas y manifestaciones políticas.
De acuerdo con informes de activistas de derechos
humanos, varios disidentes en Pedro Betancourt
han recibido, en sus domicilios, anónimos
en los que se les amenazan de muerte. Otros han
sido víctimas de ataques violentos organizados
por el oficialismo, como el que tuvo lugar en
la mencionada localidad durante la noche del pasado
10 de octubre, cuando Nelson Suárez, funcionario
del gubernamental Combinado Avícola Nacional,
embistió peligrosamente con un auto Lada
particular, matricula MDG219, a los opositores
Yoheni Junco Sardiñas, Jesús Galván
Fernández y Yovani Junco Sardiñas,
mientras estos conversaban en una acera de la
vía pública.
La población matancera enfrenta permanentes
operativos policiales que tienen como propósito
aplastar toda manifestación de iniciativa
económica privada que no sea del agrado,
o no beneficie, material y financieramente, a
la dictadura. Pero mientras los militares reprimen
a la población que lucha desesperadamente
por enfrentar y cambiar las condiciones miserables
de subsistencia que le impone el régimen
totalitario marxista, la violencia y la muerte,
fenómenos engendrados por el propio sistema
estalinista, cobra nuevas víctimas.
Tal es así que, el 30 de septiembre último,
en horas de la noche, una veintena de adolescentes
que regresaba en estado de embriaguez del centro
recreativo El Viaducto, en la ciudad de Matanzas,
apedrearon a varios viajeros que permanecían
en las áreas aledañas a la terminal
de ómnibus interprovincial e hirieron en
la boca a uno de ellos.
Asimismo, en la noche del pasado 7 de octubre,
como resultado de una riña, un ciudadano
fue muerto en el poblado de Sabanilla, supuestamente
apuñaleado. Por otra parte, durante los
primeros días de ese mes, varias personas
resultaron gravemente heridas al ser atacadas
con cuchillos y machetes, en el poblado de Pedro
Betancourt. Estas personas han tenido que recibir
asistencia médica hospitalaria de urgencia.
En la ciudad cabecera (provincial), la población
se queja de las frecuentes agresiones físicas
de que muchos son víctimas, por parte de
malhechores que se dedican a robar joyas y otros
objetos. Estos malhechores obligan a los trabajadores
del turismo, que regresan en horario nocturno
de la playa de Varadero, a proteger con mucho
celo sus prendas de plata y oro, sus mochilas
y billeteras, y hasta sus propias vidas.
Estos y muchos otros actos violentos que se
producen en el territorio tienen como fundamento
motivos que las autoridades no tratan con la debida
responsabilidad. Algunos de ellos son:
1) El alto consumo de alcohol por la ciudadanía,
fundamentalmente por jóvenes que, además
consumen en lugares recreativos, medicamentos
que producen efectos similares al que producen
las drogas.
2) Las faltas de sanas opciones recreativas,
sobretodo en las zonas rurales.
3) Las serias dificultades existentes en la formación
ético-moral y educacional de los niños
y jóvenes, debido al gigantesco éxodo
de los más experimentados maestros del
sistema nacional de educación en los últimos
años.
4) El incremento de los problemas familiares,
sobretodo de los divorcios, que motivan la desatención
de niños y adolescentes, sumados a las
precarias condiciones socioeconómicas en
que sobreviven la mayoría de las familias,
muchas de las cuales carecen de una vivienda decorosa.
La solución de esta grave problemática
no está en cerrar instituciones recreativas,
como ha sucedido con los cabarets de Sidra, Sabanilla
y Unión de Reyes. Las prohibiciones y el
incremento de la represión son sólo
medidas pasajeras, nada educativas. Es necesario
cambiar el siniestro panorama de la nación,
lo que se traduce en transitar hacia un Estado
de derecho, donde se resuelvan los más
acuciantes problemas de la vivienda, la alimentación,
la recreación, el vestido, la educación.
Un Estado en el que los ciudadanos puedan controlar
su destino, y exigirles a las autoridades el cumplimiento
de sus deberes.
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