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Amistades
y corrupción
Pablo Alfonso, El
Nuevo Herald, 5 de noviembre de 2006.
Una mano amiga me envía desde Cuba un
interesante documento. Se trata de una carta,
especie de protesta-denuncia, dirigida a Nely
Cubillas Pino, vice ministra de Comercio Exterior,
fechada en La Habana el pasado 26 de octubre.
La carta está dirigida también
a Raúl Becerri, presidente de la Cámara
de Comercio de Cuba; Gilda Cuesta, presidente
de ACOREC S.A. (Agencia de Contratación
a Representaciones Comerciales) Edy Ramos, director
de Platino e Iván Marichal, director jurídico
de la Cámara de Comercio.
Los firmantes del documento se quejan ante ese
Ministerio de toda una serie de trámites
burocráticos y de prácticas ilegales
que altos funcionarios de empresas de importación
estatales, dedicadas al mercado de la construcción
en Cuba, están llevando a cabo impunemente.
Dichas empresas, facultadas para comprar en el
mercado de divisas los materiales que necesitan,
deben someter sus compras a una licitación,
con las firmas extranjeras acreditadas legalmente
en Cuba, conforme a las disposiciones y reglamentos
vigentes.
Resulta, sin embargo, que en la práctica
nada de esto sucede así. Los funcionarios
autorizados para efectuar esas compras están
utilizando ''intermediarios'' que visitan la isla,
en representación de firmas no acreditadas
debidamente en Cuba.
De esta forma, no sólo violan los reglamentos
establecidos, se burlan de las disposiciones legales
que deben cumplir las empresas extranjeras que
tienen representación en la isla, sino
que pudieran estar beneficiándose personalmente
con jugosas comisiones, obtenidas a la hora de
asignar los contratos de venta.
¿A dónde van a parar esas comisiones,
esas divisas? ¿Son acaso depositadas en
cuentas privadas en el exterior o llegan a manos
de los funcionarios correspondientes, para facilitar
su calidad de vida en Cuba?
Son preguntas para las que no tengo respuestas
concretas, pero que sin duda surgen como resultado
de un sistema administrativo, carente de transparencia,
y en el cual las operaciones financieras encubren
muy probables casos de corrupción y tolerancia.
Reproduzco a continuación, sin mayores
comentarios, el texto íntegro de ese documento:
"En los últimos 18 meses ha cambiado
completamente la competencia en el mercado de
la construcción en Cuba.
En general, las empresas de importación
no se interesan si las compañías
que participan en las licitaciones tienen la licencia
de la Cámara de Comercio o son representadas
por una empresa del MINCEX.
Hoy día están cada vez mas presentes
distribuidores o trading que no radican en Cuba.
Todo funciona en la máxima anarquía
sin que nadie diga nada.
Antes, en las licitaciones participaban casi
exclusivamente compañías representadas
en Cuba, hoy día están cada vez
más presentes distribuidores o trading
que no radican en Cuba. Estos distribuidores normalmente
tienen un colaborador cubano el cual promueve
los productos y concluye contratos que regularmente
son enviados a la sede en el exterior de la compañía,
firmados por el representante y reenviados a Cuba
vía fax o por correo.
El representante de estas firmas viene a Cuba
3 ó 4 veces al año, casi siempre
con visado turístico. Prácticamente
dejan la ejecución en manos del colaborador
cubano, el cual no está inscrito ni en
ACOREC ni en las entidades del Ministerio de Comercio
Exterior.
Prácticamente estos distribuidores hacen
una competencia desleal a las compañías
que tienen la licencia de la Cámara de
Comercio y a las compañias que están
representadas como entidad del Ministerio de Comercio
Exterior, ya que sus gastos son reducidos al mínimo.
Ustedes saben que quien está inscrito
en la Cámara de Comercio debe pagar impuestos
al dejar la licencia, pagar el alquiler, teléfono,
internet, debe tener los empleados inscritos en
ACOREC, debe auditar los balances y muchos de
los representantes pagan impuestos a la ONAT.
En la actualidad, en Cuba es mejor trabajar en
anonimato, no aparecer en ningún listado,
así ahorras y no sufres las auditorías
y los problemas que sofocan la vida de las empresas
en regla.
En lo particular señalamos los importadores:
IMECO del Micons; INVERCO de Cubalse; TECNOTEX
y TECNOIMPORT y ALCON-IGT del Mitrans y ITH del
Mintur. Estas empresas de importación trabajan
sin respetar en lo más mínimo las
reglas establecidas por el MINCEX, ya sea en la
selección de los suministradores o en la
asignación de los contratos.
Soliciten a estas importadoras los nombres y
los datos de los suministradores de los contratos
firmados en los últimos 18 meses. Podrían
constatar que muchos son distribuidores sin licencia
y no radican en Cuba.
Triunfan los amigos de los amigos. Entre estas
empresas están: A B INTERNACIONAL, de México;
ARTECO S.A., CONCO COMUNICACION- DELMA Srl, ITALCARIBE
Srl, ITALIA--CUBA, Srl., de Italia; FIAL S.A.,
INVESCO S.A., de España.
Esta es la situación. Las compañías
extranjeras que no respetan las reglas triunfan
y continúan haciendo negocios a bajo costo;
las compañías que radican en Cuba
respetando la ley tienen altos costos y se van
de Cuba''.
Hasta aquí el texto de esta carta. Quizás
algún medio cubano de prensa en la isla
se decida a profundizar en el tema y sacar a la
luz pública qué se esconde detrás
de estas operaciones financiarios, cuánto
se esconde y quiénes son los responsables.
¡Quién sabe!
palfonso@herald.com
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